Aplaude FMI nueva política

Reconoce que ahora México podrá estabilizar sus ingresos tributarios; advierte sobre el caso de los impuestos en gas natural y el carbono

Con la nueva política de precios para las gasolinas que aplicará a partir de 2016, el gobierno federal podría evitar una disminución probable del ingreso fiscal de aproximadamente 0.5% del PIB, destaca el organismo internacional (ARCHIVO. EL UNIVERSAL)
Cartera 26/12/2015 01:32 Leonor Flores Actualizada 03:10

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) aplaudió que México deje atrás la política de subsidios a las gasolinas que por años mantuvo destinando recursos importantes en beneficio de la población que cuenta con mayores ingresos a costa del deterioro ambiental.

Reconoció que ahora podrá estabilizar sus ingresos tributarios de manera importante, pero advirtió que está pendiente que haga lo mismo para el caso de los impuestos en gas natural y el carbono.

Con la nueva política de precios para las gasolinas y diesel que aplicará a partir de 2016, el gobierno federal podría evitar una disminución probable del ingreso fiscal de aproximadamente 0.5% del Producto Interno Bruto (PIB) a mediano plazo cuando se recuperen los petroprecios, estimó el organismo.

Además, con el impuesto fijo especial sobre producción y servicios (IEPS), se reflejarán los verdaderos costos en términos ambientales y de salud pública que implica el uso de los combustibles, con lo cual podrán bajar las emisiones de carbono en aproximadamente 6% a largo plazo. Calculó que lo anterior representaría una contribución a la promesa que hizo el país de reducir 25% las emisiones de carbono antes de 2030.

En un nuevo estudio, el FMI destacó que si México hubiera mantenido el esquema de impuestos especiales variables para las gasolinas correría el riesgo de regresar a los costosos subsidios, en caso de que el precio internacional del petróleo se recupere de manera abrupta.

Se reconoce el paso que está dando México, al fijar los impuestos en niveles óptimos en materia de gasolinas, pero se advierte que aún falta hacer lo mismo para gravar el uso del gas natural y el carbono.

Fabián Valencia, economista del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, a cargo del mexicano Alejandro Werner, escribió el reporte titulado México: Fijando el curso hacia un futuro más verde, en el cual hace referencia al cambio aprobado por el Congreso de la Unión en la víspera de la cumbre de París, Francia, sobre el cambio climático, para iniciar en 2016 el proceso de liberalización de los precios de las gasolinas.

“Con los cambios, México será un país más verde con beneficios fiscales, ya que contribuirá a estabilizar la recaudación tributaria no petrolera; proteger a los más pobres con programas como Prospera, el cual es más eficiente que protegerlos mediante subsidios al combustible. A futuro, también sería positivo acercar los impuestos de otros combustibles fósiles como el carbón y el gas natural a sus niveles óptimos”, estableció.

Explicó que al incluir en los precios de las gasolinas los costos ambientales, los países se acercan a los niveles óptimos, ya que el uso de los combustibles fósiles como insumo importante en la producción industrial y en el consumo final tiene efectos nocivos en términos ambientales y de salud pública.

Dichos efectos van desde el valor del tiempo perdido en congestiones de tráfico a los costos relacionados con el cambio climático y la mortalidad humana prematura producto de enfermedades relacionadas con la contaminación.

Adiós a los subsidios. En el estudio se pondera que la reforma a las gasolinas que aplicará por primera vez México a partir del próximo año sustituye un sistema creado hace dos décadas, según el cual se genera un subsidio implícito —o impuesto— cuando los precios internos regulados de la gasolina y el diesel difieren de los precios internacionales.

“Desde mediados de la década de los 2000, cuando el precio internacional del petróleo aumentó de manera abrupta, este sistema resultó en un importante subsidio a la gasolina y al diesel, que se redujo gradualmente a medida que los precios internos se aumentaron de manera sostenida; esos ajustes, combinados con el colapso del precio del petróleo que se registró a finales del año pasado, convirtieron el subsidio en un impuesto”, señaló.

Enfatizó que si se hubiese mantenido este sistema de impuestos especiales variables, el cual está cerca de caducar, podría haberse regresado a los subsidios, si el precio internacional del petróleo se hubiese recuperado de manera abrupta. “Eso ya no es posible”, detalló el especialista.

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