El consumo de en España alcanza un promedio de 7,5 kilos por persona al año, según datos de Statista. Este alimento se utiliza tanto en preparaciones saladas como dulces y es frecuente en tablas de queso para invitados.

Sin embargo, quienes consumen queso de forma ocasional suelen enfrentar problemas al intentar conservarlo después de abrirlo, ya que puede desarrollar moho o perder su textura y sabor rápidamente.

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Evita que tus quesos pierdan sabor con el tiempo
. Foto: Freepik
Evita que tus quesos pierdan sabor con el tiempo . Foto: Freepik

Cómo conservar el queso correctamente

Aunque muchos envuelven el queso en plástico o papel de aluminio para guardarlo en la nevera, estas prácticas no son las más adecuadas. Según Morgan McGlynn Carr, experta en quesos conocida en redes sociales como Morgan Cheese, el queso necesita respirar en un entorno con nivel controlado de oxígeno y humedad.

Por esta razón, la experta aconseja envolver el queso en papel transpirable, como papel de queso, papel de cocinar o papel encerado, evitando en lo posible envoltorios herméticos que limiten su respiración.

Descubre la mejor forma de conservar el queso fresco, Foto: Pexels
Descubre la mejor forma de conservar el queso fresco, Foto: Pexels

Ubicación adecuada en la nevera

Además del tipo de envoltorio, el lugar donde se guarda el queso dentro de la nevera influye en su conservación. McGlynn indica que el cajón de las verduras o la balda inferior son los espacios más recomendables. La puerta o la balda más fría no son idóneas, ya que las temperaturas extremas afectan la textura del producto.

El tipo de queso también determina cómo debe almacenarse: los quesos duros requieren un envoltorio más ajustado para evitar que se resequen, mientras que los quesos blandos deben envolverse de manera más floja. Cambiar el envoltorio de forma regular es fundamental para mantener su calidad.

Errores comunes en el almacenamiento

Algunos de los problemas más frecuentes, como la proliferación de bacterias, la pérdida de sabor o el cambio de textura, están relacionados con el envoltorio. McGlynn advierte: "no cambiar el film transparente con frecuencia y el uso de un recipiente hermético" son causas habituales de estos inconvenientes.

El espacio que ocupan los quesos en el refrigerador también influye. Foto: Freepik
El espacio que ocupan los quesos en el refrigerador también influye. Foto: Freepik

Otros factores que afectan el sabor incluyen los cortes en la superficie del queso y la congelación. Sin embargo, en caso de cocinar el queso después de congelarlo, estos efectos no son problemáticos. La experta recomienda evaluar el estado del producto usando los sentidos: olor, textura y sabor permiten determinar si aún es apto para el consumo.

Probar un pequeño trozo o notar cambios en el tacto o el olor ayuda a identificar si el queso se ha deteriorado o si puede consumirse sin riesgo, independientemente de la fecha de caducidad.

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dcs

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