Hace poco más de un año, a finales de marzo de 2025, fuerzas federales llevaron a cabo el decomiso de 10 millones de litros de diésel ilegal en el puerto de Altamira, Tamaulipas. El combustible estaba almacenado en las instalaciones de una empresa de fletes y había llegado a bordo de un buque desde Texas, a través de un empresario ligado a la clase política local, Roberto Blanco Cantú o Roberto Brown, alias El Señor de los Buques.

Blanco Cantú era cercano, entre otras figuras, a la senadora morenista Olga Sosa, ex secretaria del Trabajo en el gobierno de Américo Villarreal y operadora política del primer círculo de Sergio Carmona, El Rey del Huachicol, quien como se recordará fue asesinado en 2021, después de financiar con dinero procedente del tráfico de combustible las campañas de un ejército de políticos de Morena: alcaldes, legisladores, siete gobernadores y, según la acusación de Porfirio Muñoz Ledo, incluso la de Mario Delgado a la presidencia nacional de ese partido.

El desembarco, con un volumen histórico, de aquel buque en Altamira, había entrañado necesariamente la participación o el involucramiento de una decena de instancias de gobierno: la Marina, la SENER, el SAT, Pemex y Hacienda, entre otras, una red de alcance nacional e internacional de la que solo se conocen unos cuantos cabos.

A solo unos días de aquel escandaloso aseguramiento en Altamira, un poderoso empresario del transporte de combustibles, Ángel Arnoldo Ramírez Salinas, murió en un supuesto accidente en una carretera de Colima. Había acudido a una reunión urgente, de la que no volvió. No hubo mucho ruido alrededor de su muerte, pero de acuerdo con fuentes de inteligencia, horas antes del “accidente” se realizaron desde sus cuentas diversas transferencias millonarias: “prácticamente las habían vaciado”.

En la zona de Colima había sido detectado un importante jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación, César Morfín Morfín, El Primito, al que por los mismos días del decomiso en Altamira, el Departamento del Tesoro sancionó por robo y contrabando de combustible y ubicó entre las cabezas de una red que llevaba petróleo robado a Pemex a los Estados Unidos.

Ángel Arnoldo Ramírez Salinas era considerado el sucesor de Sergio Carmona, El Rey del Huachicol. Operaba la red que había dejado este de la mano de la viuda de Carmona, Perla McDonald.

El periodista Ramón Alberto Garza documentó desde Código Magenta que Ramírez Salinas y Sergio Carmona compartían el mismo domicilio fiscal.

Estos datos fueron relatados en este espacio a raíz del “accidente” del empresario Ramírez Salinas. El dato más relevante ahora es que la planta de procesamiento de hidrocarburos asegurada por autoridades federales el 21 de julio pasado en Reynosa, y en la que se encontraron 3.7 millones de litros de combustible ilegal, fue construida por una empresa vinculada a Ángel Arnoldo Ramírez Salinas.

De este empresario se sabe que era gran amigo de Américo Villarreal Santiago, el hijo del gobernador de Tamaulipas. Según fuentes del estado, no faltaba a las fiestas de cumpleaños de este e incluso “era el que pagaba la banda y cosas así”.

Documentos hackeados a la SEDENA dieron cuenta de la existencia de una red de tráfico de huachicol operada desde las aduanas por personajes que hoy siguen estando incrustados en el gobierno de Américo Villarreal y en la política local.

El grupo de empresarios huachicoleros del que formó parte Ramírez Salinas, recibió la protección de este grupo, así como la bendición de altos mandos del Ejército mexicano.

En la “mini refinería” apenas descubierta en la brecha El Becerro, al sur de Reynosa y perfectamente visible desde el cuartel de la Guardia Nacional, se procesaba un promedio de 7 mil barriles diarios. Todo con petróleo robado a Pemex.

La planta contaba con permisos de la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y Protección al Medio Ambiente, ASEA. Fue registrada como petroquímica. Se sabe que en varias ocasiones estuvo a punto de ser clausurada por diversas autoridades, pero siempre hubo algo que lo impidió.

El mismo grupo que construyó la “mini refinería”, ha sembrado en los alrededores de Reynosa al menos otras 9 plantas de este tipo.

Un último dato: Ángel Arnoldo Ramírez Salinas estaba apadrinado por un militar de alto, altísimo rango: uno de los más importantes en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

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