"En Madrid que toree San Isidro".

- Don Rafael Guerra "Guerrita" -

Realmente no sé, cómo ni por qué, un día X de finales de los años ochenta del siglo pasado, se apareció el maestro ibérico Don José Ortega Cano en la antigua Plaza de Toros "El Toreo" de mi natal Tijuana, Baja California en México.

Por cierto, tomo la oportunidad para felicitar efusivamente al Arquitecto Don Andrés Puentes Melendres por su magistral esfuerzo al realizar un bello documental sobre los "500 años de la arquitectura taurina", en nuestro bendito País e igualmente me congratulo por el liderazgo eterno del abogado Don Ricardo Esteban Zurita López, gracias a quien debemos esta memoria en la que permanentemente nos encabeza, los abrazo a ambos, por su indiscutible defensa en favor de nuestra hermosa fiesta y fundamentalmente por la máxima categoría y explendido arte con que la protegen.

Me regreso - con su venia - al inicio; queridas amigas, distinguidas lectoras, apreciados amigos, insignes lectores e irredentas taurinas y taurinos.

Ortega Cano, que el pasado mes de junio develo su azulejo conmemorativo en Las Ventas, fue el primer espada español que vi actuar en mi vida, sentado en mi palco de sol, el número 6, junto a mis hermanos taurinos Don Egren Beas García y Don Manuel "El Funo" Hernández García, inexorablemente ubicados enseguida, en el palco número 5, frente a los deliciosos tacos "de nada", francamente imperdibles, antes del inicio en cada festejo.

Independientemente de la infinidad de paisanos que han tenido la monumental fortuna de pisar el coso madrileño, eventualmente nos gusta festinar sobre las cifras de asistentes a las corridas en los meses de abril, mayo y junio.

Esta temporada resultó fenomenal, mágica e incomparable porque la iniciamos en el mes de marzo e incluyo LAS FERIAS (con MAYÚSCULAS, aunque me regañe mi Gordito editor) de: Olivenza, Castellón, Valencia, Sevilla, Brihuega, Madrid, Nimes y Aranjuez.

Los números son tan apabullantes ya que siguen creciendo cada año, basta señalar que entre San Isidro celebrado en la capital española y la feria de abril en la capital de Andalucía, se superaron en menos de 75 días el millón de feriantes, vaya afición y entrega total.

Concluido este breve proemio, volvamos al título de la presente entrega, con su amable y generosa atención.

Jamás me cansaré de felizmente destacar que nuestro perpetuo romance - el de mi amada esposa GEMY y el que teclea - nació un 25 de mayo del 2022 precisamente en la catedral mundial del toreo, ubicada en la calle de Alcalá, en medio de una irrepetible tarde de toros.

Sin embargo, este 2026 enmarcó muchas notas nostálgicas, por ciertas sublimes participaciones de varios mexicanos, tanto en el ruedo como en algunas de las salas principales, particularmente la majestuosa sala bautizada en honor del legendario matador Don Antonio Bienvenida.

Ahí, en ese luminoso espacio presentó - acompañado de toda la hermosa familia - su libro autobiográfico el elegante y fino torero michoacano, avecindado en Aguascalientes Don Fernando Ochoa Chávez, titulado: "MI SENTIR EN LOS TOROS: Lo que se esconde".

En medio de sutiles sensaciones y puntuales lágrimas, el lleno auditorio se desbordó en aplausos para el autor, su padre Don Adolfo (prologuista y curador) donde todos los participantes salieron - salimos - muy emocionados.

En ese mismo lugar, otro paisano, el exitoso y versátil periodista, "videografo", pero especialmente magistral fotógrafo, Don Emilio Méndez, desplegó su arte al presentar las más llamativas de sus estampas e impresiones en un trabajo realizado alrededor del mundo taurino durante los últimos tres lustros.

Antes de concluir, porque la presente entrega ya se alargo un poco, por las experiencias revividas, les referiremos varios nombres que citaremos en la siguiente columna para su admiración a "Los Mexicanos Venteños", que pisaron gallarda y dignamente el ruedo, encabezados por el "Pequeño Gigante de Monterrey" Don Eloy Cavazos que anualmente regresa de la mano de su bella Señora a rememorar las entrañables gestas que heroicamente realizó en el siglo XX.

Continuará.

Hasta siempre, buen fin.

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