Los niños que nacieron a partir del 2010 forman parte de la generación Alfa, totalmente digital y que desconocerá muchos aspectos del mundo analógico. Ya están aquí los hijos de los ‘millennials’.

Durante el parto, la cabeza del bebé se comprime como si fuera plastilina. Es una de las muchas e increíbles alteraciones físicas que se producen en el tránsito del entorno seguro del útero a la existencia independiente del bebé, como detalla Ian Wright, de la Universidad de Wollongong.