A Hugo Aguilar poco le duró el enaltecimiento de su condición indígena, queriéndolo hacer pasar como un Benito Juárez 2.0. Ahora, en Morena querrían agandallarse esa posición, con la operación del clan Batres. 

La poca o nula atención de las autoridades hacia la extorsión se deriva de la visión ideológica de la 4T. Consideran que “todos los empresarios son ricos” y si les cobran derecho de piso, “pues ¡que paguen!”