La noche del domingo, el corazón de la Ciudad de México volvió a latir al ritmo de la música. El Zócalo capitalino fue escenario de un concierto histórico encabezado por Shakira, en un evento que reunió a más de 400 mil personas y que marcó un momento clave en la conmemoración de los 100 años de historia de Corona en el país.
Más que un espectáculo masivo, la presentación fue concebida como un regalo para los mexicanos, una manera de agradecer el vínculo construido a lo largo de un siglo y de devolver lo que generaciones de consumidores han aportado a la marca.
Un escenario que hizo historia
Desde horas antes del inicio, miles de asistentes comenzaron a ocupar cada rincón de la plancha del Zócalo. Familias, jóvenes, turistas y seguidores de la cantante colombiana esperaban el momento en que las luces se apagaran y comenzara el show.
El acceso fue gratuito y sin boletos, lo que provocó que desde la tarde las calles del Centro Histórico registraran una afluencia constante. Autoridades capitalinas implementaron un operativo especial de seguridad y movilidad, mientras el transporte público amplió horarios para facilitar la llegada y salida de los asistentes.
A las 20:38 horas, las luces se apagaron.
Un segundo de silencio. Después, el rugido.
Shakira apareció entre destellos y pantallas monumentales, y el Zócalo CDMX explotó. Más de 400 mil personas, según cifras oficiales, respondieron al primer acorde como si la plaza entera hubiera ensayado durante semanas. La explanada vibró.
La primera nota se expandió como una descarga eléctrica. Celulares en alto. Voces afinadas por la emoción. El Centro Histórico convertido en un coro multitudinario.
No era solo un concierto. Era un regalo.
Shakira abrió el concierto en el Zócalo CDMX ante más de 400 mil personas
La cantante colombiana tomó el pulso del público en cuestión de segundos. Caminó por el escenario, saludó con una sonrisa amplia y el grito colectivo rebotó en la Catedral Metropolitana.
El montaje fue imponente: pantallas gigantes distribuidas estratégicamente para garantizar visibilidad, juegos de luces que pintaban de color las fachadas históricas y un sistema de sonido diseñado para cubrir toda la plancha y zonas aledañas, donde también se colocaron pantallas adicionales.
Durante poco más de hora y media de espectáculo, Shakira sostuvo el ritmo entre coreografías intensas, cambios de vestuario y momentos de conexión directa con el público.
Cada intervención encontraba eco inmediato. El Zócalo no era espectador; era protagonista.
Un escenario que regresó al origen
El espectáculo formó parte de la conmemoración de los 100 años de historia de Corona en México, una marca que comenzó su camino en esta misma ciudad y que eligió el Zócalo como punto de encuentro para agradecer a generaciones de mexicanos.
El mensaje fue claro: devolver lo que el país le ha dado durante un siglo. Reconocer a quienes todos los días dan el Extra por México. Y encontró eco.
La noche en que el Zócalo cantó al unísono
Shakira recorrió distintas etapas de su trayectoria durante más de 90 minutos de espectáculo. Hubo momentos de baile colectivo, pausas de emoción contenida y escenas en las que la artista se detuvo para observar la magnitud de la plaza completamente iluminada.
En uno de los puntos más altos de la noche, la cantante se dirigió al público con un mensaje de agradecimiento y cercanía con México, provocando una ovación que retumbó entre los edificios históricos.
Para el encore, antes de despedirse definitivamente del escenario, apareció una imponente estructura de lobo como parte del montaje visual, un guiño a una de las etapas más icónicas de su carrera que desató una nueva ola de gritos entre las más de 400 mil personas reunidas en la plancha.
El cierre dejó una imagen imborrable: miles de luces iluminando el Zócalo, como si el cielo hubiera descendido a la plaza, mientras la multitud celebraba una noche que ya forma parte de la memoria colectiva de la ciudad.
Concierto de Shakira en CDMX: el homenaje por los 100 años de Corona
El espectáculo formó parte de la conmemoración de los 100 años de Corona, una marca cuya historia comenzó en la capital del país y que eligió el Zócalo como punto de encuentro para reconocer el vínculo construido con México a lo largo de generaciones.
Más que hablar de una celebración tradicional, la narrativa fue clara: agradecer y mirar hacia adelante. Destacar esa capacidad creativa y esa actitud que impulsa a dar el Extra todos los días.
La música fue el vehículo perfecto para transmitir ese mensaje. Una plaza llena, distintas generaciones compartiendo espacio y una misma canción uniendo miles de voces
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El impacto cultural de una noche inolvidable
La presencia de Shakira en el Zócalo reafirmó la capacidad de México para convocar eventos de talla mundial en uno de los espacios más emblemáticos del país.
Grupo Modelo y Corona demostraron, una vez más, su influencia en el desarrollo de experiencias musicales que trascienden generaciones. La noche no solo reunió a miles de asistentes; también generó conversación en redes sociales con los hashtags: #Corona100años y #100AñosDandoElExtra
En plataformas digitales, usuarios compartieron imágenes, vídeos y opiniones sobre lo que significó vivir un concierto de esta magnitud en el corazón de la ciudad.
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