Rubens Sambueza ya es ídolo con el Toluca. Es fundamental en el esquema choricero, porque no sólo se ocupa en patear la esférica, sino en la concentración del rival.

Hay mala fama en el volante. Le acusan de ser un provocador; sin embargo, con el paso del tiempo, este experimentado volante usa ese bagaje a su favor y se lo ha contagiado a sus compañeros.

“El futbol es para vivos o para bobos. Hay que tratar de ser más vivo, jugar los partidos y no caer en esa provocación”, dijo.

Sambu recibió una cachetada de Orbelín Pineda el domingo, en el empate con el Guadalajara (2-2), en un duelo que acabó con los ánimos calientitos. El jugador rojiblanco se fue expulsado por la agresión, un enojo que causó previamente el escarlata Enrique Triverio por jalarlo de la camiseta.

“Justo le reclamé a Orbelín porque hizo el gesto de sacarse la playera para dársela a mi compañero. Le dije que no fuera así, que eso no se hace. Después, me dio un manotazo, el árbitro [César Ramos] lo vio y se armó todo un tumulto. El árbitro echó a Orbelín”, recordó.

Como jugador de los Diablos Rojos, Sambueza ha sido amonestado en 21 ocasiones y expulsado en dos. Pero ¿cómo interpretar la hostilidad escarlata, cuando su técnico Hernán Cristante es mandado al vestuario con frecuencia?

“El grupo sabe que no puede caer en eso”, admitió.
christian.mendoza@clabsa.com.mx

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