Gemelos y antagónicos

Dos espartanos, uno con motor eléctrico y otro con propulsor de combustión interna, igual de divertidos pero radicalmente diferentes en sus sistemas operativos

Autopistas 11/03/2016 17:37 JORGE ARTURO LÓPEZ GÓMEZ Actualizada 03:40

Chevrolet Spark, se ha consolidado como uno de los subcompactos más atractivos y dinámicos que circulan en el mercado mexicano, pero sobre todo, como un referente de los autos que con un motor de cuatro cilindros y ahora con propulsor eléctrico,  se preocupan por cuidar el presupuesto de tu bolsillo.  

Desde que este pocket arribó a México, en 2010 se perfiló para ser uno de los vehículos más seductores, por la originalidad de su diseño con enormes faros (que la nueva generación ya modificó) que contrastaban con las dimensiones de la carrocería, por la eficiencia de su motor 1.4 litros de combustión interna y por el dinamismo de su conducción.

AUTOPISTAS tuvo  la visita de los dos Spark (eléctrico y a combustión interna), tan semejantes por su diseño y practicidad y al mismo tiempo tan diferentes por sus sistemas y el tren motriz que porta cada uno, pero eso sí,  está disponible para todos los gustos.

Hicimos un pequeño ejercicio del gasto que representan uno y otro para sus respectivos propietarios, el rendimiento de combustible o de energía, su rango de autonomía, su potencia, la fuerza del torque, etcétera.

Lo que queda claro es que  la tecnología de los EV (vehículos eléctricos) todavía es cara para el mercado mexicano. Ofrece muchas ventajas, la más importante es la economía porque consume menos de la tercera parte que uno de combustión interna, pero no está todavía al alcance del grueso de los consumidores nacionales.

Aunque la oferta comienza a crecer en el país, con más marcas y modelos, aún no existen los incentivos suficientes para invitar a la gente a que compre un auto de estas características y tampoco hay la infraestructura que se requiere para que los dueños de estos vehículos no sufran cuando requieran recargar la batería. 

Electrizante experiencia de manejo. El Spark EV, para aquellos que tuvieron la oportunidad de adquirirlo en 2015, es un pequeño hatch 100% eléctrico, equipado que funciona con una batería de iones de litio con un desempeño aceptable para moverse en ciudad para que su dueño se olvide de los precios de la gasolina y del engorroso trámite semestral de la verificación vehicular.

Al no contar con una transmisión tradicional, el Spark EV ofrece un sistema de propulsión eléctrica y un respetable torque o empuje, que va directo a los neumáticos y que hace aún más divertida la experiencia de sentarse frente al volante para iniciar la conducción.

Gracias a su alto nivel de insonorización, interior y exterior, este vehículo siempre brinda la sensación de ir a bordo de un auto que no tiene encendido el motor.

Aquí habrá que acotar que el conductor debe extremar precauciones porque si el peatón no ve el auto, difícilmente se percatará de él, porque el motor no hace ruido.

Pero la conducción es divertida, sobre todo porque nos enseña a controlar la carga de la batería de manera sencilla gracias a la información  digital que proporciona en tiempo real en una pantalla LCD de siete pulgadas en donde podemos observar cuánta carga nos queda y la cantidad de kilómetros que todavía podemos recorrer.

El cable de 120 V estándar se conecta a cualquier enchufe; una carga más rápida se logra con los cargadores de 240 V en siete horas, o la opción de carga rápida con CC, al 80% de la pila en 20 minutos.

Se actualiza, de las llantas hasta el techo. Desde que Chevrolet concibió al pequeño Spark lo hizo pensando en crear un auténtico espartano de la movilidad citadina.

Un hatchback subcompacto que se ha convertido en el acompañante ideal para conducir en el tráfico pesado por su facilidad para escabullirse aún en espacios pequeños. Es fácil encontrarle un lugar para estacionarlo y su amplio espacio interior, cómodo para cuatro personas, contrasta con sus diminutas dimensiones exteriores. 

La nueva generación de este pocket cambió desde la parte mecánica que dejó atrás el motor  1.2L para estrenar el 1.4L que ofrece mayor rendimiento de combustible, incrementa 17 caballos la potencia y ocho libras-pie más de torque.

Por fuera también cambió su personalidad. Dejó atrás los faros gigantes que siempre lo distinguieron con una imagen fresca y juvenil, por faros más pequeños que incluyen luces LED y ahora le otorgan un rostro más agresivo, y atrás el tamaño de las calaveras se redujo para lucir más estilizadas y discretas, y por dentro, la calidad de los materiales es superior al de su antecesor.

Incluye sistema MyLink con Smartphone Integration, Apple CarPlay y Android Auto, con pantalla táctil de siete pulgadas. 

La conducción, de la versión LTZ contra lo que se pueda pensar, por ser uno de los autos más económicos del mercado, es una delicia. Se disfruta lo silencioso de su interior  y el trabajo de sus suspensiones que absorben bien las irregularidades del asfalto.

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