19 | ABR | 2019
Incertidumbre. Policías federales desconocen su futuro ante Guardia
Ilustración: DANTE DE LA VEGA

Policías federales desconocen su futuro ante Guardia Nacional

14/03/2019
03:05
Erika Flores
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Efectivos no ven en peligro su empleo, aunque no saben qué tarea les dará el gobierno o si la corporación desaparecerá

Pese a que no se ha hecho oficial la desaparición de la Policía Federal (PF), para dar paso a la Guardia Nacional (GN), su sede en Iztapalapa continúa con el reclutamiento de nuevos miembros que aspiran a integrarse a esta agrupación civil.

Por eso, en un día normal, hombres y mujeres llegan gradualmente a la carpa colocada frente al centro de mando ubicado en Periférico Oriente.

“Vengo a entregar mis documentos”, dice una joven de 25 años, acompañada por su padre. “Te falta el nuevo CURP”, le indica el oficial que la atiende.

En sus solicitudes, los cargos que a los aspirantes interesan son: División de Fuerzas, Gendarmería, Policía de Investigación y Prevención Penitenciaria.

De ser aceptados, todos deberán presentar exámenes de conocimientos, médico, sicológico y de control de confianza. De aprobarlos, cursarán el entrenamiento correspondiente en el campamento de la corporación.

Miembros de la Policía Federal —quienes prefirieron reservar sus nombres— en breves entrevistas con EL UNIVERSAL hablaron de su despreocupación por el futuro laboral bajo los siguientes argumentos: casi tres cuartas partes de la corporación cuenta con plaza federal, lo que significa que no pueden ser despedidos; además, dicen, todavía faltan al menos tres años para la operación real de la Guardia Nacional.

El peor escenario que vislumbran es que la Policía Federal, lejos de desaparecer, cambie de nombre para adherirse al nuevo cuerpo de seguridad.

En general, respaldaron su discurso con dos ejemplos: la historia de la Policía de Caminos, la cual no desapareció, sólo cambió de nombre. Y el grupo creado en los 80 para la investigación y detención de miembros de la guerrilla en Guerrero y que —según varias anécdotas contadas por algunos mandos de la PF—, se conformó por militares que se transformaron en policías civiles con sólo renunciar al Ejército.

En el limbo

La confianza de los uniformados se diluye al llegar al terreno político, puesto que el dictamen aprobado por ambas cámaras legislativas no afirma la desaparición de la PF, pero tampoco la niega.

El dictamen indica en el segundo transitorio: “La Guardia Nacional se constituirá a la entrada en vigor del presente decreto con los elementos de las policías Federal, Militar y Naval que determine en acuerdos de carácter general el Presidente ”. Pero no se especifica cuándo se darán a conocer éstos.

El tercer transitorio retoma el tema al precisar que los elementos de la PF que sean adscritos a la Guardia (sin precisar cómo ni cuándo sucedería esto), lo harán bajo las siguientes garantías: respeto a sus derechos, tiempo de servicio y antigüedad en la corporación.

Además, precisa que en tanto se expida la ley respectiva y las secundarias, la Guardia Nacional asumirá los objetivos, atribuciones y obligaciones previstas en los artículos 2 y 8 de la Ley de la Policía Federal.

El texto, que ya fue aprobado por los 32 Congresos estatales, podría ser decretado en los próximos días.

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La carpa de la Policía Federal colocada frente al Centro de Mando ubicado en
Periférico Oriente aún sigue reclutando personal (JUAN CARLOS REYES. EL UNIVERSAL)

En él no se contradice la postura marcada por Andrés Manuel López Obrador, quien el 19 de febrero rechazó una reedición de la PF, al asegurar: “Miren el resultado, no ha funcionado desde que se creó, [hubo] muchos problemas de corrupción en compras de equipos y suministro de alimentos”.

La postura es similar a la del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, quien en los últimos cinco meses ha reiterado en varias entrevistas, sin citar ejemplos concretos ni datos duros, que dada la corrupción que prevalece en la Policía Federal, sólo podrán integrarse a la Guardia aquellos que cumplan con procesos de certificación y capacitación adicional.

