Un esquema flexible de trabajo impulsa la igualdad de género

Angélica Fuentes

Las mujeres siguen enfrentando barreras que limitan su desarrollo profesional y una mayoría está excluida de las esferas de poder

La participación de las mujeres en el mercado laboral es fundamental para impulsar el desarrollo económico y social de nuestro país. Apostar por la mujer y fomentar la igualdad de género no solamente es lo justo, sino que es una decisión inteligente para todas las organizaciones que buscan la innovación, la productividad, aumentar la rentabilidad, estar a la vanguardia y enfrentar con creatividad los nuevos retos del entorno global.

Las mujeres siguen enfrentando barreras que limitan su desarrollo profesional y una mayoría está excluida de las esferas de poder. Hay varias razones que explican este suceso, pero una de las principales es la dificultad que tienen para encontrar el balance entre su vida personal y profesional. Además de que enfrentan una doble carga por tener responsabilidades en casa y en la oficina, todavía se les exige el cumplimiento de expectativas basadas en roles de género que cada vez son menos funcionales en la sociedad actual.

El gobierno de la CDMX está haciendo un esfuerzo por impulsar el trabajo remoto en las oficinas públicas, el sector privado, las instituciones académicas y las organizaciones sindicales. Esta es una medida para que los hombres y las mujeres puedan reconciliar las responsabilidades laborales y domésticas; se reduzcan los tiempos de traslado y mejore la movilidad urbana. Es un modelo desarrollado por la Organización Internacional del Trabajo que en otros países ha resultado funcional y no afecta de manera negativa la productividad de las personas. Un esquema de trabajo flexible es algo que yo he implementado en todas las compañías en las que he participado, tanto para mujeres como para hombres, y los efectos siempre han sido positivos. La tecnología facilita el trabajo remoto para que la distancia física no sea un impedimento para la entrega de resultados.

Yo celebro esta iniciativa de teletrabajo porque está sentando las bases para otras acciones que fomenten la igualdad de género en el ámbito laboral. Asimismo, está poniendo el tema sobre la mesa y buscando soluciones alternativas para crear espacios más inclusivos y evitar la discriminación. Sin embargo, hay muchos pasos a seguir y aspectos a considerar para que esta iniciativa sea exitosa y cumpla con sus objetivos.

Un aspecto importante para el éxito de esta iniciativa es monitorear los efectos de un esquema de trabajo remoto con indicadores precisos para resolver problemas en la implementación; detectar áreas de oportunidad; e identificar buenas prácticas. Esta política debe ir acompañada de un cambio cultural respecto al papel de la mujer y del hombre en la sociedad, pero también de una apertura mental hacia nuevas dinámicas de trabajo. Me refiero a que hay que deshacernos de las creencias que exigen al hombre ser proveedor y a la mujer cuidadora. El esquema flexible de trabajo no es solamente para las mujeres. Al contrario, debe promover una distribución más equitativa de las responsabilidades domésticas y fomentar una crianza compartida. Asimismo, trabajar fuera de la oficina no significa ser flojo o ineficiente y calentar una silla por un determinado número de horas está muy lejos de asegurar buenos resultados.

Creo que hay que perder el miedo al cambio y adaptarnos a las nuevas tendencias. Está en nuestras manos hacer de este mundo un mejor lugar para las futuras generaciones. Usemos este poder para evolucionar hacia un sistema más justo y equitativo en donde la productividad y la felicidad no sean opuestos; en donde el género no decida nada por nosotros; en donde todos tengan las mismas oportunidades por el hecho de existir y en donde la libertad no sea una cuestión de suerte, sino un derecho fundamental.

Fundadora de la Fundación Angélica Fuentes
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