“Decir amar a Dios, pero sin amar al prójimo, más que hipocresía… ¡es una absoluta falsedad!! Es imposible expresar que se ama a Dios, si no se ama y respeta al prójimo. ¿Para qué sirve ir a la iglesia, darse golpes de pecho si por dentro existe tanta maldad?”, expresó en esta segunda y última parte de la entrevista exclusiva que concedió a , el señor Obispo de Texcoco Carlos Enrique Samaniego López, quien al preguntarle ¿Un sacerdote nace o se hace?, con especial énfasis afirmó: “Nace en el corazón de Dios, es decir, es Dios quien nos llama y vamos descubriendo en nuestra historia ese llamado”.

, a lo largo de su Ministerio, se ha desempeñado como miembro del grupo de formadores de los seminarios mayor y menor. Se ha desempeñado también como Juez Instructor del Tribunal Arquidiocesano. Responsable Diocesano Pastoral de la educación y Prefecto de Estudios de Seminario, así como Miembro del Consejo Presbiteral del Colegio de Consultores y Defensor de Vínculo.

Con una impresionante trayectoria dentro de la Iglesia Católica, el 16 de febrero de 2019, fue nombrado por el Papa Francisco -qepd-, Obispo Titular de Cillio y Obispo Auxiliar de México. Seis años después, por designación del Papa León XIV, inicia su Ministerio como el Quinto Obispo de la Diócesis de Texcoco, Estado de México.

Carlos Enrique Samaniego López (segundo de der. a izq.) fue nombrado obispo de Texcoco y dijo que son muchos los temas que unen a la Iglesia con las autoridades civiles. Foto: Hugo Salvador / EL UNIVERSAL
Carlos Enrique Samaniego López (segundo de der. a izq.) fue nombrado obispo de Texcoco y dijo que son muchos los temas que unen a la Iglesia con las autoridades civiles. Foto: Hugo Salvador / EL UNIVERSAL

A sus 52 años de vida, fiel a su misión de seguir a Jesús y enfocado en cuerpo y alma a su actual encomienda como Obispo de la Diócesis de Texcoco, manifiesta que uno de sus más grandes sueños, una vez que haya ascendido a Cardenal, contando con la bendición de Dios y con Cristo a su lado, anhela llegar a convertirse en el primer Papa Mexicano.

Conversar con Monseñor Carlos Enrique Samaniego López, resulta un agasajo por su sobrada empatía, sencillez, educación y amabilidad. Un hombre que transmite confianza en cada una de sus palabras. Con sobrada cultura, se muestra orgulloso de sus raíces y fiel a sus ideales dentro de la Iglesia Católica. Desde el primer día de su ministerio en Texcoco, se ganó el cariño, admiración y respeto, no solamente de los feligreses de la iglesia católica, sino de la población en general, alguien que despierta confianza por su amabilidad, le fascina caminar por los jardines de Texcoco, saludar de mano a cada persona que cruza por su camino. Ni que decir de las Misas que celebra en Catedral, registran asistencias fuera de lo normal, al grado que gran cantidad de personas se quedan en el atrio para seguir, con mucho respeto y atención, la celebración de la Misa oficiada por el señor Obispo.

- ¿Señor Obispo, entre la secundaria y prepa fue donde recibió el llamado de Dios para ingresar al seminario?

- Durante la secundaria, para decirlo con precisión, no conocí absolutamente nada relacionado con la religión católica, excepto lo que convivía con mis abuelos, es decir, íbamos a Misa a la Villa de Guadalupe, pero nada que me permitiera profundizar mi vocación sacerdotal, simplemente continuaba con las devociones familiares y prepararme para mi Primera Comunión.

- ¿Siendo un adolescente, las niñas le llamaban mucho la atención y hasta le perturbaban el sueño?

- ¡Sí!!, por supuesto que sí. Era completamente natural que me atrajeran mucho las niñas, pero me daba cuenta que se iban o se interesaban por chicos un poco mayores de edad que yo…

Celebración del inicio del Ministerio Pastoral del V Obispo de Texcoco, Carlos Enrique Samaniego López. Foto: Hugo Salvador/ EL UNIVERSAL
Celebración del inicio del Ministerio Pastoral del V Obispo de Texcoco, Carlos Enrique Samaniego López. Foto: Hugo Salvador/ EL UNIVERSAL

- ¿Y qué sucedía con las niñas que se morían por estar cerca de usted y querían ser sus novias?

- Ja, ja, ja, nunca lo supe, las que no me atraían, no me daba por enterado que ellas querían estar conmigo. Como que me resultaba un poco complicada esa situación…

- ¿A lo Mero macho, llegó a enamorarse…?

