Suscríbete

Vivir en colectivo para sobrevivir

Nación 15/02/2020 00:01 Veracruz Jair Ávalos López Actualizada 21:17

wjp_logo_text.jpg

 


VERACRUZ.– Varias mujeres siguen atentas el canto de los números, una mesa repleta de regalos se aposta en el salón y un cantante ameniza con melodías de los ochenta. En algunas mesas ríen, en otras reclaman porque se les pasó el cartón del bingo, mientras los meseros apurados sirven el desayuno. Todo podría ser una fiesta de no ser porque esta reunión tiene como objetivo recaudar fondos que permitan hallar más restos humanos, huesos y cráneos. Detrás de este evento están las madres del colectivo Solecito de Veracruz.

Son amas de casa, profesionistas; madres solteras, casadas, divorciadas; mujeres jóvenes y abuelas, a todas las une la desaparición de algún familiar y la necesidad de buscarlo en hospitales, cárceles, penales, ministerios públicos, predios y hasta debajo de las piedras. Fue en 2013 cuando se conformaron como un colectivo, primero para ser atendidas en las dependencias y después, para rastrear el paradero de sus hijos.

Lucía Díaz Genao, una de las madres que integran Solecito, recuerda que el grupo inició con ocho mamás. “Necesitábamos hacer algo (…) No había colectivos en ninguna parte de Veracruz. Iniciamos con un grupo de WhatsApp. Puse un sol como símbolo para encontrar la luz, para encontrar verdad”, recuerda durante el juego de bingo realizado el 7 de junio pasado en la ciudad de Veracruz. Desde ese momento a la fecha se han formado 16 colectivos de búsqueda en la entidad.

Lucía Díaz Genao del Colectivo, buscadora del Colectivo Solecito de Veracruz.

Comenzaron a capacitarse en materia legal, psicológica y forense. Aprendieron que la desaparición puede ser simple o forzada y es un delito que atenta contra el derecho a la vida, a la dignidad, a la integridad y a las familias, que les arrebata el derecho de conocer el paradero de las víctimas; su condición jurídica no es ni de vivos ni muertos.

El 3 de agosto de 2016 el colectivo ingresó al predio de Colinas de Santa Fe, bautizado como La Alberca –por ser un terreno en forma de cuenca rodeado por dunas de arena– a 15 minutos del centro histórico de la ciudad y a un costado del nuevo puerto de Veracruz. Surgió entonces otro desafío: ¿Cómo sostener el rastreo de restos humanos? Comidas, salarios, transportes y todos los gastos que genera una cuadrilla de personas.

veracruz1.jpg
Cuadrillas buscadoras, gasto constante. Foto: Óscar Martínez.

La urgencia de encontrar recursos las motivó a realizar rifas de sus cosas o de productos donados. “Y hasta la fecha seguimos, se hacen 20 listas con números y se obtienen poquito más de cuatro mil pesos. Todo es voluntario”, explica la doctora Rosalía Castro Toss, otra miembro del colectivo, madre de Roberto Carlos Casso Castro, empresario desaparecido en 2011 cuando fue interceptado por un grupo armado en la carretera Jalapa-Tamarindo.

Odontóloga de profesión, Rosalía cerró su consultorio y desde entonces dedica el 100 por ciento de su tiempo a buscar a su hijo y apoyar otras búsquedas. No le importa que a sus 65 años se le vayan en ello sus ahorros.

Dejarlo todo por buscar a un hijo, Rosalía Castro.
 
Solecito también ideó instalar tres bazares de ropa, uno en Huatusco y dos en el puerto de Veracruz. “Hay de todo, algo que ya no queremos, ahí lo vendemos. Todo es para la causa”. Los fondos recaudados se van enviando a una cuenta de banco y los vaúchers se hacen públicos en su grupo de WhatsApp.

“Tenemos una contadora, es voluntaria y madre de una víctima de desaparición. Ella lleva las cuentas de la organización y yo llevo una cuenta de todos los ingresos y egresos”, dice Rosalía. Todas cooperan, una madre consigue el salón de forma gratuita, otra las sillas, otra la mantelería, una más hace arreglos florales. “Una compañera trabaja en una casa banquetera y es quien ayuda con el menú.

“Si alguna no tiene dinero, se ofrece para cocinar, una coopera con un kilo de tomate, otra con dos pechugas, otra pone el jugo de naranja. Algún padre pone a su hijo músico para que amenice los desayunos. Es muchísimo trabajo que se organiza con cuatro o cinco meses de anticipación y con orden, todo sale bien”, explica.

veracruz2.jpg
Como en el bingo, en Veracruz no sabes cuándo te va tocar. Foto: Óscar Martínez.

Los bingos son las actividades más redituables para el colectivo, recursos necesarios y urgentes porque en Colinas de Santa Fe la búsqueda duró tres años y, estiman, gastaron poco más de un millón y medio de pesos en gastos de manutención.

Para esta búsqueda, el colectivo trajo desde Guerrero a Guadalupe Contreras Blanco, conocido como don Lupe, quien logra encontrar restos humanos tras injertar una varilla y percibir el aroma a muerto, además llevó a Fermín, médico general, y a Gonzalo, el más joven de los tres buscadores. A su cierre, el 8 de agosto de 2019, el predio arrojó 156 fosas, 298 cuerpos, cuatro cuerpos sin cabeza y 22 mil 900 restos óseos.

Justicia y autoridades, las otras ausentes

veracruz3.jpg
Una tarde en Veracruz. Foto: Óscar Martínez.

