Es una colisión. Choque. Encontronazo. Las evidencias están a la vista. Andrés Manuel López Obrador lanzó el primer ataque contra Claudia Sheinbaum. La presidenta le respondió con todo su poder. Protagonizarán otros episodios de pronóstico reservado.
Aunque sea negado en todas las instancias, el efímero, ridículo, vergonzoso regreso de Rubén Rocha Moya al gobierno de Sinaloa no fue su decisión personal. Lo dispuso el ex presidente, dueño de su voluntad. Este es el titiritero. Aquel, simple títere. Los hermana la peor de todas las corrupciones.
Por eso, sin informarle a nadie. Pisoteando las formas más elementales. Protocolos. Atenciones, el viernes pasado Rocha Moya ordenó a sus incondicionales del Congreso Local que daba por terminada su licencia después de 112 días. Que retornaría a su cargo.
Haber actuado de esa manera. Sin comentarlo siquiera con la presidenta, a la que no le habría querido contestar el teléfono, sólo se explica porque recibió órdenes. Que únicamente podía darle AMLO, angustiado. Aterrorizado. Desesperado por lo que pronto le caerá encima a su hijo, el (D)Andy, después de que Estados Unidos le quitó la visa.
Si la determinación del hoy ex gobernador no fue acordada. Hablada. Pactada entre Sheinbaum y AMLO, significa que ya no hay comunicación entre ellos. Que él dispuso e impuso lo que hizo Rocha Moya.
Ella no se ha mandado sola desde que accedió al poder. Se le recrimina su dependencia de quien le heredó la silla. Esta vez no le habría hecho caso. O él no lo habría tomado en cuenta.
El cómico espectáculo, del que, según sus propias declaraciones, se haya enterado por medio de un tuit y no por una mínima atención de Rocha Moya, debió enardecerla. Encolerizarla. Iracundizarla. Inequívocamente tuvo que sentirse ninguneada. Ignorada. Atropellada. Atacada. Con algo de dignidad, habría decidido marcar límites. Sólo el tiempo dirá si son definitivos. Irreversibles.
La respuesta que dio todo el poder político a su alrededor, de que Rocha había decidido por sí mismo y que las investigaciones de la FGR sobre las acusaciones que le ha formulado Estados Unidos de estar vinculado con el narcotráfico siguen su curso, es enteramente presidencial.
Gobernación, Morena, los gobernadores, los congresistas de su partido, fijaron su posición contra lo insólito por instrucciones del gobierno federal. Incluso los defensores del ex mandatario, como Ricardo Monreal y el Chango León, tuvieron que exhibirse como desleales. Hipócritas. Traidores.
Desvergonzados. Cínicos, todos los tomboleros y acordeoneros, ya no lo defienden. El coro de “¡no estás solo!” con el cual cubren. Anulan. Ahogan siempre su desfachatez por las incontenibles. Frecuentes acusaciones de que son narcos, no lo escuchará más Rubén Rocha Moya.
Con esa definición. En esa línea, con absoluta certeza, este debió haber recibido un mensaje terminante. Inequívoco: “Vuelve a pedir licencia. Te vas”. No tuvo alternativa. Se fue. A la soledad. Marginación. Abandono. A su sepultura política. Al escarnio. Al canibalismo de sus antiguos “amigos”.
Repudiado. Apestado. Rechazado por todos sus correligionarios. Muchos a los cuales ayudó a encumbrarse procurándoles. Entregándoles dinero del crimen organizado, como tantas veces se ha documentado, ya no lo reconocerán. Ni le hablarán. Ni una llamada le tomarán.
Sin la protección que le dio Claudia Sheinbaum desde que asumió la Presidencia, hace casi dos años, probablemente sea echado del partido. Capturado por la policía. Extraditado a Estados Unidos. O extraído por agentes de ese país para ponerlo frente a un juez.
