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Aunque no le guste, el América será visitante mañana en su propio Estadio Azteca.

El Cruz Azul tiene planeado forrar de celeste las gradas del Coloso de Santa Úrsula. Que los tintes amarillos queden en las esquinas, a lo lejos de la cancha y fuera de la vista de los jugadores.

“Nosotros no nos sentimos cómodos [como visitantes], hemos hecho una gran labor como locales en el Azteca”, explicó Guido Rodríguez, mediocampista azulcrema. “Esta cancha nos sienta muy bien para ganar”.

Las Águilas y cementeros siguen invictos en el recinto dos veces mundialista en el Apertura 2018. Ambos ya jugaron en calidad de visitante (los de Coapa en fase regular) y el resultado fue el mismo: un empate sin goles.

“Para la vuelta, la cancha será la misma. El tema está en el ambiente que estará afuera, con más gente de Cruz Azul, por tener la venta de los boletos”. agregó Guido.

En América, lo importante está sobre el césped —ya en mejores condiciones—, por encima del apoyo que puedan recibir por parte de la tribuna.

Después del cerrado cotejo que presentaron los finalistas el jueves, Rodríguez anticipó uno similar para mañana: “Duro y cerrado porque ellos [Cruz Azul] se hacen muy fuertes en la parte defensiva, pero nosotros saldremos a proponer para levantar el trofeo”.

Será la tercera ocasión en la que las Águilas jugarán como visitantes la vuelta de una final en el Estadio Azteca. En la primera, perdieron 3-0 (4-1 en el global) ante Cruz Azul, en la temporada 1971-72 y, la segunda, triunfaron por el mismo marcador (3-2, global) sobre el Necaxa, en el Verano 2002.

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