- ¡Gulp!!, era un chico totalmente sano, pero como que los estudios predominaban más mi atención, las niñas que a mí me gustaban, no me hacían caso y me enfoqué más a mis estudios y el deporte.

- ¿No existió ni una sola noviecita oficial?

- No, la verdad es que no. Sí contaba con muchas amigas, pero nada serio…

- Aquí entre nos… ¿Cuántos cigarros llegó a fumar y cuántas chelas bebió con sus amigos?

- ¡Órale!!, me siento en sesión de terapia con mi sicólogo. Fíjate que intenté experimentar con cigarrillos, pero resulté ser un fracaso, me andaba asfixiando y hasta me provocó vómito. Total, nunca aprendí a fumar y dejó de llamarme la atención, mucho menos, encontraba sentido alguno ni placer, traer la boca llena de humo. Además, no era un requisito para estar compartiendo con los amigos.

- ¿Cómo siente el llamado para dedicarse de lleno a la vocación eclesiástica?

- Terminé la secundaria como cualquier joven de mi edad y el voleibol me atrapó durante una buena temporada, hasta me sorprendió ser llamado al equipo base de la secundaria para participar en diversas competencias regionales…

- Futbol y voleibol, era un chamaco muy deportista…

- También tuve la oportunidad de incursionar dentro del box amateur…

- ¿Era bueno para las “trompadas”?

- No, ahí, sí, que no. No era nada bueno para el box…

- ¿Cuántas veces lo derribaron en el ring?

- Fueron más entrenamientos que enfrentamientos, digamos que el box fue una parte importante de mi acondicionamiento físico. Para redondear esa preparación deportiva, todos los domingos por las mañanas, las dedicaba a correr 5 kilómetros. Hice mucho deporte en mi adolescencia…

- ¡Que padre!!, era un chamaco totalmente sano y deportista…

- Fíjate que yo mismo me sorprendía, porque en la colonia donde vivía, había muchísimos muchachos de mi edad sumergidos en el mundo de las drogas, eran varias pandillas integradas por un buen número de miembros. Pululaban las pandillas grandes, entre 80 y 100 elementos cada una…

- ¿Cómo le hizo para no involucrarse?

- ¡No lo sé!!, pero me respetaban muchísimo, hasta me saludaban de lo más normal. Hice muchos amigos en la colonia en donde vivía. Me respetaban porque sabían que era el Disc Jockey de las fiestas vecinales.

- Pero siempre hay alguien que busca pleitos…

- Hasta eso, Dios siempre me preservó de la droga y del alcohol. Gracias a Dios, no sufrí verme envuelto, mucho menos, atrapado en las redes de las drogas o alcoholismo.

- ¿Cómo fue el paso por la prepa?

- Durante la prepa, eso sí, estaba completamente perdido en el laberinto de los anhelos de convertirme en un brillante contador público como mi tío.

- Estaba en pleno proceso, dejar de ser niño para convertirse en un hombrecito…

- ¡Qué bonita pregunta!! Te cuento, en la prepa, sí hubo una niña que me traía “babeando” la banqueta…

- ¿Y qué sucedió?

- Un factor totalmente ajeno a mi persona impidió que se formalizara una relación de noviazgo. Primero, trabajaba en la sastrería de mi tío. Segundo, por las noches, era el encargado de acomodar y destapar cajas de leche de Liconsa, tenía que quedarme hasta la madrugada para dejar la leche lista para ser entregada a las 5 de la mañana…

Celebración del inicio del Ministerio Pastoral del V Obispo de Texcoco, Carlos Enrique Samaniego López. Foto: Hugo Salvador/ EL UNIVERSAL
Celebración del inicio del Ministerio Pastoral del V Obispo de Texcoco, Carlos Enrique Samaniego López. Foto: Hugo Salvador/ EL UNIVERSAL

- ¿Cuánto le pagaban?

- Como era menor de edad -16 años-, me daban una caja de leche cada semana para consumo de mi familia…

- ¿…De verdad?

- ¡Si!!, era el pago de desvelarme todas las noches, descansaba solamente los domingos.

- ¿Pero qué pasó con la niña que iba a ser su novia?

- Pues por dedicarme a los estudios en cuerpo y alma, trabajando todo el día, no se dio esa oportunidad. Y lo más importante era que mis abuelos me apoyaban en lo que yo necesitaba, así es que me concentré en mis actividades primordiales. Mis abuelos y tíos estaban fascinados conmigo porque era un muchachito muy responsable que trabajaba todo el día y dedicado al estudio.