La violencia de los grupos criminales Zetas y Mata-Zetas, así como los enfrentamientos con la Marina Armada de México tuvo su mayor crisis en 2011, en las ciudades de Veracruz y Boca del Río. La entidad acumulaba en ese entonces 890 homicidios dolosos, cuando en 2010 la cifra era de 583, de acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Ese mismo año, las madres advirtieron un problema creciente de desaparecidos: en 2010 se registraron 29 denuncias por desaparición de personas, para 2011 ya eran 79.

Durante el gobierno de Javier Duarte de Ochoa (PRI) y su fiscal Luis Ángel Bravo Contreras –este último procesado por el delito de desaparición forzada– se generó un aproximado de 3 mil 600 carpetas de investigación por dicho delito, según las cifras reveladas por la Fiscalía General del Estado en 2017.

En el bienio del panista Miguel Ángel Yunes Linares (2017-2018), la política hacia los colectivos fue insensible e inoperante, bajo el argumento de que la violencia fue generada durante los gobiernos de sus antecesores y no de su administración, aseguran las familias.

Lucía Díaz es madre de Luis Guillermo Lagunes Díaz, sustraído de su casa en el puerto de Veracruz en junio de 2013. Era el “DJ Patas”, uno de los más famosos del Golfo. Para ella, “las autoridades quieren mentir, negar, engañar, y nosotras queremos todo lo contrario: saber qué pasó con nuestros hijos (…) Ahora hay un cambio, pero se debe a la lucha de todos nosotros, porque no nos están regalando nada. Tenemos la ley de Desaparición Forzada, la Ley de Víctimas, la Ley para la Declaración Especial por Ausencia por Desaparición [que da personalidad jurídica a los desaparecidos] todas estas leyes vinieron a cambiar el panorama legal”.

La relación de los colectivos con la Fiscalía General de Veracruz sigue siendo ríspida. Las madres señalan irregularidades y omisiones en la investigación de los 250 casos pertenecientes a su agrupación. “Actualmente hay muchas ineficiencias en el área de identificación. En la revisión de carpetas me llevé la sorpresa de que no todas tienen la prueba del ADN”, dice Rosalía Castro.

“Lo único que pido es que cuando terminemos de revisar los expedientes de los casos que lleva el colectivo todas las carpetas tengan su ADN porque si no, ¿qué vamos a reconocer? Las pruebas de los familiares fueron extraviadas o se las tomaron hace cuatro años y ahora no sirven. Hay que volverlas a tomar”, refiere.

veracruz4.jpg
No perder la esperanza. Foto: Óscar Martínez.

La inquietud de las madres de desaparecidos no es infundada. En los resultados del Índice de Estado de Derecho México 2019-2020, el estado de Veracruz ocupó el lugar número 30 de 32 estados en el aspecto que mide el sistema de Justicia Penal. Su puntuación es de apenas 0.29, en una escala del 0 al 1, donde 1 representa la mayor adhesión a esta dimensión del Estado de Derecho. El indicador que mide la percepción sobre una investigación eficaz en las fiscalías locales es de apenas 0.19, el resultado más bajo en lo que respecta al estado y con el que se ubica en el lugar 27 de 32 entidades. En el ranking general, Veracruz se ubica en la posición 22 con un puntaje de 0.38.

Al mes de agosto de 2019, en el Registro Público de Personas Desaparecidas (REPUPEDES) a nivel nacional existen 2 mil 432 registros: 709 mujeres y mil 723 hombres. En Veracruz fue habilitado un registro local, elaborado por su fiscalía, donde hasta el 30 de abril de 2018 contabilizaban 7 mil 504 personas. Los datos, contradictorios entre sí, son públicos y están en línea.

Anaís Palacios Pérez, periodista y miembro del Instituto Mexicano de los Derechos Humanos y Democracia A.C., señala que los colectivos son los que llevan el verdadero pulso de la información respecto a sus familiares gracias a un extensivo trabajo de campo.

“Han generado el conocimiento sobre protocolos, perfiles genéticos, tomas de muestras de ADN, el funcionamiento de las cámaras de videovigilancia, las sábanas (registro) de las  llamadas (…) Y ahora han creado una estrategia de análisis, han aprendido que no es necesario regresar 100 veces a los ministerios públicos porque ahí no está todo el trabajo, lo que abona es el trabajo de campo y la exigencia de resultados”, señala la especialista.

Las exigencias cambiaron y las madres ya no sólo quieren ser escuchadas y atendidas en los despachos de la Fiscalía estatal o federal, quieren una investigación efectiva, transparente, sin vicios.

El esfuerzo de ellas se reveló el 14 de mayo de 2019, cuando el subsecretario de Derechos Humanos, Alejandro Encinas, dio a conocer un informe sobre el número de fosas clandestinas localizadas en el país del 1 de diciembre de 2018 al 13 de mayo de 2019. Anunció el hallazgo de 222, donde Veracruz ocupa el primer lugar con 72 puntos confirmados.

Esta realidad no da tregua a las madres del colectivo Solecito, quienes ahora se enfocarán en examinar un nuevo lugar: el kilómetro 13.5 y otros cinco puntos aledaños a Colinas de Santa Fe. Tras seis años de trabajo y lucha, la consigna es la misma: encontrar a todos los que hacen falta, encontrar la verdad en un país de ausentes.

 



Acerca del autor:
Jair Ávalos López. Es reportero desde los 16 años, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana. Premio Regina del Colectivo Voz Alterna. Colabora con la Agencia Veracruzana de Comunicación (AVC Noticias) y ha trabajado para Eje Central, Crónica de Veracruz, Grupo FM Noticias y Diario AZ de Veracruz. @JairAvalosL

Comentarios