En el “caso Colibríes” tampoco hubo unión de futbolistas

Universal Deportes 06/05/2020 00:25 Édgar Luna Actualizada 21:28
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Alexandro Álvarez reveló la tortura para los jugadores, que comenzaron a ser engañados con las promesas de pagos, cuando el equipo llegó a Morelos

Había una vez un capitán que quiso ser político y para eso compró un equipo de futbol. Y los llamó Colibríes.

La historia de los Colibríes de Xochitepec, Morelos, tiene varias aristas, pero al final no es más que otro ejemplo de la desunión que había y persiste entre los futbolistas mexicanos.

Alexandro Álvarez fue parte de ese proyecto. El Mostro, hoy entrenador de porteros en selecciones menores, recuerda aquel nacimiento a finales de 2002 y aquella muerte a mediados de 2003, del equipo propiedad del capitán Jorge Rodríguez Marie.

“Se venía de Celaya, teníamos buen plantel, pero de la noche a la mañana el capitán Rodríguez se lo llevó a Morelos como parte de sus promesas de campaña, quería ser diputado o gobernador, no sé...”.

Ahí comenzó la tortura para los futbolistas, que comenzaron a ser engañados con las promesas de pagos. “No miento, llegamos en diciembre, recibimos la primera quincena de enero, creo que la segunda y no volvimos a cobrar, ni en febrero, marzo, etc”.

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Casi 20 años después, todo lo que pasaron los Colibríes, “se puede contar como anécdota, pero la realidad es que en esos tiempos eran historias desesperantes y tristes para algunos”.

El lugar de entrenamiento era el famoso “estadio de Xochitepec, al que a veces no podíamos entrar, porque los jardineros no querían abrirnos, ya que tampoco les pagaban. Así que lo que hacíamos era entrenar en el estacionamiento, en plena calle”.

 

 

La historia más recordada, “es que a veces practicábamos en la casa de Claudinho [jugador brasileño], teníamos que correr entre las gardenias y la enredadera de su esposa y tener cuidado de no romper nada”.

En ocasiones, “cuando trabajábamos en el Centenario, venían los maestros de escuela con los niños del kínder a sacarnos, porque ellos habían programado sus juegos ahí”. Y estaba lo de los viajes, “el capitán era dueño de la Aerolíneas Internacionales, e íbamos en sus aviones, pero sólo podíamos tomar vuelo cuando ya se habían hecho otros viajes para completar para el combustible”.

Los jugadores eran lanzados de sus casas, tenían que sacar a los niños de las escuelas por falta de dinero.

“Alguna vez tratamos de reclamar, pero el gremio no nos apoyó. Sólo recibimos de parte de la Comisión del Jugador, que dirigía Félix Fernández, un mes y medio de sueldo por un fondo que tenían, pero nada más”.
 

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