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Una banda azul colocada en uno de sus brazos sirvió para que pasantes de medicina se manifestaran contra la reducción de sus becas, médicos residentes los respaldaron, incluso la Academia Nacional de Medicina mostró su preocupación mediante una carta.

La lucha no fue en vano, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) restituirá los recursos; sin embargo, la Secretaría de Salud (Ssa) ve un problema mayor: que las zonas rurales son atendidas por jóvenes sin título, condición que buscará corregir.

El 22 de mayo, la Ssa emitió el oficio DGCES–DES357– 2019, por medio del cual solicitó a las áreas médicas datos del total de alumnos que cumplen con su servicio social con un pago de 900 a 3 mil 600 pesos mensuales e informó que estos montos se reducirían a la mitad a partir del 1 de agosto, y solo médicos y enfermeras serían beneficiados, dejando fuera disciplinas como sicología, nutrición y odontología.

Tras el revuelo en redes sociales y la carta firmada por Teresita Corona Vázquez, presidenta de la Academia Nacional de Medicina, en la que se expresó que “los pasantes cumplen una función en las unidades rurales, que difícilmente podría ser sustituida por personal profesional, pues esto implicaría contrataciones”, autoridades de las secretarías de Salud y Hacienda se reunieron para buscar una solución.

“Se hizo una reestructuración de 200 millones de pesos del presupuesto para las becas; sin embargo, explicamos la situación a la SHCP y van a reincorporar ese dinero”, aseguró Asa Cristina Laurell, subsecretaria de Integración y Desarrollo del sector Salud.

En entrevista con EL UNIVERSAL, la funcionaria detalló que al enterarse de la reducción de recursos se buscaron alternativas para no dejar sin ayuda a los pasantes, llegaron a un acuerdo con la Secretaría de Educación Pública (SEP), la cual, a través de las Becas Benito Juárez, proporcionará 50 millones de pesos.

“Logramos la alianza con la SEP porque no estábamos seguros de que SHCP nos recuperara el dinero, por eso se le dio preferencia a los internos de medicina, luego para los pasantes y de enfermería que se fueran a zonas marginadas para cumplir con su servicio social... Hacienda nos va a reintegrar 150 millones de pesos”, precisó.

Para la subsecretaria existe un problema más grande y que debe ser erradicado: que los pasantes vayan a zonas rurales y se hagan cargo de un centro de salud.

“Se está utilizando a los pasantes para que atiendan en zonas rurales sin que tengan la competencia, es su último año académico y no deben estar solos, sino tener a alguien que les haga una tutoría, no deben prescribir medicamentos, pero se ha hecho así, el año pasado 32% de clínicas rurales fueron atendidas por pasantes”, dijo.

Laurell lamentó que el año pasado 21% de los médicos en contacto con pacientes de los centros de salud eran pasantes: “Tenemos que trabajar de manera coordinada con los Servicios Estatales de Salud porque no es correcto que solamente tengan personal en formación, es decir, pasantes, y eso se tiene que ir corrigiendo por parte de las instancias”.

Comentó que la administración actual ha detectado que en los estados, el personal está concentrado en las zonas urbanas y en los turnos de la mañana: “Eso es un problema porque no llegan a las zonas rurales, entonces, se están revisando las plantillas del personal para ver cómo está distribuido y cuál es su tipo de contratación, eso es un proceso que no es fácil porque hablamos de cientos de miles de plazas”, explicó.

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