Apela a la democracia como justificación. Invoca sus fundamentos como valor supremo. Gran promesa. Principio y fin. Pero la cancela para emerger plena. Es la tiranía que recorre el mundo.

Esta forma de gobierno, la más envilecida que haya existido en la Historia de la Humanidad, cambia hoy sus maneras y sus métodos para encumbrar a bestias, en lugar de Hombres.

Para darle vida en el pasado, sus protagonistas apelaban a la violencia. Hoy recurren a la palabra. Incluso a la legalidad. Uno y otro medio coinciden en un mismo perverso fin: desconocer. Someter. Esclavizar. Aniquilar al otro.

Todos los tiranos, hasta hace poco, se entronizaron con base en la fuerza. Por medio de esta, despojaron a sus predecesores del poder que ejercían, eventualmente adquirido por la vía legal.

La acción más recurrente. Más fácilmente identificable de los tiranos, ha sido la usurpación. El golpe de Estado. El asesinato de quien les impedía colmar sus ambiciones. Les estorbaba.

Su objetivo inicial era remediar intolerables males, lo cual olvidaban fácil y rápidamente. Su finalidad última era eternizarse en el cargo. Al costo de sacrificar. Suprimir derechos. Libertades. Instituciones. Violar leyes. Hacer su voluntad. Oprimir. Asesinar al oponente.

Derivado de esa práctica, surgió en Roma la figura del ius gladii (derecho de la espada), susceptible de ser ejercido por cualquier ciudadano indignado. Para el que los abusos de una sola persona que concentraba todos los poderes del Estado y hacía lo que le viniera en gana, eran intolerables.

Este derecho no estaba escrito. Por lo tanto, no era penado cuando se ejercía. Aquél que tenía la osadía de entregar su vida. Matando a uno por el bien de todos los demás, era reconocido. Honrado. Considerado. Consagrado como un libertador.

Muchos de los grandes tiranos corrieron esa suerte por sus excesos. De todo tipo. Por su deseo de perpetuarse. Por pretender cambiar la esencia de la Constitución de su país. Por ladrones. Por violadores.

Uno de los casos más ilustrativos de tiranicidio es el de Julio César, asesinado a manos de Bruto, Casio y varios senadores, a fin de frenar sus intenciones de convertir a la grandiosa Roma de República en Imperio.

Por décadas, desde mediados del Siglo XX, motivado por sus intereses económico-ideológico-geoestratégicos, Estados Unidos encumbró a los tiranos que padeció América Latina. Igual que los Césares, la mayoría de los actores del militarismo golpista tuvieron un final violento. Trágico. Triste.

Ahora, también en nombre de la democracia, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, directa o indirectamente, busca avanzar en su propio país hacia una nueva modalidad de tiranía. Alejada de la tradicional.

Más allá de lo que ya es la de orden económico, el empeño es establecer la tiranía del voto familiar o Household Voting. Un tiranito en cada casa.

La expresión más infame de esa viciosa constitución, es el despojo de millones de ciudadanos --hombres, mujeres, jóvenes, ancianos-- de su derecho a elegir, estableciéndolo. Reduciéndolo a un sufragio por hogar. Comprendería la voluntad de todos cuantos habiten en él.

Limitar ese derecho a la casa-habitación. Condensarlo. Concederlo única. Exclusivamente al jefe de la familia, sería un atentado. Un abuso nunca visto. Un auténtico crimen. Sería peor que cualquiera de los que derivan de la instalación siempre sangrienta de las tiranías.

El Household Voting, se traduciría en la extinción de la calidad. Del status de ciudadanos para millones de persona. Sería su desciudadanización. Su desvalorización total. Su pérdida de voluntad a decidir quién debe gobernar.

Esa funesta propuesta electoral, que no existe en ningún lugar del Planeta, es rechazada porque querría reducir a los seres humanos a la nada. A la inexistencia. Anularlos. Desconocerlos. Despatriarlos. Descivilizarlos. Incivilizarlos. Animalizarlos.

Por donde se la vea, es una estupidez. Debe ser echada en el olvido. Darle carta de naturalización sería como erigir un usurpador. Un tirano. Un autócrata en cada hogar. Al que, si se le otorga la decisión de elegir a los gobernantes, se le estaría autorizando a asumir absolutamente todos los demás derechos de todos los suyos. Incluido el de su vida. El más sagrado.

Un tirano es como el animal más feroz liberado. Hambriento. Insaciable. Al que nada detiene. Suele optar por la sangre humana como su principal y más apetecible y frecuente alimento.

Importantes sectores de la sociedad norteamericana han rechazado ese propósito, que el Partido de Trump ve con cierta simpatía. Pero aún con todo el apoyo que pueda tener de influyentes grupos radicales. De extrema derecha. Nativistas. Supremacistas. Racistas, no apunta a tener éxito.

En México, una de las muy pocas posturas dignas de la presidenta Claudia Sheinbaum, fue rechazar esa idiotez, alentada por el descocado “politólogo”. Fantoche. Botarate, Javier Albarrán, vinculado al PAN.

No obstante, el fenómeno de la tiranización mundial está en marcha. Se intensifica con el acceso de gobernantes conservadores al poder. Lo están conquistando con discursos. Ofrecimientos. Compromisos democráticos. Sus acciones y decisiones, empero, empiezan temprano a ser de corte autoritario.

