La aplicación diaria de perfume en la zona del cuello representa un riesgo latente para la estabilidad del sistema endocrino debido a la naturaleza química de sus fijadores.
De acuerdo con estudios publicados por el National Institute of Environmental Health Sciences (Estados Unidos), muchas fragancias comerciales contienen ftalatos, compuestos químicos que actúan como disruptores hormonales al mimetizar o bloquear las señales naturales del cuerpo.
La piel del cuello, al ser significativamente más delgada y poseer una menor barrera dérmica que otras partes del cuerpo, facilita que estas sustancias penetren con mayor velocidad hacia el torrente sanguíneo, alcanzando órganos críticos en menor tiempo.

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El impacto de los disruptores endocrinos y la vulnerabilidad del cuello
La comunidad científica internacional analiza con preocupación cómo la exposición dérmica a sustancias sintéticas interfiere con la salud sistémica. Según investigaciones de la Endocrine Society (Estados Unidos), los ftalatos y los almizcles sintéticos presentes en los perfumes tienen la capacidad de alterar la función de la glándula tiroides y reducir los niveles de testosterona en el organismo. La proximidad física del sitio de aplicación con la glándula tiroides potencia el riesgo de una interferencia directa en la regulación del metabolismo.
De acuerdo con especialistas en toxicología ambiental, el proceso de absorción se sintetiza en los siguientes pasos críticos:
- Contacto dérmico: El perfume se deposita en una zona de alta vascularización (presencia de venas y arterias superficiales).
- Penetración de solventes: El alcohol del perfume deshidrata la capa externa de la piel, permitiendo que las moléculas más pequeñas de los fijadores atraviesen la epidermis.
- Absorción sistémica: Los químicos pasan a la circulación general, donde pueden interferir con la señalización hormonal en diversas glándulas del cuerpo.
- Efectos secundarios adicionales: Según la Skin Health Alliance (Reino Unido), el uso diario sobre la piel sensible del cuello provoca también dermatitis de contacto, reacciones alérgicas y acelera el envejecimiento prematuro de la zona por la acción del alcohol y agentes fotosensibilizantes.

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Recomendaciones y alternativas para una aplicación segura
Aunque la exposición al producto es el factor de riesgo principal, la cercanía a la tiroides aumenta el potencial de impacto sistémico. Ante esta evidencia, la European Chemicals Agency (Finlandia) recomienda reducir el contacto directo de las fragancias con la piel en áreas altamente sensibles.
Una de las alternativas más seguras consiste en aplicar el perfume directamente sobre las prendas de vestir en lugar de la dermis; esto permite disfrutar del aroma sin facilitar la absorción de tóxicos a través de los poros.
Asimismo, la International Fragrance Association (Bélgica) promueve el uso de ingredientes con mayores estándares de transparencia, aunque advierte que el término (fragancia) en las etiquetas suele ocultar una mezcla compleja de cientos de químicos no declarados. Evitar la aplicación en puntos de pulso del cuello y optar por zonas con piel más gruesa disminuye drásticamente la carga de disruptores que ingresan al organismo. La prevención es la herramienta más efectiva para mantener un equilibrio hormonal óptimo frente a los hábitos de belleza cotidianos.
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