- ¿Hubo o no esas noviecitas que lo colmaran de besos y apapachos…?

- Ja, ja, ja… ¡Ah, que don Edmundo!!, lo admiro por ese tesón de preguntar. En toda mi adolescencia, antes de ingresar al seminario, tuve tres noviecitas que me daban cariño.

- ¿Gracias a ese retiro espiritual para jóvenes y adolescentes, definió su vocación religiosa?

- ¡Efectivamente!!, estando en la prepa, le pedí permiso a mi maestro de sociología para ausentarme clases un viernes, que se llevó a cabo el retiro espiritual. Algo curioso y sorpresivo sucedió, cuando le expliqué que iba a participar en un retiro espiritual para jóvenes y adolescente, me apoyó decididamente y me dio muchos ánimos.

- ¿En dónde se realizó ese retiro?

- En el estado de Tlaxcala, en la comunidad de Terrenate. El sacerdote que nos llevó a ese retiro, había sido maestro de preparatoria, llevaba a cabo ese tipo de prácticas en todos los pueblos de Tlaxcala, Puebla e Hidalgo, pero ya siendo sacerdote, le prestaban varios planteles educativos para realizar los retiros. Total, todos los jóvenes que lograba reunir en las parroquias, estábamos hacinados en los retiros. Un lugar en donde se registraban temperaturas bajo cero grados.

- ¿Cómo fue su primera noche de retiro?

- Un cielo totalmente despejado y retacado de estrellas, se percibía un ambiente de tranquilidad y mucha paz. El párroco nos aseguraba, una y otra vez, que nos íbamos a encontrar con Dios… ¡y así fue!! Ahí nació mi vocación hacia Dios y con Jesucristo a mi lado

- ¿Cómo es la vida en un seminario?

- Estando ya dentro del seminario, mi principal objetivo era seguir a Jesús…

- ¿Cómo se acrecienta esa vocación?

- Cuando tuve la oportunidad de leer y comprender pausadamente el Nuevo Testamento, lo tomé como una carta de Dios, dirigida especialmente hacia mi persona.

- ¿No le resultaba un tanto aburrido o tedioso?

- No, fíjate que no. Luego, leí la vida de San Francisco de Asís…

- ¿…A qué conclusión llego?

- A que un hombre puede vivir puntualmente el evangelio. Se formó ese ideal en mi mente y corazón. Quería vivir el evangelio tal y como lo hizo San Francisco de Asís, en mi mente no había otro pensamiento que seguir a Jesús.

-¿No le surgían cada vez más incógnitas?

- ¡No!!, estaba completamente seguro, pero eso sí, consultaba a diferentes sacerdotes. Todos, pero lo que se llama todos, me ayudaron muchísimo a esclarecer mi deseo de seguir a Jesús.

- ¿Qué platicó con el sacerdote que les impartió el retiro?

- Le dije que estaba totalmente convencido que quería seguir a Jesús, entonces, me dijo que fuera a ver al Padre Francisco Cano, quien era el Rector del Seminario Interdiocesano Guadalupano de Cuautitlán Izcalli. Total, me recibió por espacio de dos horas y me brindó una fabulosa orientación que me ayudó a definir mi vocación.

- ¿Los exámenes para ingresar a los seminarios son difíciles?

- Tal parecía que todo estaba de mi lado. El Padre Cano me hizo saber que el ingreso al seminario de Cuautitlán Izcalli era el domingo siguiente…

- ¿Y que hizo?

- Simplemente le respondí que, si esa era la única manera de seguir a Jesús… ¡yo quería ingresar al seminario!!

- No cabe duda que usted es un hombre de absoluta fe, decisión y firmeza.

- Muchas gracias. Total, voy, hablo con mis abuelos, pero ya no les pido permiso, sino que les comunico que el próximo domingo ingresaría al seminario…

- ¿Cómo lo tomaron? ¿Cuál fue su actitud?

- Mi abuela me gritó: ¡Me has decepcionado!!

- ¿Y el abuelo?

- Un poco más prudente y tranquilo, simplemente me dijo que no sabía de lo que le estaba hablando pero que me apoyaba incondicionalmente. Así fue como logré ingresar al seminario de Cuautitlán Izcalli… ¡quería seguir a Jesús!!

- ¿Ya se había documentado acerca de las carreras que se impartían en los seminarios?

- No, la verdad es que no. Mucho menos, sabía lo que significaba ser sacerdote. Durante el primer año de estudio, nos explicaban detalladamente lo que es un sacerdote y cuál es su misión.

