23 | FEB | 2019
Los voluntarios transportan agua y otros víveres en las cadenas humanas. Además, retiran escombros de los edificios que se derrumbaron. (JUAN BOITES. EL UNIVERSAL)

Arman cadenas de solidaridad tras el terremoto

22/09/2017
02:22
Juan Arvizu
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La gente forma vallas humanas para retirar escombros o repartir víveres

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Luego de que ocurrió el sismo el pasado martes, miles de personas han formado cadenas humanas y han movido toneladas de escombros, agua, alimentos, materiales, así como una amplia gama de productos.

Las personas se unen de esta manera para transportar la ayuda. Además, usan carritos de supermercado, carretillas, bicicletas y motocicletas.

En los espacios con derrumbes, a una voz se forman cadenas humanas que se integran con los brazos de quienes reaccionan con rapidez. Hombres y mujeres apoyan de esta forma en la Ciudad de México.

Los voluntarios remueven escombros y desplazan trozos de edificios que pasan de mano en mano, hasta llegar a los camiones de carga que luego se retiran de la zona del desastre.

Organizados por las autoridades. Resulta sorprendente la forma en que la gente que antes no ha tenido la experiencia de haber formado parte de una cadena humana, súbitamente se forme al llamado de algún responsable de Protección Civil, militar o policía.

Lo único que se requiere es la instrucción clara y precisa.

“En la remoción de escombros es posible que se organicen las personas para sacar escombros y para devolver botes y cubetas vacíos, que son llenados y movidos hacia los camiones de carga”, dice uno de los participantes.

Hay desorden en torno a las actividades para el rescate de personas y para la recuperación de cuerpos; sin embargo, se aprecia un patrón de división del trabajo, en el que se encuentran quienes llaman al silencio, otros ordenan la formación de las cadenas o filas, unos más solicitan la presencia de doctores, paramédicos y camillas.

Los voluntarios también solicitan agua para quienes realizan el trabajo duro.

Las donaciones. Otras formaciones mueven donaciones cuando llegan camionetas con productos y se señala el espacio de la calle en el que pueden descargar diversos productos, por ejemplo, agua y otras herramientas.

En segundos se forman las cadenas con mujeres y hombres, en cuyos brazos irán pasando los productos y materiales, hasta los puntos en que serán acumulados.

La ciudadanía hace ruedas de la solidaridad. Desde el 19 de septiembre se ha visto que sobran brazos para esta tarea y es posible observar escenas en las que los voluntarios se encuentran codo a codo, cuando lo adecuado es que se puedan estirar los brazos para que el siguiente eslabón reciba el envío y así se acorte la distancia.

A falta de cadena, los participantes tendrían que cargar volumen y peso, caminar con la carga, depositarla a la distancia y regresar.

La fila humana ahorra energía, gana velocidad en la entrega y mantiene en relativo descanso a los participantes.

Una acción “de permanencia voluntaria”. Como formar parte de esta ayuda es una aportación de “permanencia voluntaria”, al instante una fila se agranda o se acorta y al concluir la tarea, lo cual puede ser en unos minutos, quienes participan pueden ocuparse en otra actividad.

Despues de la primera jornada del pasado martes, los voluntarios se han equipado con cascos, guantes de carnaza, chalecos verdes, rojos y naranja.

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