¿Quién rescata al presidente de sus mensajes que no comunican ni explican, sino sólo provocan? ¿Quién busca evitar su deriva entre gobernante, líder de un movimiento político y ciudadano?

La imagen del presidente de la Corte, Arturo Zaldívar, como pieza decorativa en la forzada inauguración del aeropuerto de Santa Lucía, parece simbolizar el fin de una etapa del máximo tribunal