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En México se han presentado resultados magros y avances inerciales en el tema educativo, dijo el consejero presidente del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), Eduardo Backhoff Escudero, sobre los resultados alcanzados por el país en el reciente reporte de la OCDE.

Previamente al inicio del seminario La Reforma Educativa: Avances y Desafíos, se entrevistó con EL UNIVERSAL y matizó que en todo el mundo los cambios se perciben de esta manera, puesto que las verdaderas transformaciones son procesos que pueden tomar décadas.

Sobre la continuidad de la reforma educativa, señaló que ésta fue una apuesta y reconoció que en cuatro años se han dado avances.

Ante el año electoral que inició el pasado 8 de septiembre, señaló que hay muchas formas de darle continuidad a la reforma.

¿Cuáles fueron las mayores preocupaciones que le dejó el reporte de Educación de la OCDE?

—Que el sistema educativo sigue un camino inercial. Hay logros magros en prácticamente todos los aspectos: en términos presupuestales, de profesores, de infraestructura, de matrícula, deserción.

Hay cambios positivos en general, pero son cambios inerciales. La mayor deuda que tiene el país con sus estudiantes son los aprendizajes.

¿Estamos nadando de a muertito en la educación?

—El mundo entero, salvo dos o tres países, tiene cambios inerciales. Los cambios no se van a dar en corto plazo, sino en décadas. Si quieres ver un cambio lo tienes que ver a 20, 30 o 40 años, siempre y cuando haya políticas y programas inteligentes que abatan los problemas educativos.

¿Cómo califica el avance de la reforma educativa a menos de seis meses de que termine el sexenio que la inició?

—Es un balance que tienes que hacer ponderadamente. En términos generales, la reforma implicó la apuesta a tratar de transformar al sistema educativo nacional de fondo. No se había hecho.

¿Existe el riesgo de que con el fin del sexenio se terminen estos avances que observa?

—Cuando hay un cambio de gobierno siempre hay un riesgo de que cualquier política pública pueda cambiar de acuerdo con las prioridades del nuevo gobierno. De ahí la importancia (de que) el nuevo gobierno tenga la información suficiente para decidir si continúa, cambia o si quiere cancelar algunas partes de la reforma, pero de manera informada.

¿La reforma es transexenal?

—Quisiera hablar más de transformar al país en su sistema educativo que de una reforma como un programa particular de alguien, de un sexenio. Las reformas deberían ser transexenales si queremos tener cambios duraderos a largo plazo. Eso no quiere decir que no se mejoren: todas las reformas son mejorables y hay que hacerlo permanentemente. No hay que defender a ultranza ninguna reforma, lo que hay que defender son los principios.

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