Morena, a lo largo de sus ocho años en la Presidencia, ha dado grandes y consistentes pasos hacia la tiranía. ¡También con la democracia como mascarada! Desconstitucionalizó al país. Lo hizo esgrimiendo causas populares. Ahí va ahora con el “derecho de las audiencias”. Todo para recrearse indefinidamente.

López Obrador y Claudia Sheinbaum han creído que su partido permanecerá por siempre. El Chango León se atrevió a decir que su partido se quedará por décadas. Nada les gustaría más a las mafias que lo conforman.

Ante los deseos. Las palabras. Las maniobras. La realidad puede ser otra. Sobre todo, por el comportamiento del morenismo, que está en franco declive. El creciente repudio social por la corrupción, la mentira y la traición con las que desgobierna, es irrefrenable.

Las tiranías más reales. Más cercanas, son Cuba y Nicaragua. Pero en esta es extrema --que ya es tautología--, porque Daniel Ortega ha declarado sin ningún escrúpulo que en su país no volverá a haber elecciones.

Su decisión, que parece inevitable, va mucho más allá que el Household Voting. Al despojar a los ya casi no-ciudadanos, de su derecho al voto. Al cancelar los procesos electorales, el suyo es un asesinato artero. Fraguado. Anunciado sin el menor rubor contra todos los ciudadanos. Sin excepción.

Con su descarada y descarnada decisión, Ortega instalará a Nicaragua como el país donde cada persona es violentada. Sometida. Desposeída de un derecho que costó infinidad de vidas en la lucha universal por alcanzar e institucionalizar el privilegio de elegir gobernantes.

Ante ese hecho, simple, vergonzoso silencio cómplice, hecho pasar como “respeto”, del gobierno de Claudia Sheinbaum.

Al proscribir el derecho de acudir a las urnas, Daniel Ortega coloca las bases de su permanencia en el poder hasta la muerte. En el ínterin, se acentuará naturalmente su inclinación a tomar los bienes y la vida de quienes apenas serán sus súbditos.

Viéndolos obedientes. Derrotados. Resignados. Lamiendo las cadenas a las cuales los sujetará, puede tocar el límite. En todo momento caminará en el borde de la tolerancia. La resistencia. La indignación. Estará llamando a la puerta de donde puede salir algo que no le resultará nada grato.

Los aspirantes a tiranos surgen ahora por doquier. Son demócratas sólo en el discurso. Cabalgan a lomos de la democracia para alcanzar la tiranía. No son pocos los que han llegado a su meta. Otros están en tránsito.

Pero los defensores de la justicia, la libertad, la igualdad, la concordia, la paz, el bienestar, el progreso; en una palabra, el humanismo, estará siempre dispuesto a oponerse. Y se opondrá férreamente…al bestialismo.

Línea de Fuego

En Tamaulipas se “descubren” refinerías operadas por grupos criminales y ninguna autoridad se da cuenta. ¡Claro! Son una y la misma cosa. Cómplices. Todos se solapan. Por eso no pasa nada. Cuando algo pase, será porque el gobernador Américo Villarreal, de Morena, haya sido “extraído” para fincarle cargos en Estados Unidos…Insistente, perseverante, Alejandro Moreno Cárdenas mantiene su ofrecimiento de unidad a la oposición como única alternativa para derrotar a Morena. La fórmula ya ha dado resultados tangibles y alentadores en varios estados. El PRI y quienes se le han unido, han ganado bastante terreno. Ahí están los números. Juntos, pueden hacer lo mismo en 2027, aprovechando el declive y el desprestigio del partido del gobierno por la corrupción, mentiras y traiciones que AMLO les legó a sus cómplices como forma de vida y que practican fielmente cada vez con mayor cinismo. De conseguir su objetivo, incluso, podría empezar a perfilarse la alternancia en 2030 que todavía hoy el morenismo tombolero, acordeonero y huachicolero, cree imposible…El rector de la UNAM, Leonardo Lomelí, tiene una bomba de tiempo en sus manos. O resuelve el problema generado alrededor del sospechoso, irregular y escandaloso examen de admisión a licenciatura, o más agravado, le cuesta incluso el puesto. Si ha habido dinero indebido de por medio en el caso, como ya se empieza a sugerir, ¡cuidado! De todos modos debe rendir cuentas por el desprestigio que se está generando para nuestra Máxima Casa de Estudios. ¿Podrá, alguno de sus inútiles colaboradores, ayudarlo a salir del atolladero? Eso sí, se asegura en el ámbito universitario, si se pone en manos de “un MALO”, estará perdido... El Volumen I de la colección “Soy Periodista”, Memoria Viva del Oficio en México, será presentado hoy con la asistencia de sus 23 autores que, en conjunto, representan cientos de años de profundo conocimiento, valiosas vivencias y generosa compartición. El prólogo es del destacado comunicador Víctor Sánchez Baños. La cita es en Dante 36, Anzurez, Alcaldía Miguel Hidalgo, a las 12:00 hrs. ¡Felicidades a todos!... Imparable, la feria y la danza de millones que el gobierno de Clara Brugada sigue otorgando en contratos a empresas de dudosa experiencia, capacidad y responsabilidad. Hay quienes empiezan a investigar para comprobar si parte de lo que fluye por esa cascada, será para “su campaña presidencial”… Las comparaciones que Miguel Díaz-Canel hace entre el trumpismo y el nacismo son únicamente para justificar el vetusto castrismo de hace más de medio Siglo que él se empeña en mantener de pie. Empero, nada evitará que en cualquier momento se desplome.

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