A Lydia, porque sigue con nosotros
Sigamos la saga de Cerimedo, un representante orgulloso, como él mismo se presentó, de la derecha latinoamericana.
Se abre el telón:
PRIMER ACTO
Planteábamos en la anterior colaboración (¿Superioridad moral? El caso Cerimedo y la nueva derecha latinoamericana, El Universal, 23/08/26), que Nadia Beller (periodista, candidata a diputada por el Movimiento al Socialismo, del cual después se distanció de esa fuerza encabezada por Evo Morales), una periodista reconocida en Bolivia, sufrió una emboscada en la que se buscaba matarla. Ya salió de la terapia intensiva en que estuvo, producto del ataque a tiros. Embarazada, afirma Beller, de Fernando Cerimedo, exasesor político de Javier Milei, y con tentáculos con la derecha continental. Se plantea desde las fuentes bolivianas oficiales y periodísticas que Cerimedo es el autor intelectual del intento de feminicidio de Beller.
SEGUNDO ACTO
Pablo Rodríguez Laurta (fundador de la agrupación uruguaya Varones Unidos) es el acusado del doble feminicidio de su expareja Luna Giardina y de la madre de ella, Mariel Zamudio, ocurrido en octubre de 2025 en Córdoba, Argentina. Fue detenido en la provincia de Entre Ríos cuando intentaba huir hacia Uruguay con el hijo de ambos, de cinco años. En noticia fresca, se señala que al “escalofriante historial” (los asesinatos de su expareja y la madre de ella) “se le sumaron nuevos delitos en los últimos meses tras el peritaje de sus dispositivos electrónicos, donde los investigadores hallaron Material de Abuso Sexual Infantil (MASI) y un mapa detallado con la planificación de un intento de fuga. El Ministerio Público Fiscal mantiene bajo custodia una contundente serie de elementos probatorios secuestrados durante el allanamiento en el Hotel Berlín el pasado 12 de octubre de 2025. El arsenal de evidencia tecnológica y balística incluye: siete teléfonos celulares de diversas marcas y diez tarjetas SIM; una notebook marca HP y un disco duro Toshiba; una pistola semiautomática calibre .380 ACP con sus respectivos cargadores y proyectiles, la cual ya cuenta con un informe técnico balístico que ratifica su perfecto funcionamiento y aptitud para el disparo. Además durante el proceso se lo denunció por amenazas a familiares de Luna y Mariel” (Ahora El Día, 28/08/26).
TERCER ACTO
Nicolás Márquez, del riñón de Milei. Biógrafo oficial y uno de los principales ideólogos de extrema derecha cercanos al presidente argentino. Márquez es coautor con Agustín Laje (titular de Fundación Faro, la parte intelectual de La Libertad Avanza) de varias obras políticas.
Márquez tiene una denuncia por violencia familiar: Su exesposa lo denunció por violencia física y psicológica. Milei, que está tan preocupado por el peso de los Pañuelos Verdes (que han planteado como una demanda central el derecho a la legalización, despenalización y el acceso seguro y gratuito al aborto) en la caída de la tasa de natalidad en Argentina, más allá de que se trata de un fenómeno mundial, jamás hizo alusiones sobre el hecho de que Márquez fuera acusado por su exesposa de que intentó forzarla a que abortara. Constancias de esto se encuentran en el expediente, de acuerdo a las fuentes consultadas (Data Clave 03/07/25, entre otras), en el que se le acusa de agredir físicamente a su expareja para intentar forzarla a interrumpir su embarazo. Pero la historia dramática no concluye allí, dada la acusación de abuso sexual infantil: su exesposa también lo denunció por el presunto abuso sexual de la hija de ambos cuando la menor tenía cuatro años
Rompiendo la estructura clásica, vamos por un cuarto acto.
CUARTO ACTO (Las musas del gatillero, El Universal, 03/09/22)
Intento de asesinato de Cristina Fernández de Kirchner, en un contexto en el que destacan los medios envenenados (jueces a modo, medios de comunicación especialistas en generar odio y desconfianza social, en operaciones de nado sincronizado) abreva una parte de la sociedad argentina; metamos allí al gatillero Fernando Sabag Montiel.
