CARLOS LAVORE

Resistencias a la colonización del territorio

La península de Yucatán es objeto de una brutal ofensiva extractivista de la mano del capital financiero y empresarial, gobiernos de turno, fuerzas armadas y crimen organizado. La resistencia poblacional al asedio a que está sometida se puede analizar desde dos vertientes interactuantes: la colonización del territorio y las actividades extractivistas. Aquí abordaremos la primera.

La ocupación colonizadora del territorio (ver artículos anteriores) tiene su contraparte en una amplia manifestación de oposiciones y denuncias legales en todos los frentes: construcción de trenes, carreteras, parques industriales, terminales de carga, puertos, grandes proyectos inmobiliarios, equipamiento para el turismo masivo.

La realidad en la península es heterogénea y compleja, en las modalidades del asedio, las respuestas de la sociedad, el comportamiento de las autoridades de distinto orden de gobierno, la diversificada presencia militar y las formas de penetración de la delincuencia.

En esta complejidad se desenvuelven comunidades, ejidos, organizaciones, colectivos, ambientalistas, académicos y ciudadanos, que propician otra forma de ocupación del territorio, con equilibrio entre necesidades humanas, actividades productivas y bienes naturales. Con respeto a la integridad territorial y ambiental, áreas ejidales, zonas de uso comunitario, sitios ceremoniales, selva, fauna y sistemas de agua. Casi siempre lo hacen en desventaja, dada la colusión de intereses privados y gubernamentales.

La grave circunstancia peninsular concita la atención de organismos nacionales e internacionales como World Wide Fund for Nature (WWF) México, Greenpeace, Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), reconocida por elaborar la Lista Roja de Especies Amenazadas, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), Indignación, Promoción y Defensa de los Derechos Humanos A.C., Cartocrítica, Artículo 19, Asamblea Nacional por el Agua y la Vida, Red Mexicana de Afectadas y Afectados por la Minería y Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible, quienes son promotores de denuncias de caso y apoyo a la actuación de formaciones locales.

Desde la academia, diversos investigadores de instituciones como la Universidad Autónoma de Yucatán, El Colegio de la Frontera Sur, el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social y el Centro de Investigación Científica de Yucatán han firmado pronunciamientos o publicado estudios críticos sobre los impactos ambientales, hidrológicos y sociales de varios megaproyectos. Y documentan constantemente los efectos del crecimiento turístico y residencial sobre acuíferos, biodiversidad y comunidades locales.

Por su parte numerosas organizaciones regionales y locales asumen la carga de resistir y oponerse a las iniciativas que afectan los ecosistemas, las formas productivas, el sistema de relaciones, los hábitos y costumbres. Se expresan de distinta forma: en el plano jurídico institucional, en defensa del territorio y el ambiente, en el ámbito cultural, en la actividad económica propia, con movilización política y divulgación.

Se destacan organizaciones como la Asamblea de Defensores del Territorio Maya Múuch' Xíinbal, el Consejo Regional Indígena y Popular de Xpujil, Calakmul, Campeche, Colectivo de Comunidades Mayas de los Chenes (Hopelchén), Consejo Maya del Poniente de Yucatán Chik’in Já, Kanan ts’ono’ot Guardiana de los Cenotes, Comunidad de Homún, Colectivo Tres Barrios de Campeche, Colectiva Ajal Yaakun, Guardianes del Sur de Yucatán, Sélvame del Tren, Salva la Selva, Selva Maya SOS y SOS Cenotes, todas ellas en defensa de comunidades afectadas por expropiaciones, cambios en el uso del suelo o impactos sobre acuíferos, cenotes, selva, fauna silvestre, dunas, manglares y arrecifes.

Una resistencia que vincula territorio y sistema alimentario se expresa en Colectivos de Bacalar, Colectivo de Semillas Much' Kanan I'inaj, Bacalar; Colectivo K-luumil x'ko'olelo'ob, Bacalar; Concejo Indígena U yóol lu'um, José María Morelos; Guardianes de las Semillas Kanan Inajoob, sur de Yucatán, que resisten la expansión del turismo masivo, de las agroindustrias y la militarización de la zona.

