Dos industrias fundamentales para la economía de México atraviesan un momento preocupante: el turismo y los restaurantes. Juntas representan una enorme fuente de empleo, consumo e ingresos para millones de familias.

El turismo aporta 8.7% del PIB nacional y genera alrededor de 5 millones de empleos directos. Sin embargo, su peso en la economía no ha recuperado el máximo, alcanzado hace más de una década. La recuperación posterior a la pandemia también perdió fuerza, y el sector no muestra señales de mejoría pese al Mundial.

Los restaurantes tienen una importancia similar –aportan 1.3% del PIB y emplean a más de 2.5 millones de personas– pero además son parte esencial de la vida de nuestras ciudades: generan consumo, atraen visitantes y forman parte de la oferta cultural y turística que hace atractivo un destino.

El problema nacional se vuelve particularmente preocupante en la Ciudad de México. El turismo representa tradicionalmente alrededor de 9.1% de la economía capitalina: casi 500 mil millones de pesos; los restaurantes y servicios de alojamiento concentran alrededor de 1 de cada 18 empleos de la ciudad. Pero estos sectores están perdiendo dinamismo. Entre el segundo trimestre de 2025 y el segundo de 2026, desaparecieron 13,504 empleos en restaurantes y alojamiento, lo que equivale al 4.75%. En ese mismo periodo, el empleo total de la ciudad cayó apenas 1.36%, es decir que el golpe a esta industria fue más de tres veces mayor que el registrado por el mercado laboral en su conjunto.

Y entonces llegó el Mundial. La Ciudad de México tuvo cinco partidos, cuatro de ellos de la Selección Mexicana, incluida la inauguración. Era una oportunidad extraordinaria para atraer visitantes, llenar hoteles y restaurantes y dar un impulso a la economía. Los datos muestran que ese repunte no ocurrió.

De acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera, 60% de los restaurantes reportó un desempeño menor o mucho menor durante el Mundial frente al mismo periodo del año anterior. 70% no registró un aumento en ventas y 55% tuvo menos reservaciones. Además, 65% no detectó turistas entre sus clientes. La ocupación hotelera cuenta la misma historia: en junio de 2026 fue de 52.7%, es decir menor al 53.2% de junio de 2025. Incluso fue inferior a la de junio de 2022, cuando la ciudad todavía se recuperaba de la pandemia. El Mundial no logró cambiar la tendencia de dos industrias que ya venían perdiendo fuerza.

La Ciudad de México necesita salir a venderse al mundo, promover sus destinos y su gastronomía, competir por congresos, convenciones, espectáculos y grandes eventos. También necesita apoyar el consumo cotidiano en restaurantes, porque esta industria no puede depender sólo de los turistas. Necesitamos construir una ciudad capaz de atraer visitantes durante todo el año, generar actividad económica y convertir sus atractivos en empleo y bienestar.

Dejar caer la actividad turística y gastronómica que contribuye a hacer grande nuestra ciudad tiene, además de un costo económico, uno cultural, que incide en la calidad de la vida urbana. Cuando la Ciudad de México tiene todo para ser una potencia turística y gastronómica global, queda claro que lo que falta es una política a la altura de ese potencial.

Economista. @Chertorivski

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