José Luis Díaz ejerce el oficio de sastre desde hace más de 30 años gracias a que su padre le enseñó los secretos y manejos de la tela y la máquina de coser. Su especialidad es la sastrería de compostura, con la que repara y ajusta todo tipo de prendas que van desde pantalones y camisas hasta sacos y chamarras para motociclistas, gracias a que hace años trabajó en una fábrica que elabora dicha ropa.

Entre los hilos, tijeras y máquinas también debe convivir con los habitantes de una vecindad del Centro Histórico, ya que su madre le heredó el puesto de portero y, por lo tanto, debe estar al tanto de cualquier problema que ocurra.

Varios de los vecinos del lugar que cuida son sus clientes, asegura, así como mucha gente que conoció cuando fue burócrata. Foto: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ/EL UNIVERSAL
Varios de los vecinos del lugar que cuida son sus clientes, asegura, así como mucha gente que conoció cuando fue burócrata. Foto: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ/EL UNIVERSAL

José Luis comenta que le gustan mucho sus dos trabajos, pues le permiten vivir de manera tranquila y lejos del bullicio del Centro, a pesar de vivir en él.

José Luis también ajusta y repara ropa para motociclistas, gracias a que
hace años trabajó en una fábrica que elabora estas prendas. Foto: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ/EL UNIVERSAL
José Luis también ajusta y repara ropa para motociclistas, gracias a que hace años trabajó en una fábrica que elabora estas prendas. Foto: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ/EL UNIVERSAL
José Luis labora bajo pedido, hace pequeños trabajos, lo que le va llegando, pero también conoce personas que lo buscan para cosas grandes. Foto: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ/EL UNIVERSAL
José Luis labora bajo pedido, hace pequeños trabajos, lo que le va llegando, pero también conoce personas que lo buscan para cosas grandes. Foto: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ/EL UNIVERSAL
Su padre, cuenta, le enseñó todos los secretos y manejos de la tela y la máquina de coser. Foto: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ/EL UNIVERSAL
Su padre, cuenta, le enseñó todos los secretos y manejos de la tela y la máquina de coser. Foto: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ/EL UNIVERSAL
Mientras el sastre revisa los pendientes del día y acomoda sus herramientas de trabajo, también está atento de la portería. Foto: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ/EL UNIVERSAL
Mientras el sastre revisa los pendientes del día y acomoda sus herramientas de trabajo, también está atento de la portería. Foto: DIEGO SIMÓN SÁNCHEZ/EL UNIVERSAL

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