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El Guadalajara se recargó de ánimos con una serenata que no fue del todo amigable, por la amenaza de una porra hostil, previo al clásico nacional.
"Con huevos los matamos"
, refirió un grupo de animación rojiblanco, en una manta que hace apología a la violencia.
Poco importó la crisis en la que está sumergido el equipo, entre problemas en la tabla de Cocientes y la reciente salida del técnico Tomás Boy.
Fueron casi 500 aficionados los que se reunieron en el hotel de concentración del Rebaño, para encabezar el "Banderazo de exigencia", desde las 20:00 horas.
Sí, la afición no sólo apoyó, también exigió " huevos" de sus jugadores, de los cuales, sólo salieron Josecarlos Van Rankin, Jesús Molina y Antonio Briseño. Al resto no se les permitió contagiarse de cerca por la emoción rojiblanca.
Entre fuegos pirotécnicos y cánticos, algunos niños lograron conocer a sus jugadores, aunque la mayoría quedó decepcionada porque esperaban, mínimo, un discurso de sus ídolos y que prometieran el resurgir del equipo que mañana se juega el orgullo contra las Águilas, en el estadio Azteca.
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