Lindsay Clancy era enfermera y madre de tres niños. En enero de 2023 mató a sus hijos y después intentó suicidarse, quedando parapléjica. Sin embargo, al ser juzgada en Estados Unidos, una de las preguntas centrales del juicio es si al momento de los hechos padecía psicosis posparto y qué implicaría esto para determinar su responsabilidad penal.

Nada de esto hace menos terrible lo que ocurrió. Tres niños murieron. Tampoco significa que las mujeres que padecen depresión o psicosis posparto sean peligrosas: la inmensa mayoría no lo son. La psicosis posparto, además, es una enfermedad poco común que afecta aproximadamente a una o dos mujeres por cada mil nacimientos. Pero este caso obliga a hacernos una pregunta incómoda: ¿cuántas veces tiene que decir una mujer que algo no está bien con su cuerpo antes de que alguien la escuche?

Lindsay había buscado ayuda antes. Había hablado de ansiedad, insomnio y pensamientos que la asustaban, debido a esto recibió distintos diagnósticos y tratamientos psiquiátricos que empeoraron su condición. Este juicio revela algo importante: los padecimientos mentales posteriores al embarazo no siempre aparecen con señales claras y muchas veces son confundidos con cansancio y mal atendidos. Esto ocurre también en México, donde se estima que dos de cada diez mujeres presentan depresión durante el embarazo o el primer año después del nacimiento. Y en el que tres de cada cuatro mujeres que sufren este padecimiento no son diagnosticadas, no reciben tratamiento ni atención adecuada.

Los datos de la ENDIREH muestran que una de cada tres mujeres sufrió maltrato durante la atención de su último parto. Esto no significa que la violencia obstétrica produzca depresión o psicosis posparto, pero sí debería hacernos pensar en el problema estructural que existe en nuestro sistema de salud en el que se pone en duda lo que las mujeres dicen sobre su propio cuerpo durante el embarazo, parto y puerperio. Durante el embarazo, culpan a las hormonas; durante el parto, les piden que aguanten, y después del nacimiento, les dicen que es cansancio y que pasará.

La paradoja es brutal. Esperamos que una madre sea capaz de interpretar cada llanto y necesidad de su recién nacido, pero desconfiamos de su capacidad para reconocer sus propios síntomas. Además, después del parto la mujer comienza a desaparecer como persona ante el sistema de salud. Las preguntas se concentran principalmente en el bebé: cuánto pesa, cuánto come, si duerme, si lacta. Pero quién pregunta si la madre duerme, si siente miedo, si tiene pensamientos que la aterrorizan. México y otros países tienen normas para identificar problemas de salud mental durante el embarazo, el parto y el puerperio. El problema está cuando las mujeres reportan no estar bien y no reciben atención adecuada al minimizar sus síntomas.

El documental Brujas, de Elizabeth Sankey, recupera una imagen inquietante: durante siglos, conductas femeninas que una sociedad no comprendía fueron atribuidas a la brujería, lo mismo ocurrió con la depresión y la psicosis posparto. No podemos diagnosticar retrospectivamente a aquellas mujeres, pero sí podemos reconocer un impulso cultural que no nos es completamente ajeno: convertir en defecto moral aquello que no entendemos.

La madre que no siente felicidad es desagradecida. La que no logra amamantar es insuficiente. La que tiene pensamientos es peligrosa. La que pierde contacto con la realidad está loca. Cambian las palabras, pero persiste el juicio. El jurado decidirá qué responsabilidad le corresponde a Lindsay Clancy. Y aunque las redes se vuelquen a juzgar el caso y proponer distintas teorías de la conspiración, como sociedad tenemos que ocuparnos de una pregunta más urgente: ¿qué hacemos con las miles de mujeres que hoy están intentando decir que algo no está bien, antes de que su sufrimiento se vuelva insoportable y tenga consecuencias catastróficas? Tal vez hemos dedicado demasiado tiempo a enseñar a las madres a escuchar a sus hijos y demasiado poco a aprender a escucharlas a ellas.

Especialista en temas de justicia. @itelloarista

¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.