Fernando Sabag Montiel condensa esos odios, más allá de que haya caminado solo y a solas en un espacio lleno de militantes cercanos a Cristina, con la intención de matar a la vicepresidenta argentina. Lo de solo y a solas está en estudio meticuloso, lo de una acción producto de libre albedrío, en duda, si acudimos a la fuerza de las musas. De acuerdo a las indagaciones hasta ahora realizadas, no era la primera vez que tenía contacto con las armas. Ya antes había sido detenido portando un cuchillo, que argumentó al personal policiaco que lo detuvo, que lo llevaba para su defensa personal.
Recordemos que Sabag Montiel se definía como “cristiano”, y algo no menor, destacaban los mensajes de apoyo a Jair Bolsonaro (presidente de Brasil, militar, orgulloso del golpe de Estado en Brasil), crítico de todo aquello que se aleje de las convenciones sociales, p.ej. frente a los homosexuales). A partir de las tecnologías del capital de la vigilancia, sabemos que Sabag Montiel seguía cotidianamente (y le daba los famosos likes) a páginas como “Comunismo satánico”, “Ciencias ocultas herméticas” y “Coach antisicopatas (sic)” (El Diario, 02/09/22), además de numerosos grupos de odio vinculados a la ideología neonazi. Su propio cuerpo es la materialización de esa ideología –una articulación de identidad y orgullo-, con una trilogía de tatuajes que aluden a la Cruz de Hierro, el Martillo de Thor y el Sol Negro. ¿Alguna duda de sus musas?
Comentábamos en la nota sobre Sabag Montiel que si el hombre es lo que come, repensando a Feuerbach, el gatillero se sirvió platos dobles de la basura que destilan en lo ordinario gran parte de los medios de comunicación argentinos y en general en las redes.
¿Cómo se llamó la obra (macabra, se me salió el adjetivo)?
Hay varias posibilidades:
- Es un asunto entre privados
- Lo que callan las mujeres
- ¿De derecha y humanos?
- Cerimedo y sus examigos del alma
- Entre misóginos te veas
- De policías y matones
Claro que puede haber combinaciones. Pero más allá de la selección en el título, los sujetos aludidos comparten aspectos clave en sus respectivos perfiles, que se materializan en las posibilidades enunciadas.
II. Volvemos a recorrer el telón
Primero, expongamos una premisa: la nueva derecha no solamente tiene personajes y discursos; también dispone (y requiere) de una infraestructura tecnológica capaz de fabricar, amplificar y hacer circular artificialmente esos discursos.
Bajo este supuesto, vayamos a una segunda puesta en escena. En México, la información oficial apunta que existen 157.1 millones de celulares activos. La estimación del Consejo Nacional de Población (Conapo) indica que en México hay 134.4 millones de habitantes. Es decir, que hay 22.7 millones más de celulares que de mexicanos.
Es cierto, hay gente que puede tener varios celulares (valgan como ejemplos Pablo Rodríguez Laurta con siete teléfonos celulares de diversas marcas y diez tarjetas SIM, y Cerimedo con una granja importante de bots), mientras que hay franjas poblacionales que no cuentan con celulares. Por ejemplo, la población infantil de menos de 12 años, que se calcula en aproximadamente 24.8 millones por Conapo, gran parte de esta franja poblacional no cuenta con celular. Así, quitemos a esta población del total, es decir, de los 134.4 millones de personas. Llegamos entonces a 109.6 millones. Una parte de la población de la tercera edad no usa celulares, pero ya no consideremos esto para no hacer más pesado el texto.
Así, del total de celulares, que asciende a 157.1 millones, si consideramos la población usuaria en 109.6 millones, entonces estaríamos hablando de 47.5 millones de celulares que pueden estar en manos de alguien que acumule más de un celular, y en actividades de diferente índole, entre ellas algunas irregulares y/o de plano ilegales. Vale la pregunta, ¿cuántos de estos celulares serán parte de las granjas de bots?
En internet hay páginas que ofrecen estos servicios, incluso haciendo anotaciones técnicas de que un celular puede contener la acción de 10 aparatos, con velocidades de elaboración que en una jornada de trabajo convencional puede mandar miles y miles de mensajes. En el número I de esta elaboración se hizo referencia a parte de los intelectuales que aprovechan estas tecnologías para expandir su poder.
En la información que se puede acceder desde internet se señala que una “granja de bots es una red centralizada de cientos, miles o millones de cuentas automatizadas creadas para simular el comportamiento de usuarios humanos reales a gran escala. Su objetivo principal es manipular algoritmos, distorsionar la opinión pública o generar ingresos de forma fraudulenta”.
