¿Habrá sorprendidos?

Todo indica que el tablero de ajedrez es el mismo, pero uno de los actores lo cimbró.

Para sorpresa de la Gobernadora Mara, Emilio González, el Senador Marín y la edil Ana Patricia Peralta, Rafael Marín creció en reconocimiento de nombre, aceptación y popularidad, en pocos meses, frente a sus rivales al interior de la coalición.

Ese logro lo realizó, según la percepción ciudadana en la entidad, sin una campaña publicitaria masiva.

Interesante.

En política la regla que no suele fallar no es que quien más gasta en publicidad, más crece.

En Quintana Roo, con Rafael Marín, esa regla no operó.

Las encuestas recientes muestran que creció a un ritmo de 8 puntos, del mes de junio a agosto de 2026.

En varias encuestas disponibles, para entender lo atípico de esta cifra, basta mirar a sus competidores en el mismo periodo: Ana Patricia Peralta avanzó 1.8 puntos al mes y Gino Segura, 1.7 puntos al mes.

Es decir, mientras avanzaban a paso lento sus adversarios, Marín avanzó a un ritmo casi cinco veces mayor.

Esto mostró otro fenómeno interesante: Rafael Marín pudo avanzar por encima del Senador Segura y la edil Peralta, los dos alfiles cercanos a la Gobernadora y al joven adulto y mentor pevemista Jorge Emilio González, por lo que el crecimiento de Marín parece de doble calado político significativo.

No sólo estamos hablando de una rareza estadística del crecimiento en el tablero político estatal: cuando alguien crece más gastando menos, puede asociarse con un respaldo construído desde la propia ciudadanía y no la fabricación de un personaje y una popularidad desde una estrategia de medios.

Ahora es posible comprender la eficacia de la apuesta de Rafael Marín a mostrarse como lo que ha sido en Quintana Roo: fundador de MORENA estatal, fiel en las campañas presidenciales lópez-obradoristas, ex funcionario federal con mensaje pro segundo piso de la 4T en el Estado, inspirado en la Dra. Claudia Sheinbaum.

Con perfil bajo pero trabajo arduo se posicionó como el aspirante más fuerte para contender por la Gubernatura.

Marín apareció como una persona madura con perfil diferente a todo político tradicional que abreva lo fundamental del ex Presidente AMLO para hacer campaña: saber escuchar a la gente, colocarse lejos de los escándalos mediáticos y los escándalos de corrupción, trabajar a ras de tierra, de casa en casas.

Quisieron enlodar su imagen, señalando a personas que le rodeaban en su campaña.

Las campañas de escándalos contra Marín incluso buscaron descalificar a la Presidenta Sheinbaum.

Irónicamente, la Gobernadora Mara Lezama hasta mediados de julio pasado, mantenía una imagen pública aceptable para los quintanarroenses así como el respaldo pleno de la confianza de la Presidenta Sheinbaum incluso para determinar a su favor su proceso sucesorio.

El concurso de circunstancias y escándalos en la etapa actual del proceso interno de MORENA que implican a la gobernadora, Jorge Emilio Gonzalez y a sus aspirantes cercanos, probablemente vino a terminar de confirmar la gravedad de tomar una decisión equivocada en el proceso interno hacia la gubernatura.

Aquí reside el verdadero dilema para la cúpula en la Presidencia de MORENA y por supuesto, la calidad excepcional de la Dra. Sheinbaum en la decisión:

Por un lado, el que se respalde a un aspirante morenista de cepa, un funcionario eficiente y honesto, un empresario solvente que ha logrado grandes éxitos durante su trayectoria de servicio público y que mantiene un perfil de honestidad y transparencia.

Y por otro lado, el PVEM, que con aspirantes a modo de la Gobernadora Mara Lezama y Emilio González, eleven su apuesta por el control de Cancún y plurinominales garantizadas, como negociación de facto para mantenerse dentro del pacto de la coalición hegemónica nacional.

Pero la regla de oro del juego es única y no cambiará, independientemente de las estrategias en juego, los cuestionamientos sobre el universo de viajes y destino de los fondos públicos por parte de la gobernadora así como los méritos, desgaste y escisiones reales entre los aspirantes.

En ese escenario, el nuevo tablero de ajedrez sucesorio implica que si se elige a Rafael Marín en la coordinación estatal, todo indica que se evitará el desencanto ciudadano, pero también la crispación interna con el PVEM en la coalición estatal -dado que el PT estatal ha dado su apoyo a Marín- y sobre todo, podrá recuperarse la confianza social en la gobernabilidad de un estado tan importante para la estabilidad económica de la región del sureste y la prosperidad e imagen de la República.

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