Celebración del inicio del Ministerio Pastoral del V Obispo de Texcoco, Carlos Enrique Samaniego López. Foto: Hugo Salvador/ EL UNIVERSAL
Celebración del inicio del Ministerio Pastoral del V Obispo de Texcoco, Carlos Enrique Samaniego López. Foto: Hugo Salvador/ EL UNIVERSAL

- ¿Se apegaba a sus intereses e ideología de seguir a Jesús?

- Entendí que mi vocación de seguir a Jesús, se identificaba y coincidía con el sacerdocio.

- ¿Para seguir a Jesús, forzosamente se tiene que ser sacerdote?

- ¡Qué buena pregunta!! Me quedaba muy claro que, si ser sacerdote, era seguir a Jesús… Ya no tenía más dudas existenciales… ¡y decidí ser sacerdote!!

- ¿Ahora que ha logrado escalar hasta Obispo de Texcoco, sigue con ese mismo interés?

- Hasta la fecha, aun siendo Obispo de Texcoco, mi interés más grande de vida, es seguir a Jesús. Él, me llevará al cielo y me permitirá poder ayudar a los demás.

- ¿Por qué, todos ambicionan ir al cielo al término de esta vida?

- ¡Uff!!, me sorprendes con tus preguntas…

- ¿Le molesta?

- ¡No!, para nada!!, al contrario. Me llevas de la mano a un ritmo no tan común en las entrevistas de prensa. No es nada normal que un periodista, como tú, con esa astucia, busque por todos los rincones cosas que, quizás, uno guarda en el subconsciente. Así es que no te incomodes. Una vez más, te felicito.

- Insisto, ¿Por qué todos ambicionan ir al cielo al término de esta vida y no al purgatorio ni al infierno?

- ¡Esa, es otra muy buena pregunta!! Es el cielo que nos han prometido desde que tenemos uso de razón, pero todo depende de nuestro propio comportamiento y forma de vida. En mi caso, tengo muy presente las palabras de aquella religiosa que me habló al oído, justo a la muerte de mis padres, me habló y repitió, una y otra vez, que ya estaban en el cielo y que yo también podría estar con ellos nuevamente, al término de esta vida.

- Con el respeto que me merece y la confianza que me dispensa… ¿Un sacerdote nace o se hace?

- Nace en el corazón de Dios, es decir, es Dios quien nos llama y vamos descubriendo en nuestra historia ese celestial llamado…

- Usted siempre ha expresado abiertamente, que su principal objetivo es seguir a Jesús…

- ¡Exacto!!, en mi caso, ha sido seguir a Jesús, pero el camino más lógico, coherente, claro y nítido, ha sido el ministerio sacerdotal de Dios.

- ¿A lo Mero Macho, en los seminarios se la pasan mañana, tarde y noche solamente haciendo oración?

- No, la verdad es que no. Se estudia muchísimo, nos van cultivando para acrecentar esa vocación de ser sacerdote y llegar a representar las enseñanzas de Jesucristo.

- ¿Cómo transcurre todo ese tiempo, desde que ingresa al seminario hasta el 4 de enero de 2001 en que lo ordenan sacerdote?

- Debo decir que me esmeré completamente con mis estudios y preparación dentro del seminario, sin embargo, algunos de mis compañeros ya tenían tres años ahí, habían aprendido latín, griego e italiano, además de otras materias, de tal manera que, por primera vez, al inicio del seminario, con cierta vergüenza, vi que mi primera calificación estaba llena de horripilantes taches en latín.

- ¡Nadie es perfecto!!

- Jamás, en mi corta existencia, había aprendido nada de latín.

- ¿Pensó en “tirar la toalla”?

- Sí, la verdad es que sí. Por dentro de mí, me repetía constantemente… ¡Carlos Enrique, así, y con estas calificaciones, jamás llegarás a ser sacerdote!!

- ¿Se puso las “pilas”?

- ¡No me quedaba de otra!! A partir de ese momento, me empeñé muchísimo en mis estudios. De milagro, empezó irme de maravilla en los siguientes exámenes, además, me fascinaba lo que, día a día, aprendía en el seminario.

Celebración del inicio del Ministerio Pastoral del V Obispo de Texcoco, Carlos Enrique Samaniego López. Foto: Hugo Salvador/ EL UNIVERSAL
Celebración del inicio del Ministerio Pastoral del V Obispo de Texcoco, Carlos Enrique Samaniego López. Foto: Hugo Salvador/ EL UNIVERSAL

- ¿Era muy monótona la instrucción sacerdotal?