La orden de la presidenta de que no permaneciera un minuto más en la gubernatura, es una respuesta inequívoca al huachicolero de la política: AMLO. Comprometido con los cárteles, podría haber sido obligado por ellos a girar la instrucción del retorno. Eso comprobaría el enorme poder que se les atribuye.
Con el rechazo a la segunda licencia impuesta a Rocha Moya por AMLO, por primera vez la presidenta demuestra, de manera categórica. Indubitable, “quién manda aquí”. Es especialmente significativo que lo haya hecho ante su antecesor. Carga. Fardo. Obstáculo para ejercer todas las facultades que constitucionalmente le confiere la primera magistratura.
Esta sería, apenas, la primera lucha entre ella y su predecesor. La guerra que se acaban de declarar podría ser un largo. Pernicioso. Desgastante proceso. Librarán otras contiendas. La primera medición de fuerzas que han tenido, arroja una clara. Completa. Inobjetable victoria para Claudia Sheinbaum. Y para el ex presidente, una rotunda. Estrepitosa. Contundente derrota.
Él, viéndose perdido, se empleará a fondo para sobrevivir. Para salvar el apellido. Lo que plantea un gran desafío para ella.
Su única alternativa para imponerse de manera total. Definitiva, es apelar a la Razón de Estado como prima-ultima ratio (primera y última razón) a fin de salvaguardar al país. A los mexicanos. A ella misma.
Para evitar el daño, lo cual es su inapelable obligación, la Razón de Estado implica el imperativo categórico de asumir decisiones extremas. Acciones directas. Que hasta podrían parecer inmorales, pero que se justifican planamente por el objetivo que se persigue.
Está demostrado. Andrés Manuel López Obrador no se tienta el alma para nada. Es capaz de hacer cualquier cosa para mantener el poder. El control. El ascendiente sobre quien sea. Su heredera no puede seguir permitiendo eso. Ya lo ha ensuciado. Corrompido. Degradado todo. Es hora de que le recalque. Le reitere en cada paso, el ¡basta! que le exhibió con Rocha Moya.
Este es el momento de su Gran definición. Es el ahora o nunca. Es AMLO, que representa todos los riegos. El hundimiento de la República. O es ella, que significa la salvación nacional. Con ella misma a la cabeza.
Dar un paso atrás. Retroceder. Reconsiderar. Arrepentirse de ser. Actuar. Decidir como la jefa del Estado que es, se traduciría en la perdición de todos. De todo. Aumentaría el riesgo de que Estados Unidos haga lo que ella no quiere.
Demostrar. Emplear. Cobrar. Asumir toda la responsabilidad de la dimensión que entraña su cargo. Enseñar su calidad. Su estatura política. Jurídica. Moral. Ética, a la que está obligada, la consagraría. No hacerlo la condenaría. Solamente ella puede tomar la opción.
Una segunda batalla AMLO-CSP que se visualiza. Se avecina conforme a los últimos acontecimientos, implica a Omar García Harfuch, titular de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC).
Que él, en lo personal, haya recibido un amplio reconocimiento por su desempeño. Colocado en el status de amigo y colaborador confiable de Estados Unidos --por Terry Cole, jefe de la DEA--, en la batalla contra el narcotráfico, y no la presidenta ni su gobierno, lo pone en la mira de Andrés Manuel López Obrador.
Es sobradamente sabido. Ha sido ampliamente difundido. Jamás desmentido, que el ex presidente no lo tolera. Por eso, le arrebató la oportunidad de ser candidato el gobierno de la Ciudad de México. A pesar de haber ganado la encuesta, impuso a una mujer que, ambiciosa, no hace otra cosa que soñar con la candidatura presidencial. Para Clara Brugada, el trabajo puede esperar.
Sumada a eso la animadversión del D(Andy). De sus seguidores. Epígonos. Cómplices, seguirán tratando de hacerlo a un lado. Presionando a AMLO para que le ordene a Sheinbaum que lo sustituya.