De suma importancia es el informe de la Misión Civil de Observación sobre Impactos y Afectaciones del Proyecto Tren Maya (11 y 12 de abril de 2025, presentado en noviembre de 2025). Estuvo integrada por las siguientes organizaciones: Comisión de Coordinación del Congreso Nacional Indígena, representada por el Centro Comunitario U kúuchil k Ch’i’ibalo’o y el Consejo Regional Indígena y Popular de Xpujil (CRIPX), Cenotes Urbanos, Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible, Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza, Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, Greenpeace, Jaltun Investigación y Acción Colectiva, Kanan Derechos Humanos, Observatorio Latinoamericano de Geopolítica (OLAG), Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) y Territorios Diversos para la Vida. Participaron académicos y, como observadora, la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Como efecto de los reclamos, en febrero de 2026 un Tribunal Colegiado otorgó una suspensión definitiva sobre las obras del tramo 5 del Tren Maya, para que autoridades ambientales realicen acciones de verificación, inspección, conservación y protección respecto de las actividades de construcción. El tramo está terminado, en funcionamiento y con señales de hundimientos. Hay un reconocimiento oficial de las graves afectaciones presentes y una gran incógnita respecto del futuro y del alcance de las reparaciones. En principio, la SEMARNAT propuso un plan integral que contempla, entre otras medidas, el retiro de las mallas metálicas que impiden la circulación de fauna silvestre, protección de cavernas y cenotes y prohibición de abrir caminos secundarios en la selva con fines turísticos.

Antes, el Colectivo Tres Barrios (Santa Lucía, La Ermita y Camino Real) de Campeche se opuso al trazado del tren que atravesaba sus barrios y a la reubicación de alrededor de 300 familias. Después de la movilización y de los recursos jurídicos, el gobierno modificó el trazo para llevar el ferrocarril por la periferia de la ciudad.

Además del Tren Maya, otras obras tienen oposición. La ampliación de Puerto Progreso, con centros de almacenamiento, cambios al uso del suelo y tráfico pesado, detona resistencias por su impacto sobre ecosistemas costeros, pesca, manglares y humedales. No se registra una organización específica sino preocupaciones sectoriales de pescadores, ambientalistas, residentes urbanos y comunidades, con reclamos sistemáticos.

En Sisal-Hunucmá predomina una resistencia comunitaria socioambiental y antiespeculativa, centrada en impedir que la costa y los bienes comunes sean convertidos en mercancía. Los habitantes enfrentan una expansión turística-inmobiliaria que afecta la actividad pesquera y la forma de vida, así como manglares, dunas y humedales (Yucatán perdió más de 2.700 hectáreas de manglares entre 2020 y 2026).

El proyecto Puerta al Mar, a cargo de la SEDENA, comunica Felipe Carrillo Puerto con la costa caribeña, a través de una vialidad de 54 km que atraviesa la Reserva de Sian Ka’an y contempla muelle, uso de la playa, comercio, equipamiento diverso y el Parque Solar Nicte-Ha, que implica talar 430 hectáreas para más de 360 mil paneles. Tiene la oposición de comunidades, pobladores y pescadores por las afectaciones a la reserva y a los manglares.

El ejido X-Maben (Municipio Felipe Carrillo Puerto), afectado por el proceso de turistificación y por el Tren Maya, plantea fuertes reclamos por el despojo y la especulación de tierras ejidales, así como por la exclusión y desplazamiento de pobladores indígenas. Hay una resistencia a través de mecanismos jurídicos y administrativos para cuestionar proyectos, así como una reivindicación del derecho de las comunidades mayas a decidir sobre su territorio. También hay resistencia cultural mediante las prácticas comunitarias, la educación maya y la recuperación de la memoria histórica. En suma, fortalecimiento identitario y defensa de la selva como territorio de vida.

