Con generosidad ese es el calificativo con el que pueden ser calificadas las cartas suscritas por Andy y por el senador Inzunza. La primera para reclamarle al presidente de los Estados Unidos el que se le hubiera retirado la visa para ingresar a su país; la segunda con el propósito de dejar de formar parte del grupo de senadores del partido Morena.
La suscrita por Andy tiene expresiones que califico como insolentes: reclama que no puede entrar a los Estados Unidos, pero a la vez expresa que no tiene interés de visitar esa nación, y textualmente le dice a Donald Trump: “Claro está, señor presidente, que no me causa ningún problema el no visitar Estados Unidos en estos tiempos decadentes y lamentables de odio, racismo, drogadicción, desintegración familiar, inconformidad social y tristeza….” ¡Cuánta incongruencia! Dice que no quiere visitar Estados Unidos, pero reclama que no pueda hacerlo.
Es también ridículo exigirle a su destinatario que destituya a Marco Rubio y a Chistopher Landau por ser ellos, según refiere, de lo que él califica como una decisión “politiquera y propagandística” sin fundamento, haberle quitado la visa.
También está la carta desubicada cuando afirma que se le quitó la visa como una forma con la que se manifiesta su “fobia conservadora en contra del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) y de sus dirigentes”.
Me cuesta trabajo pensar que una persona de su edad se sienta representante de un partido político, y no considere, todos los actos que ha realizado en su vida, desde que su padre fue presidente, y de los que nos hemos enterado a través de los medios de comunicación y que es difícil aceptar y creer, como dice en su comunicación del pasado 14 de agosto: “Siempre he guiado mi vida pública y privada con ideales, principios y honestidad infundidos por mis padres y practicados por convicción en mi quehacer político”.
La otra carta que también nos lleva a la conclusión de que las personas muchas veces hablan, escriben y dicen afirmaciones innecesarias para el propósito con el que fueron redactadas es la suscrita por el senador Enrique Inzunza Cázares.
Se entiende que la redactó para separarse del grupo parlamentario del partido Morena. Un “retirarse” muy especial, porque miramos con cuánto afecto y simpatía fue recibido por sus compañeros senadores de la misma organización política de la que refiere haberse separado.
Afirma ser abogado de él mismo, lo que implica que es un conocedor de las leyes nacionales, como del Derecho Internacional, sin embargo en la carta que comento hace razonamientos contrarios a principios legales contenidos en nuestro marco jurídico al reclamar que no se ha entregado ninguna prueba en su contra, solo que debe puntualizarse que en el Tratado de Extradición suscrito entre México y los Estados Unidos, se establece que las pruebas fundamenten una solicitud de extradición, serán entregadas al Juez Federal que reciba de la Fiscalía General de la República, la solicitud de extradición. Hasta la fecha no se ha enviado a ningún Juez esa solicitud.
Aprovecha para escribir en los últimos párrafos que esa solicitud de extradición imagina o supone que es en contra de quien él considera “posee el mayor liderazgo moral y político de la Nación”, considero se refiere a Andrés Manuel López Obrador.
La invocación que hace de algunos de nuestros héroes es innecesaria, y sin sentido, sin embargo tenemos en este gran país la libertad de expresión, mientras no se apruebe la ley que se supone de protección a las audiencias.
Profesor de la Facultad de Derecho de la UNAM
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