- No, porque salíamos a realizar actividades de apostolado, es decir, servicio social en comunidades muy alejadas y sumamente pobres. Me resultaba muy emocionante poder compartir lo que iba aprendiendo en el seminario. Fue una de las etapas más felices de mi vida como seminarista.

- ¿Cuántos seminaristas eran cuando usted permaneció ahí?

- Éramos 140. Nuevamente el futbol volvió a ocupar un lugar preponderante en mis actividades, hacíamos encuentros tres veces a la semana, 11 contra 11

- ¿Todo se enmarcaba a una extremada seriedad y abstinencia hasta de ver televisión?

- ¡No!, por supuesto que no. Realizábamos oraciones por las mañanas al iniciar un nuevo día, y también por las tardes/noches para agradecer al señor, nuestro Dios, un día más de vida. Había reuniones y fiestas familiares de cumpleaños y cosas por el estilo. Por supuesto que teníamos un rato para ver televisión y escuchar algo de música con cierto recato.

- ¿Decir amar a Dios pero sin demostrar amor y respeto por el prójimo, es una auténtica hipocresía?

- ¡Vaya pregunta!! Decir amar a Dios, pero sin amar al prójimo, más que hipocresía… ¡es una absoluta falsedad!! ¡Eso no es posible!! Que buena pregunta me acaba de formular y me llega a lo más profundo de mi ser. Es imposible expresar que se ama a Dios si no se ama y respeta al prójimo. ¿Para qué sirve ir a la iglesia y darse golpes de pecho si por dentro existe tanta maldad?

- ¿El ser humano no sabe vivir sin guerras y conflictos? ¿Por qué se la pasa peleando por todo?

- El ser humano es sumamente complicado por naturaleza, no obstante que hayamos sido bautizados para borrar el pecado original, surge una concupiscencia…

- …Disculpe mi ignorancia… ¿Qué es concupiscencia?

- No le permito que se autodefina como ignorante… ¡Para nada!!, es muy inteligente y preparado. Concupiscencia significa que hay una cierta oscuridad en la inteligencia, es decir, el ser humano no alcanza a distinguir entre lo que más le conviene o le beneficia y opta por lo más fácil y se abalanza por lol que le ofrece su propia inteligencia…

- ¿Comodino?

- ¡Pues si!!, sin importarle el daño que le pueda provocar a los demás. Aunque duela decirlo con todas sus palabras, el ser humano no sabe discernir ni escoger bien.

- ¿Eso nos convierte en egoístas y soberbios?

- ¡Exacto!!, muchas de las veces, solo abrazamos egoístamente nuestro más bajo intereses.

- ¿Por qué se utiliza tramposamente el nombre de Dios para sacar provecho personal?

- Se requiere de una auténtica fe para amar a Dios y no utilizar su nombre con otras pretensiones. Se debe amar verdaderamente a Dios sobre todas las cosas.

- ¿Cómo cultivar esa auténtica fe?

- Como usted bien lo apunta, esa fe hay que saber cultivarla con absoluta sinceridad.

- Señor Obispo… A lo Mero Macho, le agradezco enormemente su tiempo y confianza. Me atrevo preguntarle con todo respeto… ¿Llegar a esta honrosa posición como Obispo de Texcoco ¿Es una bendición del cielo? ¿Es la culminación un deseo estrictamente personal?

- Reconozco tu agudeza e interés. Como te había dicho al principio de esta amena e interesante conversación, yo no había pensado en llegar a ser sacerdote, ni tampoco en llegar a ser Obispo, mi auténtico deseo era, es y seguirá siendo, seguir a Jesús.

- ¿Qué siente ser Obispo de Texcoco?

- Estar al frente de esta Diócesis, lo que me interesa sobre manera, es seguir a Jesús. Desde esta encomienda, sé perfectamente que fue un designio de él.

- ¿Qué opina el señor Obispo de Texcoco del ciudadano Carlos Enrique Samaniego?

- ¡Uff!, que es demasiado impaciente…

- Algo que me ha llamado mucho la atención su sencillez y humildad, saluda de mano absolutamente a todos sin importar posición económica, raza o preferencias sexuales, en tan solo dos meses que llegó a Texcoco, la gente lo quiere mucho, admira y respeta…

- Ante Dios, todos, pero todos somos iguales. Te decía que, lamentablemente, soy muy impaciente porque quiero saludar de mano absolutamente a todos los fieles…

- ¿En dónde aprendió todo eso?

