Frente a la uniformidad de la perfumería comercial, la creación de naturales surge como un ejercicio de autenticidad.

Según expertos de la International Federation of Professional Aromatherapists (IFPA), un perfume artesanal ofrece una complejidad íntima que evoluciona de forma única en cada piel. Aunque los aceites esenciales poseen una volatilidad mayor que los fijadores sintéticos, su capacidad para expresar la personalidad del usuario es superior.

Para lograr un resultado profesional, es necesario seguir un protocolo técnico que garantice el equilibrio olfativo y la seguridad dérmica.

Foto:iStock
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Metodología técnica: los cinco pasos de la creación olfativa

De acuerdo con las directrices del Tisserand Institute (institución especializada en la seguridad de los aceites esenciales), el proceso de elaboración se divide en las siguientes etapas fundamentales:

  • Selección del formato: El usuario debe decidir entre una presentación en spray (utilizando alcohol de alta graduación para mayor proyección) o un formato roll-on (empleando aceites como almendra o jojoba para una experiencia más personal).
  • Definición del perfil: Es necesario establecer una familia olfativa predominante. Los aromas florales sugieren romance, los cítricos aportan energía y los amaderados evocan misterio.
  • Construcción de la pirámide: La fragancia se estructura en tres capas según su velocidad de evaporación:
  • Dosificación y ajuste: Para un frasco de 10 ml, se utilizan 40 gotas de aceites esenciales. El orden de mezcla es crucial: primero las notas de fondo, seguidas por las de corazón y finalmente las de salida. En este punto, se realizan ajustes gota a gota para equilibrar el aroma.
  • Dilución y maceración: Se añade el vehículo seleccionado (alcohol o aceite portador) en una proporción del 80 %. Finalmente, el perfume requiere un reposo de dos semanas en un lugar fresco y oscuro para que las moléculas se fundan de forma armónica.
Cada fragancia cuenta una historia sobre polinización, defensa y conexión con el entorno natural.

Foto: Pexels
Cada fragancia cuenta una historia sobre polinización, defensa y conexión con el entorno natural. Foto: Pexels

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Seguridad y consideraciones químicas en el uso de esenciales

Un aspecto crítico en la perfumería botánica es el manejo de las sustancias concentradas. Según la Alliance of International Aromatherapists (AIA), los aceites esenciales "no se aplican directos en la piel, porque son muy fuertes y pueden causar quemaduras". La dilución es, por tanto, una regla inquebrantable para prevenir reacciones adversas.

Asimismo, la AIA advierte sobre la fototoxicidad de los aceites cítricos. Algunas moléculas, como las furocumarinas, reaccionan ante la radiación ultravioleta y pueden generar manchas o irritación. Se recomienda "elegir aceites libres de furocumarinas" o, en su defecto, reservar el uso de perfumes con base cítrica exclusivamente para la noche.

La creación de una fragancia propia representa, en última instancia, un retorno a la química consciente y al lujo de lo irrepetible.

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aov/

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