¿Se muere la democracia?

Alberto Aziz Nassif

De la misma forma que hace unos años hubo importantes esfuerzos teóricos para explicar las transiciones a la democracia, hoy se trata de comprender por qué las democracias que están amenazadas de muerte. El triunfo de Bolsonaro en Brasil es un caso emblemático de estos procesos. Algunos autores han elaborado explicaciones sobre Cómo mueren las democracias, (Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, 2018), o de qué forma “las democracias también mueren democráticamente”, como dice Boaventura de Sousa Santos (pressenza.com). ¿Qué tan cerca o tan lejos está México de lo que pasa en países como Brasil, Estados Unidos, Turquía, Rusia, Filipinas, Hungría o Venezuela?

El ciclo que se ha abierto con Trump, Erdogan, Putin, Maduro, Ortega, Duterte, Orbán, y ahora con Bolsonaro, completa una colección de líderes autócratas, que, en diferentes contextos y con diversas singularidades, han llegado al poder por una vía democrática. Es interesante el registro que hace Boaventura sobre cómo ha cambiado el régimen de acceso respecto a lo que pasaba antes, para lo cual analiza cuatro factores: a) hace unas décadas los autócratas llegaban al poder mediante un golpe de estado militar. Así fue en los años 70 y 80 en América Latina. El arribo de estos personajes por la vía electoral lleva a la aplicación de tres estrategias, según Levitsky y Ziblatt, apresar o presionar a los árbitros, marginar a actores claves y modificar las reglas del juego. b) El desproporcionado poder del dinero lleva a que en la política todo se compre o se venda, desde los financiamientos ilimitados de las campañas como en Estados Unidos, hasta la amalgama de intereses y presiones entre dinero, negocios y grandes megaproyectos. c) Lo que hace muy poco era una ventana democrática, las redes sociales, hoy se ha vuelto el vehículo para las fake news y los algoritmos. Trump es el maestro de las mentiras, se le contabilizan varias todos los días; desde su twitter, amenaza, miente y destruye. d) El último es la captura de las instituciones por intereses particulares o de grupo; sean legales o criminales.

El paradigma Trump sirve de modelo a otros autócratas y el seguimiento de su administración llevó a Levitsky y Ziblatt a proponer un esquema en donde hay un rechazo a las reglas democráticas, una negación del contrincante, una incitación a la violencia y un combate a las libertades civiles. Este catálogo de agresiones y abusos lo siguió al pie de la letra Bolsonaro y pondrá a la democracia brasileña contra las cuerdas. La normalización de esas prácticas ha movido el centro de lo que era permitido; se castigaban con el voto las prácticas ilegales y autoritarias, pero hoy se premian y todo se vale porque el odio tiene permiso.

El 1 de julio mexicano fue un día de fiesta, sobre todo para las 30 millones de votantes que apoyaron la opción de AMLO. Para los otras opciones fue una severa derrota. Las interpretaciones sobre este proceso electoral todavía están en proceso, pero se pueden adelantar algunas hipótesis. Los comicios en México pueden ser interpretados como un realineamiento, es decir, una elección crítica que modifica los patrones del voto de forma radical, a tal grado que se cambió el sistema de partidos que operó en las últimas tres décadas. No sabemos si este cambio será un ciclo de mediano plazo o una golondrina. Otra interpretación es que los cambios modificaron de tal manera el sistema de partidos que se ha cambiado el formato de los tres grandes partidos y el conjunto variable de pequeñas organizaciones. ¿Realineamiento o destrucción? La gravedad de los problemas del país llevó a una mayoría ciudadana a votar por una opción diferente al statu quo. En este momento todavía es muy temprano para saber qué pasará con el gobierno que inicia el 1 de diciembre, pero se puede adelantar que, si esta opción llega a fracasar, lo que puede seguir será un escenario muy complicado, por ejemplo, la llegada de un autócrata que se sume al eje Trump-Bolsonaro.

Hoy México está ante una situación diferente al contexto de autócratas, de ultras que se han multiplicado. Pero, se necesitará mucho talento político para recomponer a nuestra vulnerada democracia en un tiempo breve…
 

Investigador del CIESAS. @AzizNassif

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