“A falta de valores surge la violencia”

Iglesia impulsa la formación de “mejores personas”; Educación, vía para reconstruir tejido social
En la foto: Ricardo Furber Cano, Vicario regional del Opus Dei en México/IRVIN OLIVARES. EL UNIVERSAL
01/10/2018
02:56
Astrid Rivera / Enviada
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La educación con valores para formar a ciudadanos interesados por el bien común es una vía para la reconstrucción del tejido social y disminuir la violencia que afecta al país, afirmó Ricardo Furber Cano, vicario regional del Opus Dei en México.

De cara al 90 aniversario de la fundación del Opus Dei, Furber Cano comentó a EL UNIVERSAL que el incremento de la violencia en los últimos años se debe a la falta de valores, por lo que consideró que la educación para formar “mejores personas” debe ser parte de la estrategia.

Dijo que la Iglesia católica puede ser “una gran fuerza” en el proceso de reconciliación del país.

Comentó que la labor del Opus Dei en México es “silenciosa”, pero que poco a poco ha ido influyendo en las personas. Fue fundado en Madrid, España, el 2 de octubre de 1928 por Josemaría Escrivá de Balaguer y a México llegó en 1949; actualmente reúne a 8 mil 500 personas.

¿Cómo ha sido la evolución del Opus Dei en México?

—Ha sido grande, se ha ido dando a conocer en muchos estados de la República, se está consolidado. Hay centros donde viven personas que vienen a recibir esta formación, se ha difundido y dado a conocer en todos los ambientes, desde personas que se dedican al hogar, al campo, a la empresa.

Uno de los mayores retos es lo económico, el Opus Dei va saliendo con la colaboración de gente generosa que al descubrir el mensaje se siente parte de ello. Otro de los retos es que se entienda el mensaje, el hecho es poderse santificar en su trabajo, en su vida diaria, a veces no es tan sencillo de entender, pero cuando se logra la gente descubre un horizonte distinto.

¿Cuáles han sido las principales aportaciones que han hecho al país?

—Se ha tratado de influir a través de la universidad, este año se están cumpliendo los 50 años de la Universidad Panamericana y a través de ella se ha influido mucho en el papel de la formación de los empresarios, de los mandos intermedios.

Hay muchas iniciativas en grado personal que cada uno va siguiendo y aporta al país.

¿Cómo evalúan la situación política del país en este momento?

— Como una oportunidad para que cada uno, de manera responsable, actúe, la participación electoral habla de que la gente está con gusto de ayudar.

¿La falta de valores ha ocasionado el incremento de la violencia?

—Seguramente, cuando ponemos a Dios en el centro de nuestra vida, el mal no sería tan poderoso porque de ahí surgen unos valores que nos ayudan a ser mejores personas y, al ser mejores personas, vamos buscando cómo servir y no cómo hacer daño.

¿Cómo podemos reconstruir el tejido social?

—En parte, educando, creo que es un potencial que tenemos que impulsar y es lo que se forma en el Opus Dei. Lo que se busca es formar a las personas, porque así transformamos lo que hay alrededor de cada persona.

¿Qué estrategia debe abordarse para reducir la violencia y corrupción en el país?

—Formar a México, cuando vamos dando ideas, en lugar de buscar mi provecho, pienso cómo ayudar a los demás, ese solo pensamiento va generando una sinergia positiva, una colaboración, una amabilidad.

Sobre la propuesta de la amnistía ¿están de acuerdo?

—Creo que siempre es prudente ir caso a caso, porque eso va ayudando a resolver un problema de fondo.

En los últimos meses, sacerdotes han impulsado el diálogo con el crimen organizado, ¿cuál es su opinión?

—No lo conocía, pero si hay personas que se dedican al crimen organizado hay que tratar, aunque a veces no sea fácil y hacerles recapacitar, hacerles pensar que esa vía [crimen organizado] lo único que consigue es destrucción.

El dialogo, mientras vaya en esa línea de ayudar a recapacitar a la gente, a mí me parece que es provechoso. Depende la situación de qué grupo, si ese grupo está realmente con la idea de cambiar, pero si lo que busca es jalar agua para su molino, no sería provechoso.

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