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Para los aficionados de la capital que se frotaban las manos por tener de nueva cuenta el Juego de Estrellas de la Liga Mexicana de Beisbol, les tenemos malas noticias: El retraso en la construcción del nuevo estadio de los Diablos orillará a la directiva a ceder el encuentro a otro parque.
Los Sultanes de Monterrey quieren aprovechar la ola que les dará la visita de Grandes Ligas y ya están con la mano levantada, al igual que los Leones de Yucatán.
Lo único malo es que estos conjuntos fueron responsables del Juego de Estrellas en 2015 y 2016 y repetir plaza no es algo que está en los ideales de la nueva oficina de la LMB, aunque ante la emergencia tomará alguna de estas opciones.
Romano amarra su contrato en Atlas, invitando el café
El trato para que Rubén Omar Romano volviera a dirigir al Atlas le costó al argentino... un café.
Hay imágenes contundentes en las que se ve a Rubén, sentado en una cafetería de Guadalajara con el presidente deportivo de los Zorros, Alberto de la Torre, en amena charla.
Al finalizar el encuentro, don Manobeto se retiró primero del lugar y Rubén Omar tuvo que pagar la cuenta de ambos.
A cualquiera le hubiera parecido una grosería, pero si eso fue lo que costó agarrar chamba, no sé qué podrían hacer otros técnicos, mínimo invitar al directivo en cuestión un desayuno buffet, una buena comida en un restaurante de carnes, una buena cena, o si de plano están tan desesperados...
Los Sultanes de Monterrey quieren aprovechar la ola que les dará la visita de Grandes Ligas y ya están con la mano levantada, al igual que los Leones de Yucatán.
Lo único malo es que estos conjuntos fueron responsables del Juego de Estrellas en 2015 y 2016 y repetir plaza no es algo que está en los ideales de la nueva oficina de la LMB, aunque ante la emergencia tomará alguna de estas opciones.
Romano amarra su contrato en Atlas, invitando el café
El trato para que Rubén Omar Romano volviera a dirigir al Atlas le costó al argentino... un café.
Hay imágenes contundentes en las que se ve a Rubén, sentado en una cafetería de Guadalajara con el presidente deportivo de los Zorros, Alberto de la Torre, en amena charla.
Al finalizar el encuentro, don Manobeto se retiró primero del lugar y Rubén Omar tuvo que pagar la cuenta de ambos.
A cualquiera le hubiera parecido una grosería, pero si eso fue lo que costó agarrar chamba, no sé qué podrían hacer otros técnicos, mínimo invitar al directivo en cuestión un desayuno buffet, una buena comida en un restaurante de carnes, una buena cena, o si de plano están tan desesperados...
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