La única defensa de la corporación llegó del excomisionado Manelich Castilla Cravioto, quien durante su participación en mesas de análisis en el Senado afirmó que la Policía Federal no fue diagnosticada correcta y justificadamente.

Defendió el reconocimiento internacional de la misma, así como su labor en derechos humanos y trabajo contra el secuestro. Además, negó que sus integrantes sean indisciplinados e ineficientes: “Puede que hayan sido insuficientes, pero nunca ineficientes”.

Desaparecer o no

Eunice Rendón, secretaria ejecutiva adjunta del Sistema Nacional de Seguridad Pública, explica a título personal cuál sería el futuro de la Policía Federal: “La tendencia es que desaparezca, porque la información que tenemos del área de asuntos internos es que permeó la corrupción. Esto no significa que todos lo sean, sin duda hay muchos elementos sobresalientes y honestos: a esos hay que rescatarlos.

“Quien apruebe la capacitación para ingresar a la Guardia será quien no sea corrupto. Y acreditarán quienes realmente lo merezcan, ya sea que se integren a labores de inteligencia o la división de caminos y carreteras”, señala.

Rendón no pierde de vista que el punto fuerte de la PF es su formación civil y la ventaja que le da contar con la División de Gendarmería, la cual sobresale por su proximidad para socializar con la ciudadanía: “Ellos dieron recientemente algunos cursos del tema a soldados y marinos. Reconocemos que la corporación cuenta con una identidad fuerte, pues para muchos de ellos es un orgullo y dignidad pertenecer a ésta”.

EL UNIVERSAL conversó con un exmiembro de la Comisión Nacional de Seguridad del sexenio pasado, quien solicitó reservar su nombre. Defiende a la Policía Federal y asegura que no se deben desaprovechar tiempo y recursos invertidos en su formación, a fin de no debilitar la estructura de la única policía civil que hoy existe.

“Por el contrario, se debe fortalecer.  ¿De qué le sirve al gobierno en turno tener policías entrenados con el nivel de la PF, en la calle y sin empleo? ¿No sería más riesgoso?”, cuestionó.

“Ellos ya fueron capacitados en labores de proximidad, cuentan con certificaciones y controles de confianza. Hay que destacar que ni los marinos ni los soldados pasan por tales filtros. Si la Policía Federal es adscrita en su totalidad a la Guardia podría cumplir el papel de primer respondiente, que marinos y soldados rechazan desempeñar para no rendir cuentas a autoridades civiles”.

El primer respondiente, describe, es la primera autoridad que llega al sitio donde se cometió un delito, una detención o donde se realizó un hallazgo importante en materia delictiva.

Él debe presentar al detenido ante el Ministerio Público para levantar la denuncia ante el fiscal. De este procedimiento, cuenta el funcionario, surge una anécdota: cuando marinos y soldados realizaban alguna detención, preferían entregar al detenido a las policías Federal estatal o municipal para evitar ir al Ministerio Público y no aparecer en la denuncia correspondiente.

“Por eso, en lugar de desaparecer a la corporación, deberían ser ellos quienes capaciten a las Fuerzas Armadas”, consideró el exfuncionario.

Tras el dictamen aprobado en el Senado, las redes sociales han sido el medio idóneo para que policías federales expresen sus dudas: ¿Desaparecerá la corporación? ¿Serán liquidados conforme a la ley en caso de despido? ¿Recibirán pago por adeudos que arrastran por concepto de operatividad y viáticos? ¿Qué grado jerárquico tendrán dentro de la Guardia aquellos con título universitario? Incluso no ha faltado quien cuestione por qué un chofer de pipa de Pemex debe ganar más sueldo que ellos.

   La reacción más destacada fue una fotografía en la que uniformados asumen la desaparición de la institución: “Gracias Policía Federal, fue un honor portar tu uniforme (...), mi corazón y mi sangre siempre serán azules”.

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