20 | OCT | 2019
Olivia, la francesa que va por el mundo levantando escombros
Olivia (centro), originaria de Francia, comenta que ser útil a las personas afectadas por el sismo la hace sentir plena y contenta, porque contribuye a que los niños tengan un lugar donde aprender. (TONY RIVERA. EL UNIVERSAL)

Olivia, la francesa que va por el mundo levantando escombros

18/09/2018
03:12
Astrid Rivera / Enviada
Enviada
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Luego de los sismos de septiembre, Olivia y Nicolette Koeman, fundadora de Happy Hearts, decidieron ir a Morelos para ayudar en la reconstrucción

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Jojutla, Mor.— El deseo por conocer el mundo trajo a Olivia a México. Hace 12 meses, con tan sólo 20 años, abandonó su natal Francia para embarcarse en una travesía que la ha llevado a visitar las Islas Británicas, República Dominicana, Cuba, hasta llegar a su destino temporal: Jojutla, Morelos.

Motivada por ayudar a las personas que lo necesitan, Olivia ha participado como voluntaria en las Islas Británicas en la construcción de viviendas y ahora en la comunidad de El Jicarero, municipio de Jojutla. Desde hace cuatro semanas labora para la reconstrucción de la escuela primaria Narciso Mendoza, la cual fue afectada por el sismo de 7.1 grados del pasado 19 de septiembre, que tuvo su epicentro en  Axochiapan, Morelos.

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Olivia es una de los 200 voluntarios  de más de 30 nacionalidades  que han participado en la rehabilitación de la primaria, la cual es realizada por la organización  Happy Hearts México, dedicada a la atención de escuelas afectadas por desastres naturales. La obra  inició en febrero de este año y se prevé que concluya a finales de este mes, con lo que se beneficiarán a 151 alumnos que se quedaron sin escuela y toman clases en aulas provisionales.

Los voluntarios que trabajan en la obra lo hacen sin recibir ningún salario, la organización les proporciona alimento y viven en un campamento instalado en la comunidad. Al terminar las labores de construcción en la tarde, imparten clases de inglés a los habitantes, mientras que éstos los enseñan a hablar español. Tienen libres los fines de semana y deberán volver al campamento a más tardar el domingo a las 20:00 horas.

Con una estatura de no más de un metro con 60 centímetros, ataviada con un casco de constructor, lentes de protección y botas, la joven recorre la obra, saluda, platica con sus compañeros y personas de la comunidad con un español atropellado. Toma el rodillo, pinta los muros de los salones, después sale y pregunta en qué más puede ayudar.

Al amarrar los alambres que forman una cuadrícula, la cual es utilizada para reforzar los muros de las aulas, Olivia recuerda que tras terminar la preparatoria trabajó en París durante seis meses para juntar dinero y empezar su viaje. Desde la capital francesa pidió aventón hasta llegar a Gibraltar, en la costa sur de España.

Ayudar a los demás es lo que hace a la joven levantarse todos los días a las 6:00 horas para trabajar en la construcción de la primaria. Sin hablar español ni tener conocimientos en la materia, poco a poco aprendió a  utilizar  la maquinaria, la aplanadora, a hacer la mezcla del cemento y pintar.

En internet se enteró de la labor de la organización estadounidense All Hands and Hearts, que ayuda a la reconstrucción de zonas afectadas por desastres naturales, fue así como llegó a las Islas Británicas, que fueron afectadas por un huracán. Ahí permaneció cuatro semanas.

Una vez concluida su labor se embarcó en un velero rumbo a la República Dominicana; luego tocó tierra en Haití; después llegó a Cuba y, finalmente, a México en marzo de 2018.

“Llegué a Cancún, visité Holbox, Playa del Carmen. Cuando vi las fotos de los daños del sismo quedé impactada, busqué dónde ayudar, la organización con la que ya había colaborado tiene una oficina en México, los busqué y aquí estoy”, relata.

Entre el ruido de la maquinaria, Olivia comenta que ser útil a las personas afectadas por el sismo la hace sentir plena y contenta, porque además de entablar amistades con los otros voluntarios y con los habitantes de la comunidad, contribuye a que los niños tengan un lugar dónde aprender.

“Me gusta levantarme antes de las seis y saber que voy a ser  útil, que tenemos un trabajo  que ayer no terminamos y debemos continuar, porque la escuela no se va a construir sola”.

En busca de voluntarios. El amor trajo a  Nicolette Koeman,  directora  ejecutiva de Happy Hearts, a México e instalar una oficina de  esta organización. De nacionalidad holandesa, Nicolette conoció a su esposo mexicano mientras estudiaba leyes; una vez que terminó la universidad, se casaron, dejó a su familia y amigos para instalarse en su nueva patria.

El interés por apoyar a la población afectada por los  desastres  naturales la motivó a instalar una organización dedicada a este fin a inicios de este año comenzó los trámites para llevarlo a cabo. Comenta que siempre ha estado relacionada con el voluntariado, en Holanda estuvo en proyectos para enseñar holandés a migrantes.

Tan sólo cuatro meses después de instalar la oficina de  Happy Hearts  en México, ocurrió el sismo del 19 de septiembre de 2017, por lo que tuvieron que agilizar los trámites con las autoridades para elegir las escuelas afectadas e iniciar la reconstrucción.

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Nicolette recuerda que en un recorrido que realizó a Jojutla con la ONU conoció el caso de la primaria  Narciso Mendoza, dañada por el terremoto. Estas instalaciones fueron elegidas como primer proyecto.

En espera de una nueva escuela. Raymundo Ojeda Alonso, director de la primaria rehabilitada, prevé que a fin de septiembre o principios de octubre esté lista la nueva escuela para que los menores abandonen las aulas temporales colocadas en un predio aledaño al plantel afectado.

Mientras recorre las instalaciones temporales, Ojeda Alonso recuerda que al sentir el “jaloneo de la Tierra” tuvo mucho miedo por la vida de los alumnos y profesores.

Detalla que el nuevo plantel contará con seis  salones, uno para cada grado; un salón de usos múltiples y otro de cómputo, se rehabilitó la cooperativa, así como una cancha deportiva.

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