No basta con tener una computadora, una tablet, un celular. Se requiere equipamiento programado, “hardware físico, software especializado y redes de conectividad para operar de forma invisible”. En la página consultada, se señalaba que “Aparte de esta infraestructura, se debe contar con Servidores Virtuales (VPS): Se rentan servidores en la nube para ejecutar scripts de automatización las 24 horas. Otro aspecto tiene que ver con Device Farms (Granjas de dispositivos): Racks físicos repletos de teléfonos inteligentes económicos (generalmente Android) conectados a paneles centralizados” (volvemos a preguntar, ¿cuántos se encuentran en estas tareas, de los 47.5 millones de celulares que rebasan la población usuaria?).
Para evadir a la policía cibernética o mecanismos de regulación, hay una gestión de la conectividad. Se usan proxies residenciales, lo que le da un perfil de hogar real (no negocio), es decir, se queda en la dimensión doméstica (la ropa sucia y la conectividad se queda en el resguardo de lo privado, se queda en casa). Es común el uso de software de automatización, que entre otras tareas se dirigen a emular clics, la alteración de la huella digital y que cada bot parezca una computadora diferente, incluso parezca humano.
Se plantea claramente que una tarea del bot es aparentar lo que no se es: “Para que un bot sea efectivo, debe parecer humano ante los ojos de los sistemas de seguridad”. Se indica que las cuentas pueden crearse automáticamente o bien comprarse en masa en el mercado negro (donde entrar, de acuerdo a las evidencias, no es tan complicado, sí peligroso). Otro recurso, es el alquilar teléfonos temporales. La intención, en todo caso, es incidir en el algoritmo, educándolo para que al bot lo lea como un sujeto real.
Se revela la granja en los usos múltiples, ya sea para la manipulación en las redes sociales. Cada vez es más común en el vocabulario ordinario hablar de hashtags para dirigir la conversación pública: por ejemplo, a partir de los problemas de Cerimedo con la justicia boliviana, el apoyo masivo en mensajes a J. Milei cayó drásticamente, lo que abre un indicio de los abusos y la manipulación para manifestar apoyo al presidente argentino. Las prácticas de fraude en streaming son recurrentes. La configuración de los bots para realizar estafas es algo muy común también.
Estamos hablando de Inteligencia Artificial, y del relieve que ocupan, cada vez más importante, los bots. De la repetición mecánica a textos cada vez más sofisticados y con una dirección concreta a partir de los perfiles de usuarios detectados. En un viejo libro que conocí en los años setenta, “El español de América. El español de México” (1973), en mis años cecehacheros, se explicaba la diferencia del español que se habla en los diferentes países que comparten la lengua española, pero que presenta diferencias importantes por los modismos locales. Construyamos una analogía con lo que se planteaba en ese viejo libro citado, argumentando que esta distinción ahora, en el caso de los bots, implica su actualización, para su adecuación a las condiciones locales, esto es, en el entendido de que los bots también necesitan hablar el idioma local para parecer humanos. Para imprimir ese toque de veracidad, se presentan perfiles como si correspondieran realmente a personas (con el apoyo de la IA esta tarea cada día es más realista)
Como cuando se ha hablado desde estas páginas del capitalismo de la vigilancia, una granja de bots es un modelo de negocios y articulado a éste, en su expansión, de un modelo de control social: por ejemplo, para alentar ciertas formas de consumo o para participar en la conducción de ciertas ideas políticas, en el entendido de que la actual complejidad social implica la algoritmización de la sociedad y la dificultad de tomar decisiones en espacios donde hay influencias múltiples (internet para el caso), es decir, el libre albedrío en la encrucijada.
Entre otras fuentes que abordan lo citado se encuentran Recorded Future, 2019; OWASP Foundation, 2023; MITRE ATT&CK, T1110.004).
En esta segunda puesta en escena, ¿se puede hablar de la Rebelión en la granja, frente a las convenciones políticas tradicionales? Esta pregunta, bajo el haz reflexivo de que se está transformando la actividad política por el uso de tecnologías capaces de fabricar sujetos, conversaciones y, en muchos casos, apoyos aparentes (la experiencia empírica en la caída evidente en el apoyo a Milei, como ejemplo, a partir del declive de Cerimedo). En este reino animal, ¿quiénes escriben las reglas? y, nada menor, ¿quién controla hoy la granja?
PS. Siempre, Palestina Libre
(UAM) alexpinosa@hotmail.com
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