El pasado 7 de agosto se realizó la toma de protesta de Abelardo de la Espriella como Presidente de Colombia, en una ceremonia a la que asistieron ocho presidentes y el Rey de España. Ganó la elección presidencial a su rival de izquierda, Iván Cepeda, postulado por el partido Pacto Histórico, y ocupa la primera magistratura que dejó Gustavo Petro, uno de los mandatarios más polémicos de los últimos años en América Latina.

El triunfo de De la Espriella se suma a otros que se han dado en nuestro continente, en donde los gobiernos de izquierda han ido acumulando derrotas como el caso de Argentina con Javier Milei, en Chile con José Antonio Kast, Ecuador con Daniel Noboa, Honduras con Nasry Asfura y Perú con Keiko Fujimori.

La historia es muy similar en todos nuestros países hermanos donde la izquierda ha gobernado: muchas promesas, mucha esperanza, mucha demagogia, malos gobiernos y muchos escándalos de corrupción.

Ante los malos gobiernos, la gente ha salido a votar en contra del populismo y ahí están los resultados, varios gobiernos que terminaron en medio de escándalos e investigaciones judiciales y donde la izquierda terminó saliendo por la puerta de atrás. Es importante señalar que no son casos aislados. Las derrotas de la izquierda en Latinoamérica se están volviendo una tendencia porque la población está cada vez mejor informada y sabe que el poder de su voto es el mejor instrumento para reprobar a los malos gobiernos.

En Colombia, donde desafortunadamente ocurrió un terrible terremoto unos días después del inicio del gobierno de Abelardo de la Espriella, su nuevo gobierno lo delineó en premisas que son las más importantes para la población de cualquier país: mano dura en seguridad y apoyo a los emprendedores. Anuncios que fueron sus promesas de campaña y que demuestran que la gente sí requiere apoyo del gobierno, pero para emprender negocios y generar empleos.

La realidad actualmente es de una sociedad que sabe perfectamente qué quiere, por eso requiere gobiernos que sean facilitadores. Atrás quedaron los gobiernos paternalistas que sólo piensan en clientelas electorales y no les interesa el desarrollo económico de los países.

Y ahí estaban otros mandatarios que han realizado acciones a favor de la economía de sus países y que forman parte de esta nueva ola de presidentes latinoamericanos que tiene la enorme responsabilidad de demostrar que sí se puede gobernar y generar las condiciones de seguridad que la gente demanda, combatiendo al crimen organizado con la fuerza del Estado y con el imperio de la ley.

El gran reto de estos gobiernos es la economía. Porque para que varios países del continente tengan mejores condiciones para atraer inversiones, es indispensable mayor seguridad y gobiernos que respeten la ley, para generar certidumbre a los inversionistas nacionales y extranjeros, para que se instalen fábricas y empresas que generen más y mejores empleos con salarios dignos.

Y conforme soplen con mayor fuerza los vientos de cambio que demanda la población, acudiendo a votar para manifestar su rechazo a los gobiernos populistas, seguiremos siendo testigos de más derrotas de gobiernos de izquierda en América Latina.

Senador de la República y Vicecoordinador del Grupo Parlamentario del PAN