- En Jesús, así como en algunas ocasiones lo he presenciado con Obispos y Cardenales brindando un saludo afectuoso y una caricia al alma de las personas mayores con una bendición en la frente

Carlos Enrique Samaniego López (segundo de der. a izq.) fue nombrado obispo de Texcoco y dijo que son muchos los temas que unen a la Iglesia con las autoridades civiles. Foto: Hugo Salvador / EL UNIVERSAL
Carlos Enrique Samaniego López (segundo de der. a izq.) fue nombrado obispo de Texcoco y dijo que son muchos los temas que unen a la Iglesia con las autoridades civiles. Foto: Hugo Salvador / EL UNIVERSAL

- ¿Los sacerdotes pueden ser un fiel instrumento del amor de Dios?

- ¡Claro que sí!...

- ¿Entonces, porqué algunos son un tanto cortantes y hasta déspotas?

- Quizás, les hace falta el “don” de la paciencia

- ¿Por qué la perdida de fe y el surgimiento de otras religiones o sectas?

- Indiscutiblemente, obedece a una falta de testimonio de quienes hemos conocido a Jesús. Considero que si todos los diáconos, párrocos, sacerdotes y hasta los Obispos, pudiéramos brindar testimonios más nítidos y creíbles, por supuesto que sería muchísimo más atractivo para el ser humano.

- ¿Mostrar más humildad y sencillez?

- Aparte de eso, es saber compartir la riqueza y alegría de haber encontrado a Jesús y su palabra en el Evangelio. No se trata solamente de seguir a Jesús, sino compartir lo que hemos encontrado en sus enseñanzas, ejemplos de humildad y servicio hacia los demás.

- ¿Es muy complicado ser Obispo? ¿Es ejercer un poder eclesiástico?

- Hago mías las palabras de San Agustín cuando dijo: “Para ustedes, soy el Obispo. Pero con ustedes, soy un cristiano más y debo dar cuentas de mi alma. Como Obispo, debo dar cuenta de todas las almas que me han sido encomendadas” Carlos Enrique Samaniego siente una enorme responsabilidad delante de Dios que me pide cuentas y me exige ser más coherente con aquello que predico. Asimismo, espera buenos resultados de todos los sacerdotes.

- ¿Ejercer el cargo de Obispo significa un sufrimiento?

- Lo que experimento, es una gran exigencia de Dios, cumplir cabalmente con sus designios. Me haces una pregunta sumamente interesante, quizás, es un sufrimiento interno, ser coherente y corresponder a ese amor hacia Dios.

- ¿Un suplicio o renuncia interno?

- ¡Vaya!, no es que sea una renuncia, sino una entrega interna completamente voluntaria y por amor

- ¿Qué está sucediendo entre los seres humanos, van a la iglesia, se confiesan y comulgan, pero saliendo agreden e insultan a quienes se les ponga enfrente?

- ¡Que preguntas tan profundas me formula don Edmundo! Existe una terrible debilidad y hasta poca conciencia de aquel “don” que se ha recibido.

- ¿Actos de hipocresía?

- No precisamente, sino que, es no ser conscientes de lo que significa la amistad de Jesús.

- ¿Sucede lo mismo con aquellos que hacen un “juramento” para alejarse de las drogas, del vino y vicios?

- Hay personas que asisten para realizar un “juramento”, como bien lo señalas, cuando desde su interior, les requiere ya sea el alcohol o la droga, sin embargo y por amor a Dios, se mantienen cinco o diez años alejados de estos vicios, sin fumar, tomar y sin drogarse. Estos son algunos ejemplos de la auténtica lealtad y fidelidad del ser humano. Ejemplos que hacen un contrapeso a los ejemplos que usted me señalaba.

- ¿Hasta dónde se rompe la lealtad o fidelidad del ser humano ante su Dios?

- En efecto, hay personas que reconvierten su vida, es decir, se alejan de sucios negocios y realizan un giro radical de su vida por el simple hecho de haber encontrado a Jesús.

- ¿A lo Mero Macho, el ser humano puede cambiar?

- Si de verdad actúa firmemente con absoluta fidelidad hacia su interior, pero no solamente eso, sino que también hacen el bien a los demás.

- ¿Los pilares fundamentales de la iglesia católica, es el amor hacia los demás?

- Sí, si, si, sin duda alguna. Somos una comunidad de pecadores reunidos en torno al altar de Jesús.

- ¿El ser humano es completamente frágil por naturaleza propia?

- ¡Exacto!!, sin embargo y con la ayuda de Jesús, podemos hacer el gran bien para el que Dios nos ha destinado

- Con el respeto que me merece, basado en esa brillante trayectoria que ha desarrollado dentro de la Iglesia Católica ¿Le gustaría ser el Primer Papa Mexicano?

