Dos tormentas parecen haber sido ya sorteadas por la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), que preside Norma Solano. La primera fue el registro de líneas móviles; después de la corrección al calendario, el proceso aparentemente está funcionando. Falta conocer, sin embargo, de qué tamaño será la pérdida para los operadores y, sobre todo, cuántos ciudadanos terminarán desconectados al 31 de diciembre, fecha de la última suspensión de líneas.

Luego llegó una segunda tormenta que le quitó los reflectores a la primera; los Lineamientos sobre Derechos de las Audiencias. De proponer un borrador en el que incluso se le pasaba la mano a la autoridad, la obligación más importante terminó descremada; me refiero a la distinción entre publicidad e información y lo que era un deber de los concesionarios, incluso de raíz constitucional, acabó convertido en un voluntario “podrán identificar que se trata de un mensaje comercial”. De obligación a opción; de “deberán” a “podrán”. De ahí el agradecimiento de la CIRT por el documento final.

Estas dos tempestades van de salida, y ese descanso le vendrá muy bien a la CRT. Pero la agenda que sigue en materia de telecomunicaciones y tecnología para los próximos tres meses es enorme, y la revisión del T-MEC como eje transversal y simultáneo a todo esto, la vuelve más compleja.

En espectro radioeléctrico, está ya la iniciativa en el Paquete Económico 2027 de reducir 12% los derechos por su uso y, aunque esta disminución aún es insuficiente frente al elevado costo del espectro mexicano, debe reconocerse el avance.

En inteligencia artificial se anuncia una legislación integral. Aquí apareció una iniciativa interesante, la “Alianza Nacional Digital”, impulsada desde el Senado por Alejandro Murat y Emmanuel Reyes, junto con el Comité de Alta Tecnología del CCE, encabezado por Felipe Vallejo, y con José Medina Mora al frente del organismo empresarial. Participan también empresas como Google, Meta, Amazon, Samsung, AT&T, Mercado Libre, Uber y Bitso. Es una buena decisión que parte de una idea que parece obvia pero no siempre lo es: antes de presentar iniciativas hay que entender qué se pretende regular y para qué.

Mientras tanto, Ricardo Monreal, que está en todas las del sector, quiere retomar la regulación de publicidad y comunicaciones comerciales —sin perder de vista posibles nuevos movimientos en publicidad de alimentos y bebidas— y acaba de anunciar el viernes otra reforma al artículo 76 Bis de la Ley Federal de Protección al Consumidor para combatir el llamado drip pricing: precio total desde el primer momento, prohibición de cargos adicionales no informados e identificación de promociones digitales.

En el Congreso está en espera también el tema de la responsabilidad de los proveedores de internet en materia de derechos de autor, la regulación de redes sociales y menores, y el eventual regreso de la discusión sobre videojuegos violentos.

Mientras tanto, el Poder Ejecutivo tiene otra larga lista: el Reglamento de la Ley Federal de Cine y Audiovisual, el de derechos de autor, el click to cancel de Profeco, y en la Secretaría de Economía se discute la norma oficial de comercio electrónico y posibles reformas a la NOM-184.

Vaya faena. Con tantos frentes abiertos y tan complejos será difícil evitar que la urgencia política y los protagonismos desplacen el análisis serio, el entendimiento técnico y la participación de todos los actores involucrados; estos son los verdaderos ingredientes de una buena decisión regulatoria.

La CRT sorteó dos tormentas, pero el ecosistema digital mexicano apenas entra en temporada de huracanes.

*Abogada, presidenta de Observatel y comentarista de Radio Educación. X y Threads @soyirenelevy

¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.

TEMAS RELACIONADOS