Desde un estudio quizás ubicando en algún lugar o colonia gentrificada de la Ciudad de México, muy seguramente con aire acondicionado, algo “nice”, como dicen por ahí, en una burbuja aspiracionista, tres personas replican ideas ultraderechistas desde una realidad privilegiada que no es la de la gran mayoría de las personas que vivimos en este país, exponen la propuesta de limitar derechos consagrados para las y los mexicanos, especialmente a las mujeres. Está es la punta de cómo sectores del PAN le siguen el juego a la campaña que trae el presidente estadounidense.

Pero qué es realmente lo que estamos viendo en replicar propuestas tan absurdas como estas en México, donde la conquista de los derechos nos ha costado tanto y son parte de la historia reciente. Estas propuestas tienen una ceguera o sesgo de clase, es decir, provienen de personas que realmente creen que el mundo de todas las personas es igual al suyo, que todas y todos somos privilegiados igual que ellos.

Hablan y opinan desde un pedestal y parece que eso los condiciona a no ser capaces de observar que no todos nacen con esos privilegios, son los que opinan que la gente es pobre porque quiere pues hay muchas oportunidades solo que son flojos o flojas. Piensan que como ellos, todas las personas arrancaron en igualdad de condiciones y parece que muy pocos se dan cuenta de que esto no es así.

Está clase de personas ha comenzado la discusión de una batalla que busca limitar los derechos de las personas mientras justamente lo que estamos buscando la gran mayoría es ampliarlos. Es hasta contradictorio porque quienes esgrimen estas propuestas son personas que sin el reconocimiento de esos derechos que ahora buscan limitar, no tendrían siquiera la posibilidad de poder expresarse.

Los discursos y discusiones sobre este y otros temas que buscan limitar derechos e imponer la visión de los privilegiados viene del presidente Trump, y en México ha encontrado hacerse eco gracias a grupos panistas que no ven nada mal estas limitaciones.

Además de lo irreal que suena todo esto, ahora también han sumado una supuesta persecución política de parte del gobierno cuando lo que ha pasado es que se ha señalado lo peligroso que es que este tipo de discursos se propaguen, pues realmente lo que piden es una limitación de derechos, lo cual ciertamente debería asustar a todos.

Sin embargo, aunque la gran mayoría sabe que esto es muy peligroso, también hay quienes salen del “clóset” y a través de estos personajes validan lo que ya creían. Y no es de sorprender que estas personas aniden en el PAN, partido conservador que al ir perdiendo votos, se ha corrido más a la derecha a ver si así logra ya no ganar algo, sino más bien no perder su registro.

Y todo este tema tomó fuerza en la voz de tres personas “bien”, de esas privilegiadas que con un lenguaje “fresa”, ponen en la mesa la “idea” de que limitar derechos, no está mal, inclusive si va en contra de ellos mismos.

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