La afecta cada vez a más personas, especialmente a partir de los 60 años, y aunque su aparición parece inevitable con el envejecimiento, ciertos hábitos pueden acelerar su desarrollo. Un estudio de la Corporación RAND identificó tres factores clave que aumentan significativamente el riesgo. Si respondes "sí" a estas tres preguntas, podrías estar en riesgo de desarrollar demencia.

¿Eres una persona sedentaria?

La falta dees uno de los principales riesgos para el desarrollo de demencia. Mantenerse activo no solo mejora la salud cardiovascular, sino que también fomenta la oxigenación del cerebro, ayudando a mantenerlo en buen estado. Por el contrario, el sedentarismo favorece el deterioro cognitivo y disminuye la capacidad del cerebro para adaptarse a los cambios que trae el envejecimiento.

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¿Tienes obesidad o sobrepeso?

La obesidad está directamente relacionada con problemas de circulación sanguínea, un factor que puede afectar negativamente al cerebro y aumentar el riesgo de demencia. Además, esta condición puede impactar en el estado emocional, generando estrés y otros problemas psicológicos que también afectan la salud mental a largo plazo. Mantener un peso saludable no solo es beneficioso para el cuerpo, sino también para la mente.

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¿No tienes hobbies o actividades que estimulen tu mente?

La falta de pasatiempos o actividades que mantengan el cerebro activo es otro factor clave identificado por los investigadores. Tener intereses y metas personales contribuye al ejercicio cognitivo, mejorando funciones como la memoria y el razonamiento. La ausencia de estos estímulos puede acelerar el deterioro mental, ya que el cerebro necesita mantenerse en uso para conservar su funcionalidad.

¿Qué puedes hacer para reducir el riesgo?

La buena noticia es que estos factores son modificables. Adoptar un estilo de vida activo, cuidar el peso y mantener el cerebro estimulado con actividades interesantes puede marcar una gran diferencia. La prevención no solo mejora la calidad de vida, sino que también permite retrasar el deterioro cognitivo y sus consecuencias.

Responder "sí" a estas preguntas es una señal de alerta, pero también una oportunidad para cambiar hábitos y proteger la salud cerebral. Después de todo, cuidar nuestra mente es tan importante como cuidar nuestro cuerpo.


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