Rubén Ramírez Cárdenas recibió la inyección letal es miércoles por el asesinato en febrero de1997 de Mayra Laguna en el Valle de Río Grande, en el sur de Texas.

La hora de muerte fue a las 22:26 horas.

La estudiante de secundaria fue secuestrada de su dormitorio en el apartamento de la familia en McAllen y su cadáver fue hallado más adelante en un canal cerca de un lago. En una confesión a la policía, Ramírez dijo que él y un amigo se llevaron a Laguna en el auto de su madre, que él tuvo relaciones sexuales con ella y la mató a golpes cuando ella peleó con él luego que la desató para dejarla irse.

El amigo que iba con él, José Antonio López Castillo, hoy de 45 años, fue sentenciado a 25 años de prisión por secuestro agravado.

Ramírez, de 47 años, es el séptimo condenado ejecutado este año en Texas, que realiza más ejecuciones en la Unión Americana.

"Yo no planeé hacer eso, pero estaba drogado con cocaína”, les dijo a las autoridades.

Declaró que después que él la golpeó en el cuello, la muchacha comenzó a toser sangre y tener problemas para respirar. Dijo que tras no conseguir resucitarla, la ató y “la dejó rodar a un canal”.

El gobierno de Guanajuato intentó impedir la ejecución, que finalmente hoy se llevó a cabo.

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