- Mi sueño siempre ha sido seguir a Jesús. Con la bendición de Dios y con Cristo a mi lado, sí me gustaría ser el Primer Papa Mexicano. Sería un gran honor y una enorme bendición y dicha. Permítame concluir, en esta nueva responsabilidad que me ha sido encomendada por su Santidad León XIV, he permanecido muy de cerca del actual Arzobispo Primado de México, Carlos Aguiar Retes, mucho antes que lo designaran Cardenal, aprendiendo de él, mucho sobre la toma decisiones. En la manera de conducir una Iglesia Católica. Admiro su sabiduría. Sin embargo, pienso que Dios nos va pidiendo cosas similares, pero, al mismo tiempo, completamente distintas.

- ¿Dios los va fogueando?

- Pues sí, digamos que nos va fogueando, nos va conduciendo y preparando para saber atender mayores desafíos.

- ¿Un Obispo tiene caducidad?

- Yo no sé si este otro desafío, ahora, sea desempeñarme como Obispo de Texcoco hasta el último día de mi vida…

- …Disculpe que le interrumpa, usted está mucho muy joven, lleno de energía, poseedor de una enorme calidad humana e inteligente…

- Le agradezco mucho sus palabras, pero desconozco cuáles serán los designios de Dios hacia mi persona. Reflexionando a su anterior pregunta, Carlos Enrique Samaniego sueña mucho en el presente, pero mi futuro inmediato alcanza esta realidad que estoy viviendo en Texcoco, pero, también, comienzo a pensar en otra realidad solamente con preguntas inteligentes como las que me formulas.

- Su asistente, me hace la señal que quedan cinco minutos porque tiene programadas otras actividades dentro de la Diócesis de Texcoco…

- Señor Obispo, agradeciendo mucho su tiempo y confianza le hago un par de preguntas ¿Le resulta muy difícil encabezar una iglesia conciliadora para atender una sociedad fracturada?

- Apenas tengo poco más de un mes de haber llegado a la Diócesis de Texcoco, solamente he podido recorrer dos de las seis zonas que integran la Diócesis, con sus sacerdotes y representantes laicos, con quienes he podido sostener algunos encuentros abiertos con toda la gente, diálogos de una o dos horas, en donde he tenido la muy valiosa oportunidad de conocer, de primera mano, los retos y desafíos que afrontan. He visto una iglesia católica muy bien estructurada, con gente muy bien preparada, me percaté de la necesidad de dar continuidad a proyectos. No he visto una iglesia fracturada sino una iglesia que mantiene una estrategia, completamente organizada y ajustando planes de trabajo.

- ¿Cómo le ha respondido la sociedad de Texcoco?

- Gente sumamente extraordinaria, respetuosa y participativa, invitando a todos los laicos para que se sumen a este proyecto, así, como a todos los sacerdotes con toda una vida consagrada. Meditando el Evangelio Programático de Jesús, anunciando la nueva buena a los pobres, liberar a los cautivos, dar libertad a los oprimidos y anunciar un año de gracia.

- ¿Es como su sello personal?

- No precisamente, sino que les he pedido que no sea solamente el inicio de mi Ministerio, sino una nueva etapa de los sacerdotes y todos los agentes de pastoral, de tal manera, que estaríamos en la cancha el equipo, el director técnico y toda la afición, hablando metafóricamente -subraya-

- ¿Cómo hacerle entender a los feligreses que Dios no es un ser punitivo?

- ¡Que buena pregunta!!, las sagradas escrituras señalan que has la prueba y verás que bueno es el Señor. Que descubran, como yo también lo he descubierto. Dios no nos echa las cosas en cara, sino que, siempre en la vida, si somos sinceros, la vida esta hecha de nuevas y buenas oportunidades. Tenemos que estar conscientes de cómo han sido esas oportunidades.

Celebración del inicio del Ministerio Pastoral del V Obispo de Texcoco, Carlos Enrique Samaniego López. Foto: Hugo Salvador/ EL UNIVERSAL
Celebración del inicio del Ministerio Pastoral del V Obispo de Texcoco, Carlos Enrique Samaniego López. Foto: Hugo Salvador/ EL UNIVERSAL

- ¿Qué sucederá con este bendito país México, que ha sido rebasado por el crimen organizado, Dios se apiade de nosotros y la Virgen de Guadalupe?

