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El Senado vive la batalla del silencio y el desdén

Siguen atorados por la separación del cargo del titular de la FEPADE

El presidente del Senado, Ernesto Cordero (segundo de izq. a der.) vivió otro día de crisis en la sesión de ayer (LUCÍA GODINEZ. EL UNIVERSAL)
Nación 27/10/2017 04:20 Juan Arvizu y Alberto Morales Actualizada 05:48

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La estrategia es el repliegue. Parece que no se comunican —de hecho así es—, pero la cruel indiferencia transmite señales a quienes coordinan la disputa por la FEPADE, en su tercer día de confrontaciones en el Senado.

Una toma de tribuna, primero, luego, en el segundo día, hubo la unificación, casi hermanazgo inusitado entre la derecha de Acción Nacional, la izquierda lopezobradorista y la que no es ni será aliada de esta. Ayer jueves fue la batalla del silencio, el desdén.

Pero urge mandar señales de que la Cámara Alta trabaja, procesa dictámenes y el pleno trabaja, luego de que con un tribunazo se acabó la sesión del martes y la oposición al PRI-PVEM se negó a empezar el estudio del dictamen de la Ley de Ingresos. Este día parece que será estéril. Sólo los antagónicos al priísmo salen a fijar posiciones ante los periodistas.

De Emilio Gamboa Patrón y de sus operadores en el pleno y en salones, nada se sabe. Dicen que busca amalgamar un consenso. Y sin embargo, desde el cuartel priísta se escuchan versiones de que la bancada se sostiene en que se decida si el Senado objeta la destitución del titular de la Fepade, Santiago Nieto Castillo, a través de voto por cédula.

Se trata de los días más complejos y duros que haya tenido este pleno senatorial, que ocurren ya dentro del proceso electoral de sucesión presidencial, renovación del poder Legislativo federal, nueve gubernaturas y un amplio mapa de alcaldías. Además, está acéfala la fiscalía persecutora de delitos en la contienda.

La cita al pleno fue a las 12:00 horas. Para ese momento, la presidenta de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Ana Lilia Herrera Anzaldo (PRI), ya había salido a expresar la disposición al diálogo, desde su responsabilidad en el órgano de gobierno senatorial.

Es la hora del desdén. Viene la reacción de los nuevos socios en la defensa de Santiago Nieto Castillo y, ante los micrófonos, toman posiciones Fernando Herrera Ávila (PAN), Manuel Bartlett Díaz (PT) —más activo que en la misma reforma energética—, y Luis Sánchez Jiménez (PRD), y explican su postura de rechazo al PRI.

Del lado de los priístas, silencio. La negociación es esa, la de posturas inamovibles. La Comisión de Hacienda, a marchas forzadas como pocas veces lo ha hecho el Senado en cinco años, procesa el dictamen que acepta en sus términos la Ley de Ingresos.

Una y media de la tarde. El presidente del Senado, Ernesto Cordero (PAN), abre la sesión y con prontitud se avisa al pleno que ha llegado el dictamen de la Ley de Ingresos 2018. ¡Magia en el páramo de los desencuentros!

En apariencia, el tema de objetar la destitución de Nieto Castillo se hizo a un lado, pero, al contrario, está atravesado en el quehacer de la Cámara Alta. Nadie dialoga con nadie y nadie cede en sus posturas.

Luego de salirse PRD y PAN por desaseo en reformas al derecho de las audiencias y la libertad de expresión, el priísta Patricio Martínez toma aire fresco y, por los que han salido, dice: “Hay desaires que se agradecen”.

Ambos regresan más tarde. La máquina de los acuerdos ha vuelto a funcionar. Se cumple con el reglamento y todos están allí, a favor o en contra, en debate de varias horas, y sigue pendiente el asunto del ex fiscal electoral. El tiempo corre.

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