17 | NOV | 2019
En la Hermosa Provincia esperan el retorno del líder
Decenas de fieles lloran al orar por el bien de su líder religioso, Naasón Joaquín, preso en EU por acusaciones de producción de pornografía infantil y abuso sexual, entre otros. Foto: CARLOS ZEPEDA. EL UNIVERSAL

En la Hermosa Provincia esperan el retorno del líder

06/06/2019
03:56
Raúl Torres / Corresponsal
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Jornadas de oración se llevan a cabo para pedir por su congregación

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Guadalajara, Jal.— El emblema con las iniciales de Naasón Joaquín García está prácticamente en cada rincón del templo sede de la iglesia de La Luz del Mundo (LLDM), en el corazón de la colonia Hermosa Provincia, en Guadalajara. Como otras veces, el sitio principal —una especie de trono tapizado en color oro que emerge del altar ubicado casi al fondo de la construcción de ocho niveles— está vacío, pero en esta ocasión se trata de una ausencia no programada, repentina y sorpresiva para quienes rezan por el regreso de quien lo ocupa normalmente desde hace cuatro años y medio.

El Apóstol de Jesucristo, como llaman a Naasón Joaquín sus fieles, está preso en Los Ángeles, California, acusado de trata, violación y producción de pornografía infantil, pero en este lugar nadie cree en los señalamientos de las autoridades extranjeras.

Desde que se conoció la noticia el martes por la noche, el Consejo de Obispos ordenó la celebración de consagraciones durante las 24 horas y se trastocó la vida cotidiana en el templo para mantenerlo abierto; tras una velada de oraciones continuas, se reconsideró la medida y los servicios religiosos volvieron a sus horarios cotidianos.

Hacia afuera se intenta enviar un mensaje de fortaleza y unidad en la iglesia; hacia adentro se estimula la confianza en el líder y en    Dios: todo se trata de una argucia diabólica que deberá ser superada.

Así, a las seis de la tarde, como ocurre normalmente, los comercios de la calzada Samuel Joaquín Flores, que remata al oriente con el templo, cerraron sus puertas para que la gente de esta colonia acudiera al último servicio religioso del día.

Poco a poco la parte baja del templo se llena, de un lado las mujeres, del otro los hombres; los que llegan tarde prefieren permanecer en la calle en vez de ocupar los espacios vacíos en dos amplios balcones.

Desde el altar un ministro dirige la ceremonia y recuerda que apenas el domingo pasado Naasón Joaquín predicaba desde el sitio que hoy está vacío y advertía que “el diablo no está contento”.

Pide a los fieles orar por su líder y confiar en que pronto volverá, recuerda que antes que Naasón, en la estirpe de los Joaquín, Aarón y Samuel también fueron perseguidos, y antes que a ellos, a Cristo y a los apóstoles de la iglesia primitiva les ocurrió lo mismo.

La instrucción ya se ha dado, que se debe mostrar que la iglesia está unida e insiste en que si algún reportero pregunta algo, se le derive al Ministerio de Comunicación.

—¿Por qué lloran al rezar?

—Cuando sientes la presencia de tu Dios no puedes contener las lágrimas —accede a responder uno de los fieles.

El sol cae justo al final de la calzada Samuel Joaquín y la gente comienza a dispersarse entre las calles de la colonia; la vida parece transcurrir normal en estas 13 hectáreas que son la meca de este culto, y si acaso alguna duda florece sobre lo que está ocurriendo en California, se ventilará intramuros.

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