El desarrollo hotelero Pastizales con 540 cuartos, a orillas de la laguna Nopalitos en el límite con la Reserva de la Biósfera, es resistido por los Amigos de Sian Ka’an, grupos ambientalistas y expertos.

En Seybaplaya, Campeche, punto portuario para materiales del Tren Maya y hoy definido como Polo de Desarrollo Económico para el Bienestar, se encuentra el Frente Común de Apoyo al Pescador Seybano, férreo defensor de las zonas de pesca y del ambiente. Se configura un próximo conflicto territorial.

En paralelo, la actividad inmobiliaria en la península enfrenta resistencias desde distintos ámbitos, que se han intensificado debido al rápido crecimiento urbano, turístico y residencial, sumado a la migración hacia la región, que afecta seriamente un territorio de gran riqueza natural y cultural, con ecosistemas muy frágiles. Una red diversa de comunidades indígenas, organizaciones de la sociedad civil, colectivos ambientalistas, centros académicos y, en algunos casos, autoridades locales se oponen a proyectos específicos por sus impactos territoriales, ambientales, sociales o legales. Proyectos que no reconocen límites físicos ni legales, entre Celestún y Holbox, entre Cancún y Chetumal y en los alrededores de las grandes ciudades.

Ante ellos, está la resistencia de organizaciones ya mencionadas, como Asamblea de Defensores del Territorio Maya Múuch' Xíinbal; Consejo Regional Indígena y Popular de Xpujil (CRIPX); Indignación, Promoción y Defensa de los Derechos Humanos A.C.; Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible (CCMSS); Pronatura Península de Yucatán; Kanan Derechos Humanos; y CEMDA Sureste.

También colectivos ciudadanos que participan en campañas o movilizaciones, como Va por la Tierra, Articulación Yucatán y Sélvame del Tren (aunque surgió en torno al Tren Maya, también cuestiona desarrollos inmobiliarios asociados al crecimiento urbano y turístico), comités ciudadanos de Mérida que intentan influir en procesos de ordenamiento territorial y planeación urbana.

Otras comunidades son promotoras de asambleas, amparos o denuncias públicas, entre ellas: Ixil, Homún, Kinchil, San Crisanto, Celestún, Puerto Morelos, Bacalar y Chemuyil. Todas sometidas a gran presión con proyectos inmobiliarios residenciales, turísticos y mercantiles.

Esta relación sólo intenta reflejar un mosaico de resistencias que debe entenderse como distintas expresiones de un mismo conflicto: la colonización y transformación de territorios públicos o de uso comunitario en espacios estratégicos para la acumulación de capital a través de turismo masivo, agroindustrias, infraestructura y megaproyectos inmobiliarios. Es decir, mercantilización del territorio, apropiación de las costas, reconfiguración de tierras ejidales y suelos mayas, deforestación, afectación de acuíferos, destrucción de ecosistemas y poblaciones costeras, en función de un modelo esencialmente extractivista, con despojo, violencia, corrupción e impunidad.

Ante ello, las resistencias en todas sus variantes apelan a la defensa del territorio, la cultura y la vida, la organización colectiva y el bien común, y el despliegue de alternativas económicas respetuosas de la naturaleza, la historia y las identidades. En conjunto perfilan un modelo contrapuesto al hegemónico, y dibujan la necesidad de descolonizar la concepción del desarrollo, construir desde abajo una institucionalidad realmente democrática y progresista, con normas legales que respondan a los intereses comunes. Son inevitable referencia para la definición de un proyecto de país igualitario, con justicia, libertad y soberanía.

Con información de Ciencia UNAM, SECTUR. Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sustentable, Misión Civil de Observación sobre Impactos y Afectaciones del Proyecto Tren Maya, Noticias ONU, Greenpeace, Jaltún, Cartocrítica, Selvame, Chat GPT, Diario de Yucatán, La Chispa, El Universal, Sin Embargo, El País, El Economista, El Financiero, Forbes, Proceso, Animal Político, Expansión, Desinformémonos, Líneas Emergentes, Reforma, Yucatán al minuto, Sol Yucatán, La Jornada, Este País.

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