Las divisiones del ejército estadounidense destinadas en la isla japonesa de Okinawa restringieron las celebraciones y el consumo de alcohol fuera de la base tras la detención de un exmarine sospechoso del asesinato de una mujer en la isla sureña.

Estaban acusados de delitos contra la salud, falsificación de moneda, narcomenudeo, así como portación de arma de fuego de uso exclusivo del Ejército; además se efectuaron otras dos detenciones