Relevarlo sería sumamente peligroso para el gobierno y para el país. El riesgo de que eventualmente ella cediera a eso, motivaría a Estados Unidos a cargar contra México con toda su fuerza y sus recursos. Solo. Sin avisar a ninguna autoridad, para llevar ante los tribunales a los narcopolíticos más importantes. Los de más alto nivel que, como lo subraya a cada momento, protegen a los criminales.
Rubén Rocha Moya, de inicio. Tirado a la intemperie como ha quedado. Muerto políticamente, será el primero en lo inmediato. En cualquier circunstancia. Ya no tiene defensa. El fin de semana, Terry Cole reiteró que hay altos funcionarios mexicanos que protegen directamente a los cárteles y que están en la lista de objetivos prioritarios de la agencia.
Establecidas nuevas reglas de juego con García Harfuch eventualmente fuera. O reafirmado en el puesto, seguirían Américo Villarreal, Marina del Pilar, Alfonso Durazo, Mario Delgado, Andrés Manuel López Beltrán, los Monreal, los Salgado y, algún día, Andrés Manuel López Obrador.
De esa dimensión apunta a ser el segundo raund entre este y su sucesora. Si se lo quiere sacudir. Gobernar sin su sombra. Sugerencias. Instrucciones. Sobresaltos, debe pensar su respuesta a partir de la necesaria. Indispensable… Razón de Estado.
Línea de Fuego
Gladyz Butanda, aspirante a la candidatura de Morena al gobierno de Michoacán, dice que una mujer gobernará después de Alfredo Ramírez Bedollla. Tiene toda la razón. Lo sucederá Grecia Quiroz, si alguien no comete otra locura como la que le costó la vida a su esposo, Carlos Manzo… La presidenta llama a la UNAM a hacer esfuerzos de austeridad para admitir más estudiantes. El rector, Leonardo Lomelí Vanegas, convertido en supervisor del segundo examen de control –sólo para la foto– que se tuvo que aplicar a los aspirantes a licenciatura del presente ciclo por el fracaso del primero –que costó una fortuna aún sin aclarar–, sostiene que la institución está en esa línea. Pero Benito Taibo, director de Radio UNAM, lo desmiente. Se da la gran vida con el presupuesto que maneja. Lo derrocha como si fuera propio. Como ha sido demostrado públicamente. Denunciado. Su inmoralidad lo hace insostenible en el cargo. ¿Se atreverá Lomelí Vanegas a echarlo?... “AMLITO”, le dicen a Luis Donaldo Colosio Riojas por ser senador por Nuevo León y buscar ahora la candidatura al gobierno de Sonora. Sigue los pasos de AMLO quien, siendo de Tabasco, maniobró y presionó para ser jefe de gobierno en la CDMX. Con el florido lenguaje que utiliza, seguramente muy pronto se hará “popular” el retoño de su malogrado padre… Ariadna Montiel tiene la cara muy dura para seguir hablando de honestidad en Morena. Al horror que están mostrando, se suma el caso de Mara Lezama, gobernadora de Quintana Roo, que no tiene el menor pudor para gastar lo ajeno con los suyos… Graciela Domínguez, nueva gobernadora de Sinaloa, tendrá qué mostrar de inmediato su idea, decisión y carácter. Con acciones inmediatas e incuestionables contra el rochismo; o sea el narco, si aspira a ganarse la confianza de la ciudadanía. Ese voto le durará muy poco.
Únete a nuestro canal ¡EL UNIVERSAL ya está en Whatsapp!, desde tu dispositivo móvil entérate de las noticias más relevantes del día, artículos de opinión, entretenimiento, tendencias y más.
Exclusivas
Experiencias El Universal¿Por qué dejamos de escuchar? Hábitos que pueden dañar tu audición sin que lo notes
Experiencias El Universal“Off The Record” tercera edición: desayuna junto a Carlos Loret de Mola
Experiencias El Universal4 destinos de ecoturismo en Veracruz para conectar con la naturaleza
Experiencias El Universal





