La iglesia católica, por medio del , manifestó su molestia por la despenalización del aborto en Sinaloa y en Colombia , ya que calificó como “miope” festejar esas decisiones que va en contra de los derechos humanos ya que resaltó que no son para todos.

En la editorial del semanario detalló que la despenalización no implica solamente un aspecto, y viendo los diferentes ángulos dijo que se puede dar cuenta que es una tragedia de principio a fin.

“La sociedad y el gobierno deberían evitar los . La Iglesia, a través de laicos organizados, ha de buscar dar respuestas y acompañamiento a la mujer embarazada, pero hacen falta respuestas en sinergia con todos. Festejar la que ocurrió en Sinaloa y la decisión de la Corte de Colombia en materia de aborto, como un avance en derechos humanos, refleja la miopía de quienes hacen propuestas semejantes y una ideologización de los derechos humanos, que dejan de ser para todos”, mencionó.

Explicó que el primer ángulo del problema, la despenalización implica que la mujer que aborta no es penalizada con cárcel . Detalló que es importante tener claro que la Iglesia Católica no quiere mujeres en la cárcel ya que no se trata de perseguir a la mujer que aborta, y menos cuando se trata de víctimas que pueden estar siendo presionadas socialmente para recurrir a esta práctica que los lleva a perder a un hijo, quedando marcadas por el dolor para toda la vida.

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El segundo ángulo que expone dice que el de las personas involucradas en un aborto, la clínica que los ofrece de manera legal o ilegal y convierte la muerte de un ser humano en un gran negocio; los médicos que, al practicar un aborto, están faltando al juramento de cuidar de toda vida; los familiares que pueden estar orillando a la mujer a deshacerse de su hijo, por comodidad, por irresponsabilidad o por muchas circunstancias que puedan influir en tal decisión.

El tercer ángulo, explicó que es la sociedad en la que nos hemos vuelto fríos, desinteresados en los problemas del prójimo. Una sociedad que dice: “Que sea su decisión”, refiriéndose a la mujer embarazada, sin darse cuenta de que tal vez no es una decisión libre, sino forzada por las circunstancias y por la falta de solidaridad, “una sociedad que debe despertar para darse cuenta de que una mujer embarazada debe ser protegida por las leyes de salud, laborales, sociales,”.

En el cuarto ángulo dijo que es el del ser humano en desarrollo. Detalló que el aborto, en cualquier momento desde la concepción, es inadmisible. No obstante, ven con mucha preocupación que, de concretarse en Colombia y en otros países de Latinoamérica el aborto a las 24 semanas de gestación se estaría asesinando a un ser humano con su sistema nervioso, sus pulmones, sus músculos y su oído, desarrollados, “a esa edad, lo que el bebé comienza a ganar es madurez de sus músculos y órganos, a fin de estar preparado para el momento del nacimiento”.

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En el quinto y último ángulo, dijo es el costo económico de los abortos. Resaltó que sólo en la Ciudad de México se han cometido 241 mil abortos en hospitales públicos -sin contar los privados– desde que en el 2007 se despenalizó. Aunado al dolor que causa pensar en esas 241 mil personas que vieron truncada su vida, sus posibilidades, y en las miles de mujeres que perdieron a sus hijos, está el tema ético, de que esos abortos son pagados con recursos públicos; recursos que podrían haberse usado para la compra de medicamentos o tratamientos necesarios en nuestro sistema de salud.

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