Los clásicos dos golpes y palmada que son característicos de la canción de We Will Rock You de Queen, suenan en el patio mientras todos los niños interrumpen sus actividades (juego de memorama) para repetir la secuencia de sonidos, mientras lo hacen, sus rostros se llenan de felicidad, puesto que al parecer les gusta esa canción.
Niños que han pasado por alguna situación de violencia familiar, abandono, omisión de cuidados, maltrato, trata, corrupción de menores y todo lo que represente un riesgo para la vida de los menos, son los que viven en la Quinta Carmelita, fundación que se encarga de acompañar a los menores de edad en el proceso de recuperación de confianza en ellos mismos y en el núcleo familiar, mientras las autoridades hacen una investigación al respecto y resuelven su situación legal.
No sólo es una casa se encarga de brindar techo y alimentos a los niños, también procuran mantenerlos en un ambiente familiar sano, procuran los derechos básicos de la niñez; alimentación, educación, salud, vida digna.
“Lo que hacemos en Quinta Carmelita es trata de restituir todos los derechos de los niños cuando llegan aquí”, comentó a EL UNIVERSAL ,Georgina Ibáñez Velasco “Gina”, directora general de Quinta Carmelita.
Actualmente, en la fundación se encarga de cuidar a 32 niños, pero al año llegan a atender hasta a 50, mismos a los que les aplican exámenes sicológicos, para brindarles la atención necesaria; educativos, para conocer el nivel de educación que tienen y en caso de tener rezago, ayudarlos con clases extra para recuperar el tiempo perdido; de salud, ya que muchos de los niños llegan con algún nivel de desnutrición o requieran tomar un medicamento especial por asma, etc.
“Cuando llega un niño lo primero es que se le haga una evaluación en todas las áreas, entonces se le hacen estudios de laboratorio, se le hacen evaluaciones sicológicas, médica, pedagógica, nutricional, es decir evaluar todo su desarrollo para ver cómo llega y qué necesitamos hacer para cada uno ellos y se hace un plan de intervención, el objetivo es lograr que lleguen al desarrollo adecuado para su edad”, comentó “Gina”.
La fundación tiene 33 años de ayudar a los niños que lo necesitan, en su origen, en 1985 el proyecto buscaba ayudar a los menores que se quedaron sin familia por el terremoto, en la actualidad, funge como un puente entre los niños y las familias; el primer ideal es regresarlos a su núcleo o con alguno de los familiares, pero en caso de no ser posible, les buscan una familia adoptiva.
Todo lo anterior, va de la mano con el DIF de la Ciudad de México y la PGJ, de acuerdo con la directora de la fundación: “El procedimiento es el siguiente: la PGJ detecta un caso de un menos en peligro y lo remite a sus instalaciones, entre el DIF y la fundación tratan de localizar a los familiares cercanos: tíos, abuelos, etc. para evaluar si son capaces de hacerse responsables del niño, les realizan exámenes sicológicos, socioeconómicos e incluso visitan las casas en las que vivirán”, en caso de cubrir los requisitos les dan acompañamiento de dos años para cerciorarse que los niños estén bien.
EL PROCESO DE ADOPCIÓN
En caso de no encontrar a ningún familiar o que desafortunadamente no puedan hacerse cargo de los niños, se inicia un proceso de pérdida de la patria potestad
“El juez tiene que verificar que todo lo que hicimos fue correcto, es decir que el DIF efectivamente buscó a la familia, que efectivamente se valoró y llamar a todo el mundo a juicio para que todas las partes hagan valer su derecho de expresar lo que ellos quieran. Generalmente ya cuando llegamos a este caso ya las familias casi no aparecen porque ya se hizo una investigación previa, pero sí puede darse el caso de que aparezcan y si cubren con todos los requisitos nuevamente se haría una reintegración familiar, sí no es el caso, entonces nosotros obtenemos la tutela y tenemos que buscar a las familias que quieran adoptarlos y entonces así es nuestro otro programa que es el de adopciones y reunificación familiar
Bajo el principio de interés superior de la niñez y siempre pensando en los niños, caso de no entrar a ningún familiar, los menores van a Quinta Carmelita y, en la casa los ayudan a encontrar un hogar. En la fundación reciben las solicitudes de las familias que desean adoptar, ellos los capacitan, tienen que hacer todos los trámites correspondientes, además deben acudir a la fundación a una serie de talleres: pedagógicos, sociológicos y de salud.