- Nuestra fe en la Virgen Guadalupana y nuestros valores cristianos, inspirados en el Evangelio, nos sostienen ante cada embate. Pienso en ese pasaje del Evangelio que dice: “Quien funda en el hombre prudente, su vida sobre roca, vendrán los torrentes, las lluvias y no se derrumbará” México tiene tres amores: El amor a la Virgen Guadalupana. El amor a la Eucaristía y El amor a las enseñanzas del Santo Padre y con ese tripié, no nos vamos a caer.

- ¿Qué siente ser entrevistado?

- Estoy sumamente sorprendido porque, con esta amena conversación, me ha permitido recorrer, paso a paso, toda mi vida con sus claros y oscuros, con sus luces y sombras, mejor dicho. Me siento mucho muy contento al descubrir, gracias a usted y sus inteligentes preguntas, áreas vulnerables de mi persona y mi apostolado. Le agradezco muchísimo que se haya interesado en conocer toda mi vida. Debo reconocerle que es un excelente entrevistador, que va llevando de la mano a su entrevistado y logra penetrar hasta zonas de no tan fácil acceso. Me siento descubierto por sus sorpresivas preguntas que me formuló, con mucho respeto y amabilidad, pero, al mismo tiempo, no sabe la enorme paz interna que me ha hecho sentir de una vida de mucho trabajo y la valiosa oportunidad de poder compartirla, sobre todo, el momento cuando la religiosa me habló del cielo, en el preciso momento en que murieron mis padres.

- ¿Volvió a ver a esa religiosa?

- Quiero concluir esta muy amena charla, contándole que me dediqué a buscarla en Morelia y me informaron que ella radicaba en la Ciudad de México, a tan solo 9 minutos del lugar donde yo vivía. Total, fui a buscarla y ahí, me informaron que ya radicaba en Roma. Durante una Congregación en Roma, me di a la tarea de buscar a la hermana Zavala y sale una viejecita y me dice: “Soy yo hijo”

- ¿Qué sintió reencontrarla después de tanto tiempo?

- Muchísima emoción. Me dio un sincero abrazo en donde ambos lloramos de emoción. Desde ese dia y hasta le facha, no deja de enviarme los buenos días por WhatsApp. Tuve el honor de contar con ella como invitada especial al inicio de mi Ministerio como Obispo de Texcoco

- Señor Obispo muchas gracias por su tiempo ¿Desea agregar algo más?

- ¡No!!, el agradecido soy yo por esta increíble entrevista que me hizo sentir en paz conmigo mismo. Sin lugar a dudas, una enorme oportunidad, como cuando uno va a prepararse para la dirección espiritual o cuando se está frente al Santísimo. Créame, esta entrevista para EL UNIVERSAL y las plataformas en donde se vaya a publicar, me permitió viajar a mis raíces y me permitirá ser mejor persona. Me hizo recordar de dónde viene uno, cuál es mi misión. Le agradezco especialmente sus preguntas tan puntuales para redescubrirme, valorarme y entregarme en cuerpo y alma en esta nueva misión que me encomendó su Santidad León XIV.

- Sé perfectamente que es un fiel y asiduo lector de EL UNIVERSAL

- ¡Uff!!, EL UNIVERSAL, es un prestigiado medio de comunicación que frecuento todos los días en donde escriben plumas muy calificadas con un espíritu crítico y acertado, quienes nos ayudan a tener referentes más claros y precisos para formarnos criterios, brindándonos los elementos de juicio para ejercer nuestras propias convicciones y decisiones

- La última y nos vamos… ¿Qué opina el ciudadano Carlos Enrique Samaniego López del Quinto Obispo de Texcoco Carlos Enrique Samaniego?

- Ja, ja, ja, que soy Carlos V, pero no de chocolate. Estoy aquí en Texcoco, asegurando que no hay quinto malo, sino queriendo hacer presente a Cristo, el Buen Pastor…

- ¿A Carlos Enrique Samaniego, cómo le cae el nuevo Obispo de Texcoco?

- ¡Uff!, le cae estupendamente bien porque no quiere dejar huella de su persona, sino hacer presente a quien representa: ¡Cristo, El Buen Pastor!

Celebración del inicio del Ministerio Pastoral del V Obispo de Texcoco, Carlos Enrique Samaniego López. Foto: Hugo Salvador/ EL UNIVERSAL
Celebración del inicio del Ministerio Pastoral del V Obispo de Texcoco, Carlos Enrique Samaniego López. Foto: Hugo Salvador/ EL UNIVERSAL

También te interesará:

¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

mndsm

Google News

TEMAS RELACIONADOS

Noticias según tus intereses

[Publicidad]