En 2024, la demanda eléctrica mundial creció 4.3%, casi el doble que la economía global. Tras más de un siglo dependiendo de motores de combustión y maquinaria basada en combustibles fósiles, la electricidad se ha convertido en el verdadero motor de la economía del siglo XXI. Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), la demanda eléctrica mundial creció un 4.3% en 2024, casi el doble que el Producto Interno Bruto global.

Un ejemplo muy visible de este cambio es la adopción masiva de vehículos eléctricos. En 2024, las ventas globales alcanzaron 10.4 millones de unidades, un incremento del 14% respecto al año anterior. En México, el crecimiento fue aún más acelerado: en 2025, las ventas aumentaron un 38.5% en comparación con 2024, indican datos de la Electro Movilidad Asociación, lo que marca un cambio significativo en la movilidad del país.

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Foto: iStock
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La digitalización también transforma la economía. Los centros de datos, las aplicaciones móviles y la inteligencia artificial demandan cantidades masivas de electricidad. La IEA señala que el consumo eléctrico de los centros de datos, a nivel mundial, en 2024 será mayor que el consumo anual combinado de países como Argentina y Polonia.

La automatización impulsa cambios significativos en industrias y hogares, con un crecimiento notable en los mercados globales de tecnología. En América Latina, la adopción de dispositivos inteligentes creció rápidamente, con aumentos de 130% en refrigeradores, 90% en aires acondicionados y 69% en lavadoras, entre 2024 y 2025.

El gas natural como respaldo de la nueva economía eléctrica

Pero este crecimiento eléctrico trae consigo un reto clave: asegurar una fuente energética capaz de acompañar la demanda. A nivel global, el gas natural se convirtió en el principal respaldo del sistema eléctrico gracias a su alta eficiencia y a su capacidad de operar de manera continua, lo que permite compensar la variabilidad de las energías renovables que dependen del clima. Las plantas de ciclo combinado a gas funcionan 24/7 y garantizan la estabilidad de la red.

México no es ajeno a esta tendencia. El gas natural ya genera 59% de la electricidad nacional, según la CFE. Además, es el combustible más accesible, de acuerdo con el Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico 2025–2039 de la Secretaría de Energía establece un costo base de 5.04 dólares, frente a 11.27 del combustóleo y 34.62 del diésel. En promedio, es entre 55% y 85% más económico para generar electricidad.

"El gas es más importante que el petróleo en este momento. Es el combustible de la transición energética y sostiene la economía mexicana", afirmó Víctor Rodríguez Padilla, director general de Pemex, durante el Foro Nacional de Energía en el Senado, realizado el 7 de agosto de 2025.

“El consumo eléctrico en México crece más rápido que el de otras fuentes de energía", señala Oliver Probst, físico e investigador del Tecnológico de Monterrey. "Esto se debe a una combinación de factores: mayor prosperidad, más aire acondicionado, más centros de datos, más automatización. Por eso, el gas natural ganó tanto terreno: sostiene una red eléctrica que crece y se sofistica cada año".

La estrategia de México para sostener el crecimiento eléctrico

Ante este panorama, el gobierno federal definió una estrategia clara. El Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional 2025-2030 contempla añadir 22,000 megavatios de nueva capacidad de generación hacia 2030, principalmente a través de plantas de ciclo combinado.

La CFE licitará este año cinco nuevas centrales eléctricas —cuatro de ciclo combinado y una de combustión interna— que aportarán 3,386 megavatios adicionales al sistema. Estas plantas generarán energía suficiente para abastecer alrededor de 15 millones de hogares mexicanos.

Ese crecimiento en generación eléctrica requiere también infraestructura capaz de mover el combustible. "La infraestructura de gasoductos es clave para garantizar el suministro de gas natural en México. Actualmente, los ductos de TC Energía suministran el 20% del gas que alimenta a las centrales eléctricas del país y, en los próximos cinco años, serán fundamentales para sostener el 80% de los nuevos proyectos de generación", explicó Tomasz Budny, director de Desarrollo de Negocios y Estrategias de TC Energía.

Para Jorge Arrambide Montemayor, presidente del Comité Técnico Nacional de Energía del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), la electricidad ya no es un servicio más, sino la base misma de la actividad económica. "Siempre he considerado a la electricidad como la sangre de la economía, y a las líneas de transmisión como sus venas. Sin ella, simplemente no hay economía".

La era de la electrificación no es un futuro lejano. Es el presente. Y en México, como en el resto del mundo, el gas natural es el combustible que hace posible ese futuro eléctrico.

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