“Cuando un niño ya juridícamente tiene su situación resuelta, entonces podemos hacer este vínculo con una familia que esté solicitando la adopción y nuevamente lo llevamos todo a juzgados para que sea un juez quien dé la sentencia de la adopción”
“También, cuando se logra dar una adopción, nosotros en conjunto con el DIF le damos seguimiento a la nueva familia por dos años posteriores a la reintegración: cada mes los visitamos, vemos qué les hacen falta”, afirma Gina.
A lo largo de 7 años como directora de Quinta Carmelita, Gina narra que han logrado crear vínculos muy importantes entre familias que han adoptado y entre ellos se apoyan o se aconsejan.
REPARAR CORAZONES
En la nueva casa de los niños encuentran una convivencia similar a la de un hogar, uno que tiene 32 hermanos, unas “yayas” que serán, no el sustituto de una madre, pero si quienes estén estén su cuidado y quienes procurarán darles las atenciones que necesiten. Estas yayas hacen diferentes cosas para ir integrando a los niños en sus grupos les hacen un diario en el que escriben su primera palabra, el día en el que camino que le gusta comer que le gusta esto con el objetivo de recuperar la identidad del niño y no perder historia en su vida
En Quinta Caremita existe un proceso muy riguroso para poder dedicarse a cuidar a los niños, es decir para poder ser yayas o la mujer que cuida a los niños en el hogar, que es el significado que ellos le adjudican; se aplican varios exámenes tanto psicológicos como de salud, además, estas personas tienen que tener estudios en pedagogía enfermería o en puericultura.
“Para hacer una Yaya se necesitan dos cosas; la primera es la parte formal y la segunda es la parte tangible. En la parte formal se tiene que tener una carrera técnica en asistencia educativa, puericultura o enfermería y en la parte tangible son conocimientos básicos, básicamente son las pruebas psicológicas a las que son sometidas para demostrar una buena salud emocional: estas miden el cuidado y la responsabilidad de cada persona y sobre todo la capacidad de hacer vínculos afectivos.
“Esto es sumamente importante porque los niños ya tuvieron una experiencia de violencia fueron separados de su familia hay una herida hay abandono es un trauma y ellas tienen que enseñarles a volver a confiar prácticamente ellas son las encargadas de reparar sus corazoncitos son personas sensibles muy entregadas”.
VIDA COTIDIANA
Todos los días en Quinta Carmelita los niños se levantan, se preparan para ir a la escuela desayunan, regresan de la escuela, hacen sus tareas y sus diversas actividades como pueden ser natación clases de inglés o de computación. Por las noches se meten a bañar, cenan y se preparan para ir a dormir.
En un día de vacaciones los niños repiten la misma actividad: por las mañanas se despiertan, ayudan con la limpieza y realizan actividades programadas por la pedagoga que no sólo son para entretenerlos; sino también pensando en el óptimo desarrollo de los niños
En ocasiones los niños realizan visitas a diferentes lugares; la última que hicieron fue a una fábrica de peluches en la que les enseñaron a crear estos divertidos muñecos y ellos tuvieron la libertad de vestirlos de la manera en la que quisieron algunos con princesas y otros con los famosos personajes de los PowerRangers.
Para festejar los cumpleaños de los niños de quinta Carmelita, las encargadas buscan algún padrino que se encargará de llevar un pastel, una gelatina y un regalo elegido por el niño. Se decidió hacerse de esta manera para que los niños recibieron la misma cantidad de cosas en sus cumpleaños.
La casa en la que viven todos estos niños fue donada por una mujer de nombre Carmelita, en honor a ella es el nombre que lleva esta fundación. Las instalaciones cuentan con un consultorio médico, un consultorio psicológico, cocina, comedor, área de juegos, área para hacer tareas, un gran patio, recámaras y baños acondicionados para las edades y estaturas de los niños.
Mientras cae la tarde los niños continúan con sus actividades: escuchan música, juegan ( algunos al memorama, otros a corretearse entre ellos) y otros más prefieren hacer uso de las casas, carros y demás juguetes con los que cuentan en el patio, todo esto siempre sonriendo a quien llegue a visitarlos.
Noticias según tus intereses
[Publicidad]
[Publicidad]












