Una laptop le devolvió la esperanza de estudiar

Leslye huyó de la violencia intrafamiliar y vendió su PC, pero la UAQ le otorgó otra

Una laptop le devolvió la esperanza de estudiar
Leslye, de 23 años, ahora vive con su hija Melody en paz y sigue sus estudios. DEMIÁN CHÁVEZ. EL UNIVERSAL
Nación 22/09/2020 02:53 Teresa Moreno Actualizada 03:01

Al entregar su computadora y su celular, Leslye Marilym Nieto León de la Barra pensó en su hija Melody, en su mamá y en escapar de la situación de violencia intrafamiliar en que se encontraba, luego de que su esposo y su suegra casi la molieran a golpes.

Mientras empeñaba su equipo, olvidó que con su computadora tomaba sus clases por Zoom, se comunicaba con sus maestros y entregaba tareas para pasar al noveno semestre de la Licenciatura en Derecho, el último que le falta, pero para ella lo importante era escapar.

La joven, su madre y la niña salieron con lo que traían puesto, pues en el último momento la mujer 23 años alcanzó a tomar su laptop y su teléfono.

Sin dinero propio ni opciones, fue lo único que le quedó para empeñar; con los 4 mil 500 pesos que obtuvo le compró leche a su hija y los boletos de autobús para regresar.

Una vez a salvo, Nieto León intentó recuperar su vida, pero sin trabajo, computadora ni teléfono celular cada vez le era más difícil ponerse al día con la escuela.

“Por lo mismo de mi situación, pensé en desertar pero uno de mis amigos de la Facultad [de Derecho] me pidió que no me rindiera y [dijo] que me iba a ayudar”, contó.

Se sentía avergonzada, así que inventaba pretextos para no tener que explicarles a sus maestros las razones por las que no asistía a clases o entregaba las tareas con tanto retraso. Con todo, su vida dio un giro.

Una de sus amigas le habló del programa de donación de computadoras de la UAQ, su alma mater; habló por teléfono y se enteró de que por su situación y sus calificaciones podría recibir un equipo donado y reacondicionado que le permitirá retomar su educación.

Ella se considera una alumna de excelencia, apasionada por el Derecho penal y los idiomas; su sueño es estudiar el doctorado en esta rama. “Me gusta ayudar a las personas y siento que podría hacer un gran cambio en la sociedad”, consideró.

Luego añadió: “Estoy empezando desde cero. Ahora que me van a dar mi computadora me voy a ir a casa de mi amiga que me presta internet, porque me quiero graduar, ya nada más me falta un semestre. Voy a poder tomar clases, hacer la tesis y titularme, eso representa una computadora para mí”.

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