«La innovación distingue a quienes lideran de quienes siguen.»
Steve Jobs
Durante años, el crecimiento de la población derechohabiente superó con amplitud la expansión de la infraestructura médica. Esa brecha explica buena parte de la saturación que millones de familias enfrentaron en hospitales y clínicas. Hoy el panorama empieza a cambiar con una estrategia que combina inversión pública, nuevas unidades médicas, equipamiento de alta especialidad, innovación tecnológica y prevención. Durante la conferencia encabezada por la presidenta Claudia Sheinbaum en Toluca, el director general del IMSS, el Mtro. Zoé Robledo, sintetizó el desafío: “Durante muchos años en la zona oriente del Estado de México creció la población derechohabiente, pero la infraestructura quedó atrás. Hoy estamos corrigiéndolo con estas obras”.
La afirmación encuentra respaldo en las cifras. El Plan Integral para la Zona Oriente del Estado de México concentra una inversión de 5 mil 678 millones de pesos durante 2026 para desarrollar 14 proyectos de infraestructura. Hospitales en Chicoloapan, Ecatepec y Chimalhuacán, dos Unidades de Medicina Familiar Plus en Valle de Chalco y Tlalnepantla, además de Centros de Educación y Cuidado Infantil que buscan ampliar la cobertura desde la primera infancia. Cada proyecto responde a una necesidad concreta. El hospital de Chicoloapan rescata un inmueble abandonado durante años. El Hospital Pediátrico Oncológico de Ecatepec devolverá a la vida un edificio inconcluso desde 2007, equipado con aceleradores lineales para atender cáncer infantil. Chimalhuacán contará con un hospital regional de 535 camas que modificará la capacidad de respuesta para una de las zonas con mayor demanda de servicios médicos.
Las nuevas UMF Plus representan otro cambio relevante. Más allá de la consulta familiar tradicional, incorporan especialidades, rehabilitación, salud mental, tomografía, rayos X y 168 sillones de hemodiálisis distribuidos entre ambas unidades. El objetivo apunta hacia un primer nivel con mayor capacidad resolutiva, capaz de disminuir referencias innecesarias a hospitales y acercar servicios que antes implicaban largos traslados. La modernización también avanza desde la tecnología. El Instituto adquirió 42 nuevos tomógrafos que ya operan en 40 hospitales de 19 estados, lo que representa el servicio de la tecnología para diagnósticos precisos. Además, incorporó 17 nuevos resonadores magnéticos, la mayor renovación reciente en equipos de diagnóstico por imagen. Catorce fueron adquiridos mediante un esquema consolidado que permitió negociar directamente con los fabricantes, fortaleciendo la capacidad tecnológica del Instituto. Se trata de equipos de 1.5 y 3 teslas que emplean inteligencia artificial para generar imágenes con precisión milimétrica, fortaleciendo la detección temprana de tumores, aneurismas, enfermedades neurológicas, cardiacas y diversos tipos de cáncer.
El beneficio rebasa el terreno tecnológico. Un estudio neurológico que antes requería entre 45 y 60 minutos podrá realizarse en apenas 10 o 15 minutos. Diversos estudios de columna reducirán su duración a menos de media hora. Esa diferencia significa menos tiempo de espera, menos ansiedad para los pacientes, mayor comodidad para quienes viven con dolor o tienen dificultades para permanecer inmóviles, además de casi duplicar la capacidad diaria de atención. La innovación médica también alcanza áreas altamente especializadas. La fotoféresis extracorpórea, aplicada para pacientes con complicaciones derivadas de trasplantes, linfomas cutáneos y rechazo de órganos, registra una respuesta global cercana al 70 por ciento entre los pacientes atendidos por el Instituto entre 2023 y 2026. El siguiente paso consiste en ampliar esta terapia hacia otras Unidades Médicas de Alta Especialidad, acercando opciones terapéuticas que hasta hace poco permanecían limitadas a muy pocos centros del país.
Toda esta inversión perdería impacto sin una estrategia preventiva sólida. En ese terreno, el IMSS fortalece la detección oportuna de hepatitis B y C mediante pruebas rápidas, gratuitas y confidenciales, cuyos resultados se obtienen en apenas 10 o 15 minutos. La relevancia resulta evidente cuando la hepatitis C puede permanecer silenciosa durante dos o tres décadas antes de manifestarse clínicamente. Durante 2025, el Instituto otorgó más de 200 mil consultas relacionadas con hepatitis y cirrosis. La aplicación de antivirales de acción directa altamente eficaces que permiten curar la hepatitis C en pocos meses y controlar la hepatitis B, lo que hace aún más relevante detectar la enfermedad antes de que provoque daños irreversibles al hígado.
El IMSS atraviesa una etapa en la que infraestructura, innovación tecnológica y prevención avanzan sobre la misma ruta. El reto permanece enorme, sobre todo frente al tamaño de la demanda nacional. Al final, cada hospital construido, cada resonador instalado y cada diagnóstico oportuno representan algo mucho más valioso que una cifra. Representan tiempo, esperanza y mejores oportunidades de vida para millones de familias mexicanas.

