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ruben.migueles@eluniversal.com.mx
La crisis de Brasil puede abrir una oportunidad para México en la medida que las dos economías más grandes de América Latina compiten por los flujos de capitales a nivel internacional, en un momento de fuerte volatilidad financiera, advierten especialistas
Durante el año pasado, Brasil concentró 95 mil millones de dólares por concepto de inversión extranjera financiera, mientras que México reportó 45 mil millones de dólares; sin embargo, esta diferencia puede disminuir en la medida que la crisis carioca se agudice y nuestro país tienda a ser más atractivo para los grandes inversionistas del exterior.
La reciente baja de calificación de Standard & Poor’s a la deuda brasileña, la cual degradó a nivel especulativo, significó un duro revés para los esfuerzos del gobierno de la presidenta Dilma Rousseff por recuperar la confianza del mercado y sacar a la mayor economía de América Latina de una recesión.
No obstante, para que Brasil pierda el grado de inversión se requiere que otras calificadoras también recorten la nota de sus títulos.
El grado de inversión permite a muchos fondos internacionales mantener la deuda de ese país en sus carteras, invertir en sus instrumentos soberanos. Pero si Brasil pierde el grado de inversión, los fondos extranjeros deberán dejar esos activos, lo que puede tener un impacto negativo sobre ese país, agudizando la crisis que atraviesa.
“En ese contexto, para México puede tener implicaciones positivas, ya que junto con Brasil son las dos economías más grandes de América Latina. La baja de calificación de la deuda carioca debe ayudar”, dijo Alexis Milo, economista en jefe de Deutsche Bank.
“Si nuestro principal competidor deja de verse atractivo bajo esa óptica, lo que podemos esperar es que muchos de esos flujos que salen de Brasil vengan a México, y eso apoyaría al tipo de cambio, las tasas, en general las condiciones de estabilidad”, agregó.
Esto no sólo puede hacer más atractiva la inversión de cartera, sino también la extranjera directa. El año pasado el flujo de inversión extranjera directa dirigida a América Latina sumó 158 mil 803 millones de dólares (12% del total mundial), de los cuales, 62.5 mil millones los concentró Brasil y 22.8 mil millones México.
La crisis brasileña va a evidenciar aún más los contrastes entre ambas naciones, en términos de los fundamentales macroeconómicos, con todo y la situación política deteriorada en México, “estamos mucho mejor que Brasil, que tiene un problema no sólo económico sino también político, esto por los problemas de corrupción y los bajos niveles de popularidad del gobierno”, opinó Alexis Milo.
“La crisis brasileña tiene varias facetas. Desde luego para la región de América del Sur es una mala noticia debido a que muchos de los países de la región comercian con Brasil, que está perdiendo ritmo. Va a seguir en terreno negativo por un rato afectará la economía de la zona”, explicó Mario Correa, economista en jefe de Scotiabank.
El experto reconoció que la actual coyuntura brasileña representa una oportunidad para México, pues además, este país tiene fundamentos macroeconómicos mejores que los de otras naciones, “lo que lo vuelve más atractivo que otros emergentes”.
Comentó que lo que ha hecho bien México es asegurar la estabilidad macroeconómica, es decir, tener niveles sostenibles, cerca del equilibrio de las principales variables macroeconómicas, inflación bajo control, lo que permite tener tasas de interés bajas y horizontes de planeación más largos.
“Por el contrario, el problema con Brasil, es que han descuidado la parte fiscal, su nivel de deuda, de alguna forma se acabó el impulso que en un momento tuvieron con sus reformas estructurales”, advirtió.
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