El Guadalajara y el Cruz Azul no debieron jugar. El cotejo más atractivo de la segunda jornada del torneo de Liga se tornó sucio y torpe, desesperante tanto para jugadores y aficionados en el estadio Akron . Un atentado contra el espectáculo donde los capitalinos salieron mejor librados, al imponerse con un solitario gol de Martín Cauteruccio.

El primer tiempo, un desastre.

Lo que prometía ser un espectáculo digno de grandes del balompié mexicano lo arruinó una intensa lluvia que retrasó 20 minutos el pitazo inicial del silbante Fernando Hernández.

Las malas condiciones privaron a los atacantes Milton Caraglio y Roberto Alvarado de abrir el marcador a favor de los celestes, mientras que Alan Pulido y Ángel Zaldívar sufrieron el mismo problema, al no concretar sus llegadas al arco, en una dinámica de pases cortos por la dificultad de conducir el esférico.

Resbalones y pases inconclusos frustraron por igual. Los choques y los ánimos explosivos fueron inevitables en la disputa del balón. El lateral cementero Adrián Aldrete, el de la jugada más peligrosa, al mandar un disparo que pasó por escasos centímetros sobre el travesaño de Raúl Gudiño.

Los jugadores ni la afición estuvieron contentos con el primer episodio, mientras que el personal del estadio redobló esfuerzos por barrer los charcos.

Para el segundo tiempo, los pupilos de Pedro Caixinha volvieron a plantear el cotejo, con un cambio hecho a la medida de La Máquina , al sustituir a Milton Caraglio por Martín Cauteruccio, que a pesar de que perdió protagonismo, sus condiciones de atacante férreo dieron resultado. El uruguayo recibió todas las facilidades de la defensa encabezada por Carlos Salcido, para sacar un remate cruzado que sorprendió al costado derecho de Gudiño. “ Caute ”, a los 47 minutos, le daba razón a su permanencia en La Noria y una importante ventaja (0-1).

El verdadero diluvio pesó más para el Guadalajara . Se ahogaron prácticamente en la zaga de los visitantes; el guardameta José de Jesús Corona no fue exigido.

A los 78’, Elías Hernández tuvo para rematar los ánimos de la localía, con un cañonazo que pegó justo en la unión del travesaño y el palo izquierdo de Gudiño; sin embargo, el balón se negó, como si protestara por el insulto de disputarse un partido en las condiciones menos óptimas.

Con este resultado, La Máquina de Pedro Caixinha pita imparable contra viento y marea, para alcanzar seis puntos.

José Cardozo

sumó su segunda derrota, una que le calará tras la mofa de que hizo en días pasados, al criticar el costoso plantel de los cementeros: “Un bulto de billetes no hace goles”, dijo. Y ahora le toca comerse sus palabras, porque un delantero de más de 2 millones de dólares doblegó a los suyos y en su casa.

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